After Office

Del Primer tiempo al Para qué, el nuevo Macri de la culpa cero

La presentación de su nuevo libro mostró la versión de sí mismo que el expresidente proyecta para 2023. Más papa que nunca.

La previa de la presentación del libro Para qué del expresidente Mauricio Macri tuvo una diferencia clave con respecto a la de su anterior obra, Primer Tiempo: el espacio. Con el doble de la capacidad disponible, por no estar limitado como consecuencia de la pandemia del covid-19, en la organización apostaron no sólo a no dejar nadie afuera sino a convocar a los sectores más jóvenes del PRO. De esta forma se amalgamaron la intención de buscar reencontrar bajo un mismo espacio a casi todas las figuras de primera, segunda y tercera línea que fueron parte de la gestión del exmandatario entre 2015 y 2019, más un cultivo que comenzó a transitar su camino en el PRO luego de la salida del poder.

 

“Había que darle una señal a la militancia”, expresaron fuentes del PRO. Esa situación se vio de forma clara con el cordón humano que realizaron cuando el expresidente entró al auditorio. Cada uno de los que estaba ahí había tenido un rol activo en las marchas del “Sí se puede” de la campaña del 2019. Una vez dentro del escenario, al que arribó al ritmo de la guitarra distorsionada de Back in Black de AC/CD, Macri fue muy cauteloso en las palabras que utilizó. Esa regla sólo se rompió al inicio de su discurso cuando su pasión futbolística pudo más que él y le dedicó un mensaje a los hinchas de Racing por el campeonato que logró Boca el fin de semana.

 

El nuevo Macri

Cerca del expresidente no pudieron evitar comparar la diferencia entre las presentaciones de sus dos libros. “Está más suelto, más convencido”, sostuvo uno de los integrantes de su círculo chico. Prueba de ello es que todo el contenido que se pensó fue mucho más íntimo que de costumbre. Detrás de eso se esconde una idea de volver a humanizarlo, de volver a instalar la necesidad del contacto con la sociedad. ¿Volverán los timbreos?

 

Una vez debajo del escenario, invitados e invitadas procuraron tener su foto con el expresidente que se quedó firmando algunas copias para luego salir raudamente hacía Ezeiza con destino a Miami, por sus labores como docente universitario. No fue el único cuya salida fue veloz: sin catering, por una decisión de austeridad, unos cuantos buscaron satisfacer su apetito en algún restaurant. 

 

Reloj salomónico

Esa meticulosidad en las palabras también se vio en el espacio que le dio a las tres figuras del PRO que compiten por la candidatura presidencial: la titular del partido, Patricia Bullrich, la diputada María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Como si estuviera cronometrado,  los tres tuvieron el mismo tiempo en su monólogo.

 

A modo de devolución de gentilezas, el trío optó por elogiar cuestiones vinculadas al liderazgo de Macri. Esto sucede, como contó Letra P, en momentos en el que el expresidente quiere que la persona que se lleve la nominación presidencial del PRO comparta conceptos similares a los suyos en relación a las políticas que deben implementarse en 2023. 

 

Sacarse la culpa

Antes y después del discurso de Macri, exfuncionarios y exfuncionarias nacionales del auditorio, figuras recicladas en otras funciones en distintas jurisdicciones, compartieron la sensación de que se había perdido "la culpa" por lo que dejó la gestión del fundador del PRO. La suba del índice de pobreza, vara con la cual quería que se midiera su presidencia; el deterioro del poder adquisitivo en cuatro años; el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la falta de cumplimiento de las expectativas, fueron tópicoos que generaron un efecto vergüenza dentro de varios sectores del macrismo en el llano. Ahora asoma un operativo revindicatorio. 

 

“No nos animábamos ni a discutir sobre pobreza. Ahora eso cambió con los resultados del presidente Alberto Fernández”, se sinceró uno de los pioneros del macrismo. Por eso, de acuerdo a la misma fuente, se festejó el cierre de su jefe en el micrófono y comenzó la arenga del “vamos a volver”; cántico que entonaron por igual radicales, lilitos y peronistas en el acto.

 

"No nos animábamos ni a discutir sobre pobreza. Ahora eso cambió con los resultados del presidente Alberto Fernández”, se sinceró uno de los pioneros del macrismo. Por eso, de acuerdo a la misma fuente, se festejó el cierre de su jefe en el micrófono y comenzó la arenga del “vamos a volver”; cántico que entonaron por igual radicales, lilitos y peronistas en el acto. Poco se habló de las sonoras ausencias de la exdiputada Elisa Carrió, el legislador Facundo Manes, los senadores Martín Lousteau y Alfredo Cornejo junto con los gobernadores Gerardo Morales y Gustavo Valdés. Solamente alguna voz crítica del neurocientífico procuró bajarle el precio a su figura, pensando en 2023. 

 

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