07|10|2021

En medio del escándalo por el cumple-gate, Ferraresi lanzó a Fernández a la reelección. La economía y las urnas. El Gobierno y lo que viene tras las PASO.

Sostiene Cristina Kirchner que los años felices terminaron en el 2015, es decir con su presidencia, época en la cual los salarios medidos en dólares eran los mas altos de la región y con ellos se podía consumir mas de todo. Y está bien. Para los argentinos de cualquier color partidario, la felicidad solo se mide correctamente si la unidad de cuenta es en la moneda norteamericana. Para los ministros Jorge Ferraresi y Juan Zabaleta la felicidad está en el futuro, en un eventual segundo mandato de Alberto Fernández, una presidencia donde también imaginan al dólar mas cerca del bolsillo de los argentinos. O simplemente mas barato en pesos, que de alguna manera representa lo mismo para quienes no compran los billetes cuando abundan, pero disfrutan de los beneficios directos e indirectos de la plata dulce desinteresándose de si su origen se debe a la soja o a la deuda.

 

Lo cierto es que este es un presente en pesos, es decir devaluado. Y por lo tanto se puede hacer muy poco. Por lo pronto esperar que pase pronto, como un mal trago. Porque más allá de las desafortunadas fotos de Olivos y los errores no forzados del Gobierno, el problema central (y del Banco Central) proviene de la escasez del lubricante que nos permite a los argentinos soñar con lo que significa vivir mejor de acuerdo al lugar de la pirámide social que se ocupa: alimentos más baratos, posibilidad de equipar el hogar, viajar dentro y fuera del país y también ahorrar en dólares dentro y fuera del país.

 

Pero esta realidad de súper cepo e imposibilidad de hacer un click por el hombanking que habilite mas de U$S 200 por mes es de melancolía estructural que lleva a recordar tiempos mejores y pedir que la sociedad castigue a quienes nos alejaron de la tierra del maná y de la miel. Con grandes sacrificios se puede pisar un poco el tipo de cambio oficial y las tarifas, pero eso solo es un placebo que cualquier hijo del país sabe diferenciar del remedio auténtico.

 

Quizás por ello las verdaderas expectativas van mas allá del resultado de las elecciones y se traducen en interrogantes respecto a como se administren las decisiones posteriores a noviembre. Cuesta imaginar que veredicto del escrutinio definitivo de las urnas sería el mas conveniente para fortalecer la confianza y reverdecer las expectativas. Un triunfo oficialista, por cualquier margen: ¿a quien empoderaría? ¿Al Presidente? ¿Tanto como para aspirar a la re-elección? ¿Y eso significaría que a Martín Guzmán también? Difícil saberlo hoy. Se puede inferir que una derrota los perjudicaría a ambos mas que a otros integrantes de la coalición gobernante.

 

Finalmente, el primer mandatario eligió a los candidatos que encabezan la oferta de los principales distritos y el ministro fue quien llevó adelante la licuación-ajuste del gasto durante el primer semestre. Muchos dirían entonces en voz alta lo que hoy susurran en los pasillos y los off de records. Luego de las elecciones esperan en la fila el acuerdo con el Fondo y el Club de París y otras cuestiones pendientes. La brecha entre los distintos tipos de cambio, una de las mas urgentes. Otra vez, todos los caminos conducen al dólar. Y dada la construcción del gobierno del Frente de Todos, quizás la pregunta central a responder sea que es lo que está considerando CFK para encarar la agenda.

 

¿Primará la pragmática de octubre de 2020 cuando el dólar llegó a $ 195 y aceptó empoderar por un rato al titular de Economía para estabilizar la coyuntura? ¿Aplicará el realismo 2021 respecto al uso de los DEGs del FMI que imaginaba primero para la reactivación y luego aceptó se destinaran al repago con el propio organismo?

 

Hay quienes la suponen imaginando rumbos económicos menos amigables a las expectativas de los mercados externos. Lo cierto es que ella es muy consciente de la necesidad de los dólares para la felicidad y ya ha aceptado en reiteradas oportunidades el carácter bimonetario de nuestra economía. Queda entonces pendiente saber en que y en quienes estará pensando para encarar la tan famosa “restricción externa” que limita los deseos íntimos de los argentinos.