23|6|2022

Bendito o maldito desdoblamiento

23 de abril de 2022

23 de abril de 2022

Pros y contras de separar la elección bonaerense de la nacional, según el oficialismo o la oposición. El Plan V que no fue, presidentes mochila y la derecha.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) En el mar de incertidumbre político que hace imposible pronósticos electorales, oficialismo y oposición se enredan en especulaciones, análisis y elucubraciones sobre cuál es la estrategia más adecuada para encaminarse rumbo a 2023. En ese marco, la discusión sobre el desdoblamiento de las elecciones en Buenos Aires y la nacional toma vuelo, pese a las dificultades que acarrearía su implementación. Resulta interesante trazar un paralelismo entre la situación que atravesó María Eugenia Vidal cuando buscaba la reelección y la que enfrenta ahora Axel Kicillof. Ambas tienen algo en común, un presidente mochila de plomo. Sin embargo, todo indica que la estrategia del gobernador es distinta a la que en su momento prefirió la hoy diputada por la Ciudad y que nunca pudo implementar. Vidal quería separar los comicios, Kicillof no quiere. Y aunque -como adelantó Letra P- el fantasma del Plan V kirchnerista nació de las entrañas del Frente de Todos (FdT) es la oposición la que ahora lo pone sobre la mesa.

 

El 2018, cuando transitaba el último cuarto de su gestión, Vidal se enfocaba en discernir cuál era la estrategia más conveniente a adoptar para quedarse cuatro años más en el poder. Lo hacía en medio de una crisis económica estrepitosa y con la imagen de Mauricio Macri, su creador, por el piso; la figura presidencial atentaba contra sus aspiraciones. Fue entonces que de las entrañas del vidalismo surgió la idea del Plan V, que consistía en separar la elección bonaerense de la nacional para quitarse el lastre Macri. Pero la intención de la Leona iba a contramano de la necesidad del líder del PRO, que le bajó el pulgar a la jugada y finalmente todo les salió mal. La historia es conocida: Vidal cayó frente a un peronismo que arrasó en las urnas y ambos debieron volverse a sus casas.

 

Hoy, cuatro años después, en La Plata hay quienes se plantean la misma disyuntiva frente a un escenario con similitudes: crisis económica empujada por una inflación brutal y una figura presidencial que tira para abajo, a lo que se suma la interna a cielo abierto entre el kirchnerismo y el albertismo. Sin embargo, el gobernador no le ve beneficio alguno a separar los comicios.

 

En parte, los motivos los dio el jefe de Asesores, Carlos Bianco, en una entrevista con Letra P que será publicada en las próximas horas. Luego de relatar las complejidades técnicas de su implementación, aseguró: “En términos políticos, ahora es todo especulación, pero yo no me quiero quedar sin los votos de una lista de Cristina si, efectivamente, fuera a la nación”.

 

El exjefe de Gabinete y hombre de máxima confianza de Kicillof -quien dijo a este medio que su candidata a la presidencia en CFK- agrega el factor Javier Milei, recientemente incorporado en los análisis de todas las tribus: “Milei le saca votos a la oposición, hicieron una encuesta y les da eso; hay que analizar esas cuestiones también. Hoy, no le veo el beneficio a desdoblar, de ningún tipo”, opinó.

 

Otros dirigentes frentetodistas también destacan el beneficio de llevar a CFK en una boleta, pero como candidata a senadora. “Hay que evaluar qué nos reporta mayores beneficios, si una boleta sin candidato a presidente (elección desdoblada) o una con candidato a presidente, pero también con Cristina”, dice a este medio un dirigente de peso con asiento en el conurbano.

 

La posibilidad de desdoblar la elección comenzó a ganar minutos en encuentros de dirigentes peronistas al calor de una economía desbocada y agravada por los tiros en los pies que se autoinfligía el Gobierno, pero también es motivo de análisis en la oposición aglutinada en Juntos, donde parte de su dirigencia cree que un desdoblamiento podría resultarles beneficioso. Una de las preocupaciones centrales de Juntos por el Cambio se centra en los votos que podría sacarles la derecha, sobre todo en la figura del economista de peinado extravagante, que rompe la barrera de la General Paz y se expande en la provincia.

 

Lo puso en palabras el diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires del radicalismo Martín Tetaz, quien inició semanas atrás recorridas por territorio bonaerense para posicionarse como precandidato a gobernador. “Creo que nos conviene mucho el desdoblamiento en la provincia de Buenos Aires”, dijo al sitio El Termómetro, tras una charla frente a militantes en Quilmes. Estimó que, en una elección con Milei en una boleta nacional, aunque sin un buen candidato a gobernador, la derecha arrastraría entre 5 y 8 puntos porcentuales de votos en la provincia; si no está, ese potencial se diluye y va para Juntos. En la cúspide del radicalismo bonaerense, el desdoblamiento es charla obligada y algunos dirigentes no lo ocultan. “En la provincia nos merecemos una discusión por el desdoblamiento de la elección”, dijo el titular del comité PBA de la UCR, el diputado Maximiliano Abad, en entrevista con el sitio La Política Online.

 

El senador bonaerense de Juntos y exintendente de San Miguel Joaquín De La Torre también se refirió al tema. Reiteró que la provincia debe tener su propia elección y adelantó que en las próximas semanas presentará un proyecto al respecto en la Legislatura.

 

Pese a que no lo admiten públicamente, hay dirigentes del PRO que analizan el eventual beneficio que podría acarrearles un desdoblamiento. Parten de la premisa de que, como están las cosas y pese a la incidencia que en términos porcentuales tiene Buenos Aires sobre el padrón electoral nacional (37%), hoy es más factible ganar la elección presidencial que imponerse a Kicillof en el territorio donde se gana por un voto debido a que no hay ballotage. Un desdoblamiento sacaría al gobernador del partido por el premio mayor, la Casa Rosada. Quienes hacen este análisis suman a su enfoque la convicción de un triunfo seguro en una eventual segunda vuelta, en la que, a los votos de Juntos por el Cambio se sumarían los de todas las expresiones de la ultraderecha.

 

Confían, además, en el aporte sustancial de Córdoba, la segunda provincia en cantidad de electores, gobernada por el peronismo opositor que lidera Juan Schiaretti, donde el voto macrista pega más, pega más, pega más… y Santa Fe, sumado a la tracción del radicalismo anabolizado por la figura de Facundo Manes y otros dirigentes del interior del país.

 

El calendario indica que falta poco, pero en política ese tiempo puede ser una eternidad. “No recuerdo cuándo hubo tal nivel de incertidumbre en lo electoral”, dice un dirigente y grafica lo que piensa la mayoría. Especulaciones a la orden del día.

 

A nadie escapa que es la economía la que en gran medida terminará ordenando. Sabe la oposición que un reacomodamiento de esas variables combinado con la inyección de dinero a la que echan mano los oficialismos en la recta final de las campañas puede alterar el curso de las cosas y ensanchar las espaldas de Todos en Buenos Aires, donde, a contramano de lo que sucede en el plano nacional, la daga de la interna no entra profundo por el scrum que forman los intendentes, Máximo Kirchner, el gobernador y el massismo.

 

El panorama económico y social, el escenario de suma volatilidad internacional, la feroz interna del oficialismo, las disputas por las candidaturas en la oposición (asterisco: bajo la aparente calma y la unión pregonada y a la sombra del peronismo convulsionado, en JxC se libran cruentas batallas) y la aparición de un fenómeno nuevo y disruptivo como Milei hacen imposible predecir el rumbo que tomará la disputa electoral y, al mismo tiempo, alimentan la rosca.