22|10|2021

Javkin y Clara García se disputan el centro de la primera foto sin Lifschitz

11 de septiembre de 2021

11 de septiembre de 2021

El progresismo santafesino espera sacar de estas PASO una nueva hoja de ruta. El liderazgo del PS y el intendente rosarino como figura bisagra.  

A horas de la PASO, dentro del FAP aún es difícil imaginar la postal del domingo a la noche, esa primera foto del poslifschitzmo, que será una especie de hito o el primer día del nuevo progresismo santafesino. Las encuestas mostraron escasa diferencia entre las dos listas en pugna, la de la diputada provincial Clara García, esposa del exgobernador Miguel Lifschitz y con un componente casi exclusivo PS, y la que impulsó el intendente de Rosario, Pablo Javkin, que subió a la competencia por el Senado de la Nación al experimentado diputado provincial Rubén Giustiniani.

 

Tras la muerte repentina de Lifschitz, líder, ordenador y candidato natural del Frente Progresista, las figuras frentistas tuvieron poco tiempo para pensar posicionamientos y proyectos de poder. Las decisiones fueron rápidas, enérgicas y terminaron en internas. Hubo fugas tempranas, como la Maximliano Pullaro que hoy compite contra sus exaliados desde Juntos Por el Cambio, y dos pronunciamientos de proyectos de poder que no lograron conciliarse. Es que lo que se dirime, ni más ni menos que un nuevo mapa interno y, entre los liderazgos, cuál proyecta para el 2023.

 

Hacia afuera el plan es mucho más claro y coincidente: el FAP confía en poder sostener el escenario de tercios en la provincia de Santa Fe y ser una opción robusta en una elección atomizada entre Juntos por El Cambio y El Frente de Todos, dos espacios que disputan internas lacerantes. La contienda es propia y por definir quién se queda con la capitanía de ese proyecto de construcción política post paso. Este domingo, tanto el PS como Javkin arriesgarán gran parte de su capital en el porcentaje de votos que logren conquistar.

 

Para el PS, ganar estas elecciones significaría reivindicarse tras las derrotas ejecutivas de 2019, que tras 12 años de gobiernos progresista representó la vuelta del peronismo a la Casa Gris, y que la municipalidad de Rosario quedara en manos de Javkin, fundador del partido CREO, aliado, pero que desde hace años reclamaba un mayor reconocimiento en el Frente.

 

Con Clara García, el socialismo apostó a posicionar el nombre de una figura potente, mostrarla sobreviviente de una coyuntura compleja y sensible y a darle continuidad al volumen político que representaba el proyecto de Lifschitz, con un armado que reunió a la exintendenta de Rosario, y actual presidenta del PS a nivel nacional, Mónica Fein y exministros del mandatario, y que sumó el apoyo del exgobernador Antonio Bonfatti. El conjunto muestra experiencia en gestión y un nivel de conocimiento importante y creen que la puja contra Javkin se anticipó innecesariamente.

 

Pero el intendente de Rosario está convencido de que los espacios hay que ir a buscarlos y que ese tren pasa ahora. Vio al PS desacomodado, en pleno proceso de discusión interna, y con el compromiso de acompañar su gobierno. Con estas elecciones, Javkin plebiscita su gestión en el pago chico pero, además, pretende convertirse en una figura bisagra del sistema político santafesino. Y para eso edificó su armado de manera vertiginosa: buscará bancas propias en el Concejo y un senador nacional que tire agua para su molino.

 

Pese a los chispazos de la última semana de campaña, ambos sectores dan señales de querer recomponer el difícil equilibrio interno y mirar por la ventana de la unidad. Sostienen que el FAP saldrá fortalecido de estas PASO y que el resultado permitirá empezar a completar los casilleros de la hoja de ruta y asignar lugares concretos y una posición desde dónde trabajar. El cambio de roles no es sencillo para nadie y menos aún si lo que está en juego es  quien se pone al frente del futuro del Frente Amplio Progresista. Mientras tanto, por estas horas, todos y todas eligen de manera meticulosa las palabras del discurso para la noche del domingo.