PAULINA CALDERÓN

Filósofa, puntana y peronista, quién es la número dos del Ministerio de Mujeres

Albertista de Rodríguez Saá, llegó hace muy poco para reemplazar a Perceval. Cupo laboral trans y Cuidados, sus prioridades.

Llegó a Buenos Aires hace pocas semanas desde San Luis a hacerse cargo de la Secretaría de Igualdad y Diversidad del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación. Paulina Calderón tiene una vasta trayectoria en la gestión provincial dentro del albertismo (de Rodríguez Saá) que se remonta inclusive a los tiempos en los que el Alberto y el Adolfo se llevaban bien.

 

Calderón vino a reemplazar a Marita Perceval y pertenece al círculo de confianza de la ministra Ayelén Mazzina. Para instalarse en Buenos Aires se pidió licencia sin goce de sueldo en el Concejo Deliberante de la capital de San Luis, donde ejercía la presidencia. Allí planea volver cuando termine su gestión en el ministerio, ya que su mandato termina en 2025. También quedaron en su ciudad sus hijos y su hija, a cargo de su compañero (“bastante corresponsable”) y de una red de cuidados.

 

Como Mazzina, cree que hay que lograr, al menos, un par de objetivos en los pocos meses de gestión que tienen por delante, conscientes de que en junio  próximo arranca la campaña electoral. “Sería clave que salga la Ley de Cuidados y potenciar más el cupo laboral travesti trans”, le dice Calderón a Letra P. Además, menciona la gestión menstrual y el sello Igualar, como dos cuestiones más. Esta última política pública, lanzada hace dos semanas, es una suerte de sello IRAM, que por ahora alcanza a las empresas con participación del Estado. En el Ministerio lo definen como “un instrumento que propone a las organizaciones del mundo del trabajo el desarrollo de un proceso de transformación estructural”. 

 

Hay que poner el foco en la diversidad, sobre todo el colectivo LGBTIQ+. Dentro de ese colectivo, por supuesto a las personas trans, que entendemos que son las más vulnerables”, sostiene Calderón sobre los objetivos de su gestión. Además de monitorear el cumplimiento del cupo laboral travesti trans, se propone la profundización y la extensión de otra política que ya existe en el Ministerio: el apoyo económico para travestis, transexuales y transgénero mayores de 50 años.

 

Sobre el eje de la igualdad, incluido en el paraguas de su secretaría, evalúa escenarios posibles en relación con el proyecto Cuidar en Igualdad, pendiente de tratamiento en el Congreso y, a juzgar por la situación en el Poder Legislativo, con pocas posibilidades de progresar al menos en los próximos meses. Dentro del Ministerio especulan con que, por lo menos, se traten algunos ejes de la Ley por separado y repiten, a quien quiera oírlas, que una de sus misiones será convertirla en una demanda social. “En el mundo del feminismo hablamos de cuidados, sabemos que es una deuda pendiente y quedó instalado el tema con la reunión de CEPAL, pero está tan naturalizado que aún falta un trabajo para que la sociedad lo comprenda como el nudo de las desigualdades”, reflexiona.

 

Peronismo y feminismo

Antes de llegar a su primer cargo legislativo en 2019, al que describe como “un aprendizaje muy importante", en especial de "cómo se rosquea”, Calderón fue jefa del programa de Promoción de la Equidad de Género de la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad de San Luis, que conducía la hoy ministra Mazzina. En ese contexto, fue una de las impulsoras de la Ley de Paridad puntana, la única que establece que las cabezas de las listas para las elecciones de 2021 y 2023 deben ser encabezadas por mujeres: es decir, hasta que se alcance la paridad real.

 

La semilla de la militancia para la nueva secretaria de Igualdad y Diversidad empezó en el colegio secundario, que depende de la Universidad de San Luis, al principio de la recuperación democrática: “Transité mi escolaridad en una institución políticamente muy interesante, porque además había muchos profes que trabajaban por los derechos humanos”. Después decidió estudiar Filosofía y se mudó a Córdoba, justo en momentos en los que se discutía la Ley de Educación Superior, con la intensidad de las tomas estudiantiles y el debate público. “Siempre tuve un activismo intenso en los movimientos que defendían derechos”. Volvió a San Luis ya como filósofa recibida y empezó a trabajar al lado de la referente peronista y feminista puntana María Antonia “Tona” Salino, primera secretaria de la Mujer de la provincia, en 1986 y hoy integrante del Consejo Asesor del Ministerio.  

 

Esa tarea la acercó “al peronismo de Alberto Rodríguez Saá”, al que analiza como “más igualitario en todo sentido”. También le puso palabras a un feminismo que practicaba, pero aún no había nombrado. Fui mamá soltera de mi primer hijo”, relata Calderón, “y pude decidir sobre mi propio cuerpo, porque mis privilegios me hubieran permitido no tenerlo y tuve la oportunidad de elegir”. Con la maternidad, sostiene, nació su feminismo. La cercanía de “Tona” y el Ni Una Menos de 2015 confirmaron su activismo.

 

No sabe aún cuál será su próximo destino cuando termine su gestión en el Concejo Deliberante puntano, aunque tiene expectativas de ocupar otros lugares. Lo que sí sabe es que su militancia no depende del cargo que desempeñe ahora o en el futuro: “De la política no me voy a ir más. No importa si ocupo o no algún lugar, siento que es una parte mía”.

 

Manuel Adorni.
Juan Doe, Juan Pablo Carreira en el DNI.

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