22|11|2022

Maquinita y subsidios, las claves de la letra chica del acuerdo con el FMI

28 de enero de 2022

28 de enero de 2022

El Gobierno se comprometió a reducir drásticamente la emisión monetaria. El FMI reclama por las tarifas energéticas. ¿Entendimientos clave o acuerdo total?

La Casa Rosada respiraba aliviada luego del entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Permite ordenar para adentro y hacia afuera”, explicaban en el entorno de los funcionarios que participaron de las negociaciones hasta la noche de este jueves. “Teníamos la soga al cuello”, resumió el presidente Alberto Fernández al inicio de su mensaje grabado. “Una alternativa era un salto a lo desconocido, a la incertidumbre, sin garantías de nada. Esta otra alternativa permite dar más previsibilidad”, consideró el ministro de Economía, Martín Guzmán. El acuerdo -todavía no ratificado formalmente- hacía bajar seis pesos el dólar blue, descomprimía los tipos de cambio de la Bolsa y les facilitaba un rebote superior al 5% a los bonos. El G-6, que reúne a las principales cámaras empresarias, salió con rapidez a celebrar el mensaje oficial.

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Pero todavía quedan dudas sobre lo que informó el Gobierno, el nivel de los acuerdos alcanzados y cómo se cumplirá lo acordado. Por lo pronto, el staff técnico comunicó que hubo “entendimientos sobre políticas clave como parte de sus discusiones en curso sobre un programa respaldado por el FMI”, pero no un acuerdo, como dijo Fernández. Guzmán aclaró que queda un camino por recorrer para firmar los memorandos que deben avalar el directorio del Fondo y el Congreso de la Nación. Indicó que eso ocurrirá antes de los fuertes vencimientos de marzo. Hasta el momento, el Fondo no informó que haya habido un aval del directorio a este principio de acuerdo.

 

Guzmán informó que, como preveía el establishment, el déficit fiscal se reducirá desde el 3% de 2021 al 2,5% en 2022. Luego, anunció, deberá caer al 1,9% en 2023 y al 0,9% en 2024. No dijo en qué año se llegaría al equilibrio fiscal, aunque voceros oficiales indicaron que será en 2025. El FMI pugnaba por ese año; el Gobierno buscaba que fuera al menos en 2026. Para Ricardo Delgado, CEO de Analytica, son objetivos cumplibles. “Ese recorte de medio punto se puede logar con el crecimiento del 4% que proyectamos para este año y algo de tarifas vía segmentación”, consideró.

 

El programa, siguió Guzmán, durará dos años y medio. Durante ese plazo, el país recibirá U$S 44.500 millones, monto con el que se cancelarán los vencimientos restantes y se recuperarán las amortizaciones pagadas en septiembre, diciembre y este viernes. Con ese dinero, el Gobierno cumpliría con uno de los objetivos del programa: acumular U$S 5.000 millones de dólares en las reservas este año. A eso se sumarían créditos con organismos multilaterales por unos U$S 4.400 millones adicionales, o 0,9% del PBI, según Analytica. El FMI comprometió “el apoyo financiero adicional de los socios internacionales de Argentina”, indicó en un comunicado.

 

El esquema de desembolsos empalmará con los vencimientos pendientes del acuerdo stand by que firmó el expresidente Mauricio Macri. Estarán supeditados a las diez revisiones trimestrales, que el país deberá pasar para poder recibir los fondos que cancelen esos compromisos. Desde el momento de la firma del acuerdo, regirán cuatro años y medio para comenzar a pagar. Habrá diez años para saldar la deuda, que contarán a partir del último desembolso. Sin refinanciaciones adicionales, entonces, el país cancelaría los compromisos con el Fondo en doce años y medio.

 

Que el programa dure dos años y medio significa que el país se compromete a cumplir con las revisiones trimestrales al menos durante ese periodo. Luego será el turno de devolver el dinero. Durante ese plazo, además de reducir el déficit fiscal, Argentina se comprometió a cumplir una serie de políticas monetarias y cambiarias.

 

Primero, informó Guzmán, Argentina iniciará una fuerte reducción del financiamiento del Tesoro con emisión monetaria. El programa contempla reducir esa asistencia equivalente al 3,7% del PBI de 2021 a 1% del PBI este año. Como referencia, el Presupuesto 2022, que sucumbió en el Congreso, contemplaba un financiamiento monetario equivalente al 1,8% del PBI. Si bien el Fondo reconoció que la inflación es multicausal, en su comunicado hizo hincapié en la pata monetaria del problema.

 

Para Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, “es lo más difícil” de lo anunciado. “Hoy, el BCRA emite deuda que financian los bancos y emite también pesos con los que financia al Tesoro. La movida de suba de tasas y eliminación de opciones de Leliq de hace unos días tenía como objetivo implícito que los bancos pasaran a financiar directamente al Tesoro. Hay un mecanismo, limitado, pero buscan potenciar estas medidas”, explicó. ¿Recurrirá el Tesoro a organismos públicos con superávit, como el PAMI y la Anses, para reemplazar parte del financiamiento del BRCA?

 

Sumado a eso -tasas de interés reales positivas y reducción del financiamiento monetario-, está el compromiso del FMI -los países que lo integran- de acercar más financiamiento internacional. Guzmán dijo, en conferencia de prensa, que habrá financiamiento neto positivo “significativamente por encima de los niveles de los últimos años” por parte de otros organismos multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). “Sin acuerdo, el financiamiento neto hubiese sido negativo”, añadió.

 

El otro punto que marcó el FMI y sobre el que Guzmán no se explayó fue el de los subsidios a la energía. “Acordamos que una estrategia para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva será fundamental para mejorar la composición del gasto público”, indicó la misión encabezada por Julie Kozack y Luis Cubeddu. Consultado, el ministro solo negó que se prevean para este año subas adicionales al 20% estipulado para las tarifas de electricidad y gas, más la segmentación.

 

El Ejecutivo celebró que el acuerdo no contempla reformas estructurales, habituales en los Extended Fund Facility a 10 años. Y que el programa supone la expansión del gasto real que permita financiar obra pública, educación, salud y ciencia y tecnología.

 

De ahora en más, el Gobierno deberá cumplir con revisiones trimestrales para destrabar los desembolsos que permitan refinanciar las deudas. Solo este año, vencían 19.000 millones de dólares con el Fondo. Queda por saber qué tan duros serán esos objetivos de cortísimo plazo.