27|11|2021

25 de septiembre de 2021

25 de septiembre de 2021

El radicalismo de la provincia se entusiasma con conducir el no peronismo en dos años. Tiene nombres y territorio. A nadie le sobra nada: es con todos y todas.

El radicalismo de Santa Fe anda ancho de pecho y espalda. Envalentonado en el resultado de la interna de Juntos por el Cambio (JxC), donde superó al PRO, ahora acelerará con su viejo y querido proyecto: armar un gran frente no peronista que le permita a la oposición regresar a la Casa Gris en 2023. A continuación, nombres y armados.

 

Carolina Losada, que responde a la tribu que conduce el diputado Julián Galdeano, y el exministro de Seguridad Maximiliano Pullaro metieron el uno – dos de la competencia el 12 de septiembre. La periodista hace su debut de la mano de la UCR y el legislador hizo toda su carrera política en el partido centenario.

 

Galdeano y Pullaro bregan desde hace rato por el armado del llamado frente de frentes. Lo hacían con Miguel Lifschitz en vida, quien ordenaba al no peronismo, y lo hacen también ahora, donde, si bien las PASO dieron ganadores y perdedores, a nadie le sobra nada.

 

Losada pica en punta para vencer el 14 de noviembre, pero, a priori, su proyecto político en la provincia tiene más interrogantes que certezas. De triunfar en las generales, se convertirá en una actriz central del radicalismo no solo de Santa Fe, sino a nivel país, sobre todo porque la UCR carece de mujeres con potencia electoral en sus primeras líneas.

 

Lo de Pullaro es distinto. Tiene la ambición de ser candidato a gobernador y tiene despliegue territorial de la mano de un grupo de senadores. No desentona en Rosario y necesita crecer en la capital santafesina, pero tiene la decisión tomada de jugar fuerte en dos años. Tras la foto de unidad que se concretó este viernes en Rosario, el pullarismo salió a vender “la unidad radical para ir por el 2023”.

 

Tras bancarse tres gestiones como furgón de cola del socialismo, el radicalismo ahora juega todas sus fichas a liderar el próximo proceso político de la provincia. Hay buena relación con el intendente de Rosario, Pablo Javkin, y también con la socialista Clara García, todo un camino por desandar ahí. Tiempo hay. Pullaro, por ejemplo, mantiene en su perfil la foto de un abrazo con Lifschitz.

 

Con los resultados puestos, el socialismo ya no vocifera con la idea de que Pullaro se equivocó y va a regresar rápido al rebaño progresista. Eso no va a suceder. En la semana, incluso, el resultado electoral empezó a bajar a la Legislatura. El diputado PRO Gabriel Chumpitaz, otrora precandidato a diputado nacional de Pullaro, rompió el bloque que conformaba junto a Ximena Sola, una legisladora que responde al amarillo Federico Angelini. Armó un monobloque y le puso PRO – Evolución, en guiño a Pullaro y a Martín Lousteau. Mantuvo los pies en el plato de JxC, pero será aliado del bloque de 11 integrantes que conduce Pullaro en el interbloque del Frente Progresista.

 

Es de esperar que los reacomodamientos se repitan. Si Losada triunfa en noviembre, el radicalismo pondrá quinta a fondo en su plan y presionará más aún al socialismo y a Javkin. Si tiene vocación de poder, el progresismo provincial deberá meditar bien sus próximos movimientos.

 

Si bien terminó cuarto en la interna, tampoco hay que descartar a la figura de José Corral en ese armado. El exintendente se sumó a la foto de la unidad, no así su compañero PRO, Roy López Molina, y es uno de los pilares de la UCR provincial.

 

Con una cobertura nacional en línea, la UCR de Santa Fe cree que le llegó su momento. Tiene nombres y territorio para ganar una elección. La arquitectura llama a no dejar nadie afuera. El tiempo dirá.