18|1|2023

Las llamas sindicales desnudan la pelea por el control del puerto de Rosario

08 de diciembre de 2022

08 de diciembre de 2022

La concesionaria de los muelles tensa el conflicto gremial y triangula otros intereses. Inversiones, el nudo. El gobernador observa la concesión.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) Un conflicto sindical en el puerto de esta ciudad desnudó la lucha de poder empresarial y política por la permanencia en el negocio de la concesionaria de los muelles, al punto que el gobernador Omar Perotti se metió en el tema, pero aún no está claro hasta dónde puede y le conviene tirar la piedra. La cuestión de fondo se puede pasar en limpio con una pregunta: ¿Quién pone la plata de las inversiones para mantener el puerto?  

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Por ahora lo único que hay son resistencias de parte de Terminal Puerto Rosario (TPR), la concesionaria de los muelles I y II, compuesta por el grupo chileno Ultramar y empresas del holding Vicentin SAIC (la cerealera tiene cerca del 10% y Sir Cotton un 40%) que se rehúsa a un plan de inversiones superador en infraestructura para darle un salto de calidad a las instalaciones portuarias, algo que no se ve desde la etapa 2004/06. 

 

Al Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro), de gestión provincial, por ahora se le escurre el tema aunque desde que asumió Perotti sus funcionarios intentan mostrar los dientes luego de una gestión anterior que tuvo relaciones carnales con la concesionaria.

 

Vale recordar que, en ese entonces, se firmó un pre-acuerdo que preveía la extensión hasta 2057 de la terminal multipropósito a TPR, algo que finalmente los funcionarios de Perotti rompieron en mil pedazos. Eso marca el pulso del vínculo con la provincia que, desde hace meses, sugiere cada vez más fuerte intenciones de quitarle la concesión.  

 

En ese punto se conecta todo: la causa de rescisión del contrato, que finaliza en 2032, podría ser la falta de inversiones. Sin embargo, no es tan sencillo de llevar adelante por cuestiones políticas, jurídicas y económicas. El recorrido legal se prevé dificultoso y extenso, algo que no cierra demasiado con una gestión a la que le queda un año exacto que, además, estará cruzado por lo electoral. Se le suma que la trascendencia sería enorme, con implicancias en lo laboral, en cuestiones contractuales y en esquemas comerciales, entre otras consecuencias. “Es un proceso jurídico muy complejo”, reconoció a Letra P una fuente que sigue el tema desde adentro. 

 

A su vez parece quedar atrapado el propio Perotti en una eventual caída de la concesión porque supondría hacerse cargo, al menos temporalmente, de la operatividad e inversiones, algo que parece difícil de sostener. Hasta se hablaría de los alcances de una indemnización. De hecho, TPR pretende que el Estado aporte dinero fresco o por medio de algún contrato beneficioso. En el Enapro repiten: “Desde el día uno Omar (Perotti) nos pide que se cumpla lo estipulado en la concesión”. En tanto, en el ministerio de Transporte de la Nación no tienen nada en estudio. ¿Habrá algo en otra oficina?

 

Portón de ingreso a Terminal Puerto Rosario incendiado

Nafta al fuego

Todo acaba de complicarse con el conflicto que tiene TPR con Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) que nuclea a los estibadores de Rosario, por la reapertura de paritarias. La empresa se niega a completar el acuerdo y llegar al 100% más un bono,  a excepción de que el gremio acceda a unas condiciones llamativas: el despido de 200 operarios, la modificación de la jornada para que pase de 6 a 8 horas y el descuento por los días que lleva la huelga.

 

La respuesta del sindicato cae de madura y agravaron más aún la huelga, luego de recibir sólo el 50% del sueldo, cortando la avenida Circunvalación, arteria principal de ingreso a la ciudad. "Fuera Vicentin y Ultramar del Puerto de Rosario", colgaba en una bandera en el ingreso de la terminal, además de mucho fuego. La intervención del Ministerio de Trabajo de la Nación, con la presencia de la ministra Kelly Olmos en la reunión de este martes entre las partes, por ahora no logra acercar los tantos. Mientras, el puerto opera a un 30%. 

 

Lo otro que empieza a madurar son las suspicacias acerca de la posición de la empresa de querer estirar el conflicto al máximo. El sindicato, y algunas voces conocedoras del puerto, entienden que está buscando empiojar el asunto para renegociar o desatarle un conflicto mayor a Perotti. “No se termina de entender bien por qué la actitud. No parece haber negligencia con lo laboral porque al frente de TPR está Ultramar que tiene experiencia en decenas de puertos. Incluso no es que tengan que cambiar las condiciones heredadas, ellos mismos las crearon. Aparte, no hay merma de cargas, al contrario”, sostuvo a Letra P alguien que camina los muelles y las oficinas portuarias. 

 

Esta semana el Enapro movió una ficha y decidió correr del directorio a TPR y cederle la silla de las concesionarias a Servicios Portuarios, el otro operador de muelles. Además, ingresó la Bolsa de Comercio Rosario (BCR), un hecho histórico que le otorga más peso en las decisiones portuarias a la entidad. Claramente semejante actor en la mesa chica le da otro color a las decisiones futuras. Lo cierto es que TPR parece enfocada en llegar a la otra orilla, es decir a 2024, con un gobierno provincial y nacional más amistoso o, al menos, que no pretenda extirparle la concesión.