26|10|2021

Punto para Abad: la UCR, camino a sumar bancas y rumbo a 2023

15 de septiembre de 2021

15 de septiembre de 2021

Con la carta Manes, el marplatense pisó fuerte en su primera movida al mando del comité PBA. Más poder en la Legislatura y siembra en distritos sin tierra.

"Vamos a construir una alternativa, vamos a hacer una gran elección en 2021 y vamos a volver al poder en 2023", enfatizó Maximiliano Abad hace menos de cuatro meses, al asumir como presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCR, luego de ganarle la interna de marzo a Gustavo Posse.

 

Con foco en fortalecer el partido para disputar poder en el frente opositor y sedimentar una propuesta competitiva de matriz radical, el marplatense jefe de bloque de JxC en la Cámara baja provincial pisó fuerte en su primera jugada electoral al frente de la estructura boinablanca bonaerense. Fue uno de los artífices de la irrupción de Facundo Manes en la escena política, le plantó interna al socio PRO con el neurólogo a la cabeza, logró alinear a críticos, dejó a Posse en soledad jugando con Diego Santilli y sumó socios entre heridos de la era Cambiemos (como Emilio Monzó) y aliados de tiempos previos, como el GEN de Margarita Stolbizer. Tras esos movimientos, las PASO le entregaron a Abad perspectivas auspiciosas.  

 

Con cerca del 40% de los votos de la interna, de repetirse en noviembre el resultado de las PASO, el radicalismo se asegura -de mínima- sostener las tres bancas en el Congreso que pone en juego en esta elección (aunque la forma en que se dé la integración una vez que se conozca el escrutinio definitivo puede aumentar expectativas). Más allá de esto, el crecimiento se daría en la Legislatura bonaerense y ya buscan posicionamiento para 2023 en varios municipios donde el radicalismo no gobierna.

 

La UCR pone diez bancas en juego (cinco en cada cámara). En base al escrutinio provisorio, sumaría tres, llegando a 13. El radicalismo ganó la interna de Juntos en cuatro de las ocho secciones electorales e incluso tendría ganancia en la única sección del interior donde no batió al PRO: la Segunda. Es que allí, con la integración, el partido centenario coloca en zona de ingreso a dos de sus postulantes (Claudio Rossi y Viviana Dirrolli, en tercer y cuarto lugar, respectivamente), cuando en 2017 solo había accedido desde esa jurisdicción la zarateña Sandra Paris. Además, queda en lugar expectante Julio Pasqualin (séptimo en la lista de Santiago Passaglia).

 

Otra sección donde el radicalismo no ganó la interna pero se perfila a robustecer su presencia legislativa es en la Tercera. El líder bonaerense de Evolución Pablo Domenichini y la dirigente lanunense de Adelante Nazarena Mesías tienen chances concretas de entrar, cuando hace cuatro años solo el quilmeño Fernando Pérez había accedido a Diputados.

 

También sumaría en la sección base de Abad, la Quinta, donde, luego del triunfo frente al armado amarillo, la UCR anota los dos primeros casilleros con nombres que reportan directamente al titular del Comité Provincia: Ariel Martínez Bordaisco y Flavia Delmonte, quien hace cuatro años había sido la única radical en acceder al Senado bonaerense. Con la integración de las listas, el escenario de 2017 se invierte y el PRO solo pone una figura en zona de acceso a la Cámara alta provincial, el coordinador de Gabinete de Guillermo Montenegro en Mar del Plata, Alejandro Rabinovich, quien cayó en la interna seccional frente a la propuesta radical.

 

EL radicalismo tendría otra inyección de musculatura legislativa en la sección donde mejor le fue, la Cuarta (ganó 60 a 40 la interna). Mientras que en 2017 fueron dos los radicales que accedieron al Senado, ahora son tres quienes asoman con chances concretas: Érica Revilla, Agustín Máspoli y Eugenia Gil.

 

En la Sexta, obtendrían su reelección el diputado Emiliano Balbín y su par Anahí Bilbao, mientras que en la Séptima también se encamina a revalidar su banca Alejandro Cellillo. En la Octava, Claudio Frangul tiene posibilidades de acceso a la Legislatura. Por lo pronto, la única sección en la que la UCR no colocaría una figura pura del partido es la Primera.

 

Siembra sin tierra

Diseminados en 32 municipios, la territorialidad de los intendentes radicales fue clave en la contundencia del resultado de Dar el Paso en el interior. Pero también se registró en estas Primarias una siembra concreta para 2023 de varias figuras en distritos sin tierra (donde no gobierna la UCR) en los que Juntos venció al FdT con un radical al frente.

 

Un caso paradigmático es el del Partido de La Costa. En el distrito orbitado hace casi dos décadas por los De Jesús y hoy al mando de Cristian Cardozo (FdT), en la sumatoria de las cuatro listas que compitieron internamente, Juntos se impuso al oficialismo (por más de 13%). En la interna del frente opositor, el vencedor fue el titular de la UCR local, Daniel López, que sacó una luz de 24 puntos a quien lo secundó. 

 

En Cañuelas también hubo batacazo radical. En el distrito donde el matrimonio Gustavo Arrieta-Marisa Fassi lleva las riendas hace casi 15 años, Juntos se impuso al FdT por diez puntos. En la interna del frente opositor, el titular de la UCR local, Leonardo Iturmendi, se impuso al referente distrital del PRO y último candidato a intendente de JxC en el distrito, Santiago Mac Goey. Así, el radical se perfila a 2023.

 

Juntos también se impuso al FdT en Bolívar, venciendo en la interna el radical Luciano Carballo Laveglia, dirigente que reporta a Juan Carlos Morán. También se registraron triunfos boinablancas en distritos FdT como Carlos Casares (con Andrés Aguirrezabala) y Colón (con Guillermo Alonso), entre otros. Pero, además, el radicalismo logró posicionar a la cabeza a correligionarios en distritos comandados por socios, tal como se dio en Nueve de Julio con el triunfo del dirigente de Evolución Ignacio Palacios, y en Azul con Jorge Ferrarello, venciendo en la interna a las nóminas bendecidas por los intendentes Mariano Barroso y Hernán Bertellys, respectivamente.

 

Bajo ese cuadro, en esta etapa el radicalismo bonaerense enfila a resetear su rol dentro de la escena frentista donde, bajo la conducción de Daniel Salvador y en tiempos de Cambiemos en el poder, ofició de partenaire herbívoro de un socio amarillo que monopolizaba las riendas del Ejecutivo y la lapicera de la alianza en la ingeniería electoral.