La bienvenida a la Scaloneta

Offside presidencial: la Selección planta a Fernández en la Casa Rosada

El Gobierno ofreció el balcón, pero plantel decidió no mezclar fútbol y política. El festejo, solo con la hinchada. El desplante a Wado y Alberto sin la foto.

El Gobierno tenía preparado un megaoperativo de seguridad para el caso de que el plantel de la selección nacional decidiera festejar el campeonato del mundo en la Casa Rosada. Había ofrecido el mítico balcón para que los jugadores salieran a alzar la Copa del Mundo frente a la Plaza de Mayo. La diplomacia oficial falló -otra vez, el Gobierno al desnudo- y el plan quedó en offside. El plantel decidió festejar solo con la hinchada argentina y evitar lo que consideró que podría ser un uso político de un histórico hecho deportivo. Todo, pese a que esta etapa democrática registra antecedentes de gobierno anfitriones de distintos colores que fueron construyendo una tradición que trascendió grietas y sómbolos partidarios. 

 

Como contó Letra P, el jefe de Estado puso a disposición el modelo Raúl Alfonsín. En 1986, cuando el equipo liderado por Diego Maradona ganó la Copa del Mundo, el expresidente lo recibió en la Casa Rosada, pero evitó salir al balcón a celebrar con los jugadores. La foto de cara a la Plaza fue libre de presencias políticas. Cuatro años más tarde, Carlos Menem hizo lo mismo con el equipo subcampeón de Italia '90, con la diferencia de que no pudo con su genio y se coló en la foto. Casi dos décadas y media después, en 2014, Cristina Fernández de Kirchner fue anfitriona de otro subcampeón, el de Lionel Messi y el peronista Alejandro Sabella en Brasil, pero la ceremonia fue puertas adentro de Balcarce 50, sin balcón ni multitudes en la Plaza.

 

Esta vez, los jugadores decidieron "no mezclar fútbol y política" y, en el camino, le quitaron institucionalidad a la celebración: La Scaloneta plantó al presidente Alberto Fernández, quien se ilusionaba con tener una foto protocolar con los campeones. Tal vez, ese encuentro se concrete más adelante. No se sabe. 

 

Quien también sufrió el desplante de la selección nacional fue el ministro de Interior, Eduardo de Pedro, quien esta madrugada fue al Aeropuerto Internacional de Ezeiza para "supervisar" el operativo de arribo del plantel campeón del mundo. El funcionario estuvo en la pista principal de la terminal aérea junto a la titular de la Dirección Nacional de Migraciones, Florencia Carignano; el jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), José Glinsky, y el director general de Aduanas, Guillermo Michel.

 

Cuando el avión aterrizó y bajaron los futbolistas, con Lionel Messi a la cabeza, el ministro se acercó a saludar pero solo recibió el abrazo del empoderado presidente de la AFA, Claudio Tapia.  Como cuenta Agustín Colombo, hubo gestiones entre la AFA, jugadores y cuerpo técnico y funcionarios del Gobierno, pero algo quedó claro desde el principio: la decisión siempre estuvo en manos de los jugadores. 

 

Chiqui encontró en el Mundial de Qatar una redención definitiva, luego de que el país recordara su apuesta por Scaloni en 2018, cuando ningún entrenador aceptaba el cargo que hoy desea todo el mundo futbolero. Sin el Presidente y sin ningún funcionario del Gobierno, Tapia fue la máxima autoridad del país en el Mundial. De haber ido a la Casa Rosada como campeón del mundo y acompañando a la Selección, Tapia también habría tenido una revancha simbólica. El presidente de la AFA transitó todo 2021 acechado por la mira infrarroja de la Casa Rosada y por las denuncias en la Inspección General de Justicia (IGJ).

 

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