12|10|2021

El asado en el que la UCR empezó a cocinar el Plan Manes 2023

22 de septiembre de 2021

22 de septiembre de 2021

Unas 40 figuras del partido compartieron cena con menú peronista en el Comité Nacional. El médico sale a recorrer el país. Del velorio a la primavera radical.

“Antes únicamente nos juntábamos para quilombos o velorios; desde 1983 no vemos algo así”. La frase que lanzó con cierto humor y dosis de realidad un diputado nacional que participó de la cena que se realizó este martes en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) sintetiza la efervescencia y celebración que vive el partido, con su propia resurrección y crecimiento político después del experimento de la Alianza y la desventura de Mauricio Macri en el sillón del poder. Ahora, con agenda propia y una estructura nada despreciable para la construcción de cualquier proyecto nacional, quienes participaron de la reunión se entusiasman con un 2023 que los tenga como protagonistas. Todo, con el impulso de Facundo Manes, el hombre de la resurrección en el principal distrito electoral del país.

 

La cena en el histórico edificio del partido, ubicado a unos 150 metros del Congreso de la Nación, la organizó la mesa de conducción de la UCR integrada por su presidente, Alfredo Cornejo; el gobernador Gerardo Morales, la diputada Alejandra Lordén y otros dirigentes de peso. Asistieron candidatos y candidatas de todo el país, que coincidieron en hacer un balance positivo de los resultados de las últimas elecciones primarias, y el crecimiento que tuvieron desde la recordada Convención de Gualeguaychú, en la que le dijeron que sí a una alianza amplia con sus actuales socios del PRO y la Coalición Cívica. 

 

La sobriedad del pasado, entre opaca y protocolar, fue contrastada con una jornada que comenzó pasadas las 23 con un discurso crítico de Cornejo sobre la situación política y económica actual y optimista sobre la posibilidad de ganar en noviembre. Lo siguieron con sus propias intervenciones los gobernadores, Morales y Gustavo Valdés, y figuras taquilleras en sus distritos como Carolina LosadaMartín Tetaz y Roxana Reyes. El cierre estuvo a cargo de Manes.

 

Los cerca de 40 participantes que llegaron a Alsina al 1700 siguieron atentos las intervenciones mientras se ponía en marcha la distribución de un menú asociado con otras tradiciones políticas, pero que nadie apartó de la mesa: de entrada, chorizo, morcilla y empanadas de carne cortadas a cuchillo; de plato principal, asado; para cerrar, flan con crema en estilo gourmet. Hay quienes incluso extendieron la noche con encuentros con referentes de otros partidos.

 

Uno de los testigos, que develó que peina canas desde hace algunos años, aseguró que no recordaba una multitud así en el Comité Nacional desde 1983, época de esplendor tras el regreso de la democracia. La lectura tiene que ver con que aseguran que cumplieron los objetivos planteados en numerosas provincias. Morales logró un triunfo contundente en junio y le dio al radicalismo su primera victoria en las elecciones legislativas. Valdés retuvo Corrientes en agosto y Manes, pese a haber perdido la interna, logró teñir de morado buena parte de la provincia de Buenos Aires y meterse en la gran vidriera nacional después de su enfrentamiento con Diego Santilli.

 

“Atravesamos todo un proceso simbólico que se inició con la derrota de Cambiemos en 2019, en la que reimpulsamos el radicalismo, le dimos protagonismo y lo sacamos del lugar pasivo en el que estaba, y siguió con la campaña histórica de la interna partidaria en la provincia de Buenos Aires”, recordó a Letra P una de las personas que se sienta a la mesa de decisiones. No son pocos los que creen que ese triunfo de Maximiliano Abad sobre Gustavo Posse el 22 de marzo pasado fue una bisagra para la oposición, acaso porque no había enfrentamiento interno desde 2014, fecha en la que Ricardo Alfonsín se impuso a Daniel Salvador, pero también porque fue el primer tema de agenda con el que la cúpula boinablanca persuadió a Manes de dar el salto a la política partidaria.

 

De hecho, fue en marzo de 2020, en una reunión que se llevó a cabo en el Comité Provincia entre Abad, Lordén y Gastón Manes, hermano de Facundo, que se sentaron las bases de lo que, finalmente 16 meses después, fue la candidatura a diputado nacional del médico. En el medio, varios idas y vueltas, y una cena en la que Manes ofició de anfitrión de una mesa ampliada de decisiones de la que también participó Cornejo y Salvador, por entonces presidente del sello a nivel bonaerense.

 

“Hay un reverdecer radical y eso se tiene que ver”, dijo hace unos días un dirigente a este medio. En esa línea, fuentes del entorno del neurólogo adelantaron que la UCR está preparando una movida multitudinaria para octubre. Se habla de un evento que movilice militantes del partido centenario, con liturgia 100% radical y épica alfonsinista.

 

En la cúpula sumaron además que después de las elecciones generales, Manes recorrerá todo el país, con intenciones de trascender las fronteras bonaerenses y posicionarse de cara a una eventual disputa por el sillón de Rivadavia. Otra de las excusas de esa campaña será la renovación de autoridades partidarias que tienen previstas para marzo del año que viene. En ambos casos, lo anima la estrategia de mostrar los votos que obtuvo en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), en las que, si bien perdió en la madre de todas las batallas, obtuvo 1.254.220 sufragios, que representa el 39,81% de este electorado. Quienes agitan la figura del neurólogo dentro del partido, invitan a revisar cuántos votos cosecharon en las elecciones provinciales los gobernadores Gustavo Valdés (Corrientes – 465.924 votos), Rodolfo Suárez (Mendoza - 554.900 votos) y Gerardo Morales (Jujuy - 176.482 votos). Es decir, juntos, con 1.197.306 sufragios, no alcanzan lo cosechado por Manes en Buenos Aires.