24|10|2021

El autor analiza la evolución de las PASO en la última década. Posibles mejoras con miras a acercar los procesos electorales a las aspiraciones de la sociedad.

Este domingo tuvieron lugar las sextas Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Su resultado fue tan sorprendente como contundente y no puede subestimarse, pero todavía hay que superar otro período de campañas electorales y, nada más ni nada menos, que otra elección.

 

Los análisis que deben realizarse respecto del domingo son de distintos órdenes. Como resultaría contradictorio creerse en condiciones de extraer conclusiones rápidas y válidas a partir de lo que no se vio venir, quiero proponer algunos temas para pensar y exponer en este periodo entre elecciones.

 

¿Siguen vigentes los motivos para mantener las PASO?

 

¿Surgieron nuevas razones para celebrar las PASO?

 

¿Deben tener ajustes?

 

¿Vistos los resultados, es razonable la amplitud de la oferta electoral en las PASO?

 

¿Es compatible la oferta electoral de las PASO y la Boleta Única?

 

¿El régimen financiero de las PASO debe mantenerse como está o revisarse?

 

¿Hay espacio para las candidaturas independientes en nuestro sistema político?

 

Debemos formularnos estas y otras preguntas en un espacio de reflexión y confrontación de ideas que permita acercar los procesos electorales a las aspiraciones de la sociedad y considerar distintas lógicas en la redefinición de las elecciones para que continúen siendo el modo de distribuir el poder y la representación asumido por todos.

 

Sin embargo, no puedo sustraerme de comentar sobre algunos datos sueltos de estas elecciones preparatorias que pueden ser de valor.

 

Después de los intentos por suprimirlas y del consenso para postergarlas, la correcta interpretación de la potencialidad de las PASO para ampliar la base que hicieron agrupaciones tan disímiles como el Frente de Izquierda o Juntos por el Cambio (JxC) contrasta con los lamentos escuchados en los campamentos bonaerenses del Frente de Todos (FdT, 33,64%) por no haber permitido jugar dentro su interna a las listas de Florencio Randazzo (3,71%) o Guillermo Moreno (0,59%). Es decir, por no usar la herramienta creada en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que –de confirmarse estos resultados en noviembre– le daría por segunda vez victorias electorales a JxC.

 

Debemos congratularnos como país, y reconocer a los responsables, ya que una vez más se desarrollaron elecciones correctamente organizadas, controladas y pacíficas. Los protocolos sanitarios no causaron más inconvenientes que los previsibles, y en ningún caso afectaron la calidad de los comicios.

 

En este sentido, no huelga recordar que corresponde al esfuerzo mancomunado de la Justicia Nacional Electoral, la Dirección Nacional Electoral, el Correo Oficial, el Comando General Electoral y los partidos políticos el esfuerzo institucional de sacar adelante una elección, y a los ciudadanos y ciudadanas que tienen funciones como autoridades de mesa y sus suplentes, los que realizan la elección en cada establecimiento.

 

Desde este punto de vista organizativo, no hay muchos comentarios para hacer salvo algunos aspectos que deben mejorarse para la elección general de noviembre. Por ejemplo, algunas demoras observadas en la logística de distribución de materiales en la Ciudad y el Gran Buenos Aires, o la falta de depósito de los aportes financieros a las agrupaciones políticas o la deficiente capacitación de autoridades de mesas. Asimismo, debe aclararse la función y reforzarse el entrenamiento, mientras sea necesario que subsista, del facilitador sanitario. En cualquier caso, ninguna de estas cuestiones a revisar ha tenido un efecto negativo apreciable sobre el proceso político.

 

Creo que pudimos valorar por segunda vez el impacto de la incorporación de tecnología al proceso electoral. La transmisión desde los establecimientos de votación, diseñada en el Correo en 2016, reconocida por la Justicia Electoral en 2017 e implementada por primera vez en 2019, tiene tal importancia, desde el punto de vista de la integridad de los datos y la celeridad de la transmisión de resultados, que este año suscitó en las autoridades electorales dudas y hasta un calculo erróneo del tiempo en que los datos electorales estarían disponibles.

 

En estos diez años de elecciones primarias siempre afirmé que, más allá que las mismas, no consagran cargos electivos, los candidatos –y los electores– entran a la última etapa de la elección con algunas certezas que, antes de la existencia de primarias, eran meras especulaciones, generalmente erradas.

 

Lo resumí muchas veces como “Se entra en la general como se sale de la primaria”. Es decir, en lugar de tener la referencia electoral de hace dos años, hoy sabemos exactamente dónde está parado cada uno. 

 

Las PASO consolidan dos realidades en JxC y en el FdT. En JxC, la aspiración dirigencial de Horacio Rodríguez Larreta se consolida. Pero a la vez, fruto de la competencia, la UCR puede mostrar claramente su aporte electoral en el entorno de Juntos como crédito contra el cual reclamar su parte en las decisiones de estrategia y en su implementación concreta. Win - win. En el FdT, por su parte, los gobernadores del PJ deben estar calculando cómo les hubiera ido con un mayor federalismo interno tanto vertical (la dicotomía cercanía/distancia con el Gobierno) como horizontal (la relación de todos con la provincia de Buenos Aires).

 

Una tercera realidad es la de los denominados liberales-libertarios. El voto por Milei, como principal exponente pero que no se agota en él, más que una sorpresa es una señal. Algunos dicen advertencia, pero esos suelen ser los herederos de aquellos que después de setenta años siguen pensando que el peronismo es una disfunción pasajera de la Argentina. No entienden nada. A esta altura deberíamos haber aprendido a no subestimar lo que no comprendemos, y observar los fenómenos políticos con interés y respeto. Este espacio es un buen lugar para intentarlo.

 

Por otro lado, no hay que dormirse y mirar bien los resultados. Mas allá de lo razonable de la disminución de la participación en una pandemia, si la situación sanitaria no empeora, se puede prever un aumento de los votantes de cara a noviembre para volver a valores históricos de las elecciones generales de medio termino (76,15% en 2017 o 77,17% en 2013). Además, habrá una redistribución de los votos de quienes no pasaron el umbral de aptitud electoral (20 agrupaciones en la Provincia; nueve en la capital; cuatro en Santa Fe; seis en Córdoba) y de los votos en blanco (4,41% en territorio bonaerense, 4,48% en Santa Fe, 9,64% en Mendoza). O sea, hay una masa de votantes potenciales que en algunos casos podrían modificar en noviembre los resultados respecto de las PASO.

 

Asimismo, el desafío mas importante de estas PASO tan disputadas internamente es que las agrupaciones políticas en las que efectivamente se compitió retengan el caudal electoral alcanzado. ¿De qué serviría competir en unas primarias por una agrupación si se hace de manera que los votantes migren después de ellas?

 

Finalmente, revisar el discurso político. La sensación relevada por estudios realizados durante esta campaña revela que los políticos se hablan a sí mismos, los temas y problemas no coinciden con las prioridades de la comunidad y que eso refleja una distancia vivencial que, de prolongarse, no tendrá solución y sus efectos pueden ser catastróficos.

 

Como se puede observar, las PASO develaron algunas incógnitas, pero restan muchas preguntas por responder. Algunas las responderá el tiempo y las circunstancias; pero es bueno contar con distintas miradas sobre el futuro de esta nueva etapa.