19|1|2023

El radicalismo siembra su candidato a gobernador de Buenos Aires

30 de octubre de 2022

30 de octubre de 2022

Con cartelería en rutas del interior y en ciudades del conurbano, lanza a Maximiliano Abad. El impulso de la reelección en el comité y el efecto Manes. 

#MaxiAbad2023 El hashtag estampado en pintadas, que comenzó a inundar rutas bonaerenses y grandes centros urbanos, es el lanzamiento informal del presidente del comité bonaerense de la Unión Cívica Radical (UCR), Maximiliano Abad, a la carrera por la gobernación de Buenos Aires. Su nombre es el primero de una lista cortísima de dirigentes anotados en la grilla de precandidaturas en salir al ruedo con instalación a lo largo y ancho del territorio que concentra el 37 por ciento del padrón electoral nacional.

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Los pasacalles amanecieron atados a alambrados a la vera de la ruta 7, que atraviesa la provincia de este a oeste; en ruta 3, que se extiende de norte a sur, y en decenas de otras arterias y caminos rurales del interior profundo. La extensión y rapidez de la instalación denota una movida de la que participan sectores del radicalismo esparcidos por todo el territorio.

 

Abad, que preside el bloque de Juntos en la Cámara de Diputados bonaerense, es el dirigente al que el radicalismo en su conjunto viene señalando como el indicado para ir en la boleta a la gobernación. La renovación que logró semanas atrás al frente del comité bonaerense, alcanzando una lista de unidad a la que se sumó incluso su adversario de la contienda anterior, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, terminó de catapultarlo por encima del resto de la tropa, en la que además del sanisidrense se destacan algunos intendentes y la legisladora Alejandra Lordén.

 

Por ahora, el diputado oriundo de Mar del Plata no hizo explícita su intención de competir, pero se descuenta que dio el visto bueno para la colocación de los afiches con su nombre.

 

El radicalismo busca revertir la correlación de fuerzas con el PRO, socio en la coalición Juntos al que durante los cuatro años de gobierno de Cambiemos acompañó ubicado en un segundo plano, con Daniel Salvador sentado a la sombra de María Eugenia Vidal.

 

Con la elección de medio término de 2022 dio el paso. Les ganó la interna a los amarillos en las cuatro secciones del interior (Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima), donde tiene una treinta de jefes comunales que ahora empujan para ir por más y buscan parir un candidato propio para competir contra Diego Santilli y/o Cristian Ritondo, en la interna, y eventualmente contra Axel Kicillof, que va por la reelección.

 

En la gran elección que la UCR hizo hace un año en Buenos Aires mucho tiene que ver Facundo Manes y la irrupción de éste en la política partidaria se debe, en gran medida, a Abad. El éxito del neurocirujano, llegado ayer nomás y hoy caminando el país construyendo una candidatura presidencial es, en parte, un logro del marplatense. Esa sociedad se ha ido solidificando a lo largo del tiempo y la interna de la coalición opositora. Un ejemplo: cuando todo el PRO y el radicalismo nacional salió al cruce de Manes porque había criticado al expresidente Mauricio Macri, el comité bonaerense que comanda Abad salió a bancar al diputado.

 

El salto de Abad a la cancha, aunque por el momento vía cartelería y sin manifestación alguna de su parte, devuelve al radicalismo a la rosca de campaña bonaerense de la que están adueñados el Frente de Todos -con Kicillof lanzado y un creciente fuego amigo iniciado en el conurbano- y el PRO, que tiene a un exponente de los denominados moderados (Santilli) y a otro de los halcones (Cristian Ritondo) trabados en una batalla cuerpo a cuerpo que -todo indica- terminará resolviéndose en la cúpula.

 

El partido centenario sabe que, aunque corra de atrás, no puede darse el lujo de no poner a un competidor en la grilla. A no ser que, como empujan algunos dirigentes de un lado y otro de la mecha de Juntos, todo se resuelva con fórmula combinada y sin interna. Difícil, pero nada es imposible.