19|1|2023

Fernández-Massa, un bono y el desafío de revertir la relación desigual con China

14 de noviembre de 2022

14 de noviembre de 2022

El Presidente se reunirá con Xi Jinping en el G20. Pedirá la ampliación del swap. La idea del ministro para equilibrar la balanza comercial.  

BALI (Enviada especial) Por influencia y peso geopolítico, la cita con Xi Jinping será una de las reuniones bilaterales más relevantes que Alberto Fernández tendrá en el marco del G20. El Presidente concurrirá al encuentro con el líder chino acompañado por el ministro de Economía, Sergio Massa, con el desafío de encontrar herramientas que permitan dar vuelta la balanza comercial deficitaria para la Argentina.  

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China es el segundo socio comercial de la Argentina, después de Brasil. Aunque entre 2017 y 2021 las exportaciones totales al país asiático pasaron de 4.325 millones de dólares a 6.156, la balanza comercial fue deficitaria para el país en los últimos diez años, por un monto que supera los 8 mil millones de dólares anuales.

 

Ante la falta de divisas, el gobierno argentino busca herramientas que le permitan equilibrar la balanza de una “relación desigual en la que solo se beneficia China”, según describió uno de los funcionarios al tanto de la línea que llevarán Fernández y Massa a la reunión. Para tener una referencia regional, Brasil, Chile y Perú, que también negocian con China, tienen una balanza superavitaria debido a la exportación de minerales, hierro, cobre y oro, respectivamente. 

 

Los problemas que le plantearán a Xi Jinping son de diversa índole. Por un lado, se hablará sobre la posibilidad de ampliar el swap – actualmente de 18.500 millones de dólar – hasta 5.000 millones de dólares con el objetivo de fortalecer la estabilidad cambiaria, pero fundamentalmente el Gobierno buscará que China autorice el uso del préstamo para otros fines. El swap forma hoy parte de las reservas brutas del Banco Central, pero no se puede utilizar para el comercio. 

 

El 1 de marzo, Fernández anunció la ampliación del swap durante la Asamblea Legislativa del 1 de marzo. Fue un mes después de su visita a Beijing, donde se reunió con Xi Jinping, en el marco de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno. El líder chino dio entonces el visto bueno para el avance de las negociaciones que debían llevar adelante el Banco Central de la Argentina con el Banco Popular chino. Pero la operación nunca se concretó.

 

Fernández y Massa llegarán a la reunión con una propuesta formal que el ministro ya exploró primero por vías informales y luego en el encuentro que mantuvo en agosto con el embajador de China en Argentina, Zou Xiaoli. Como reveló entonces en exclusiva Letra P, Massa planteó entonces el problema de la balanza comercial y elevó una propuesta que podría generar un principio de solución: la emisión de un bono soberano argentino respaldado en yuanes por China para financiar el déficit. 

 

La iniciativa pasó los filtros internos del Frente de Todos. El ministro conversó sobre el tema con el Presidente y con Cristina Fernández de Kirchner apenas asumió. La vicepresidenta se lo transmitió al embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja. Cristina ve con buenos ojos el dinamismo que el titular del Palacio de Hacienda busca imprimir a las conversaciones con Beijing y, sobre todo, su mirada pragmática de la relación. “Si somos socios, que se note”, plantea Massa, que califica la relación como “desigual” para un país en vías de desarrollo. De concretarse, sería la primera vez que China suscribiría un bono soberano emitido en occidente. Tanto la ampliación del swap como la emisión del bono son herramientas destinadas a equilibrar la balanza comercial. 

 

Otro punto importante está relacionado con los fondos para la construcción de represas en Santa Cruz, que financia el gobierno chino. El contrato original, firmado durante el gobierno de Cristina, implicaba un préstamo por 4.714 millones de dólares, que se empezarían a pagar cinco años y medio después de iniciada la construcción. Por cuestiones políticas y técnicas, el gobierno de Mauricio Macri paralizó la obra y el Estado debió empezar a reembolsar fondos sin la construcción terminada. El problema se profundizó durante la administración de Fernández y generó el fuego cruzado entre el cristinismo y Gustavo Beliz, que tenía a su cargo la ejecución de los créditos. 

 

El senador Oscar Parrilli, mano derecha de Cristina, tenía apuntado a Beliz como “el hombre de Estados Unidos” dentro de la Casa Rosada, que frenaba la ejecución de los créditos chinos. Vaca Narvaja le transmitió en varias oportunidades al Presidente la queja del gigante asiático. Beliz renunció a su cargo cuando el Presidente decidió traspasarle el área de los créditos internacionales a Massa. El ministro la puso bajo la órbita de Marco Lavagna. Ahora el Gobierno le reclama a China 1.288 millones de dólares, entre reembolsos de lo que puso Argentina para el inicio de la construcción y nuevos desembolsos para la obra.

 

La reunión bilateral también abordará temas relaciones con las inversiones chinas en Argentina. Desde enero de 2020, se registraron anuncios en minería por 2.618 millones de dólares, a los que se sumaron a comienzos de este mes otros dos proyectos en Salta por 2.200 millones. Casi todas están enfocadas en la explotación de litio, pero existen posibilidades de posicionar a la Argentina como destino de inversiones en cobre. 

 

Por último, los presidentes también harán mención a la apertura de un nuevo consulado argentino en China. El Gobierno viene trabajando desde hace tiempo en la necesidad de abandonar la lógica instalar en el gigante asiático una representación acorde al tamaño que representa, que pueda trabajar en profundidad la promoción comercial. Argentina tiene en China la mitad de los diplomáticos que destina a Estados Unidos y el destino es considerado categoría “C”, es decir que el paso por ese país solo dura dos años y tiene como objetivo terminar en otros destinos considerados de mayor nivel. Una lógica de otros tiempos. 

 

Por eso, el canciller Santiago Cafiero envió hace pocos días una nota a su par chino para solicitar la instalación de la sede diplomática en Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, una región que dobla en población a la Argentina y está ubicada en una posición estratégica dentro del corredor Oeste de la nueva ruta de la seda, a la que Argentina se sumó en febrero de este año.