18|11|2021

River, entre Waterloo y el otro gobierno de los ceos

26 de agosto de 2021

26 de agosto de 2021

En 100 días, el club del establishment irá a las urnas para elegir al sucesor de D'Onofrio. Brito hijo prepara la mudanza intra Monumental. El factor Napoleón.

Detrás de la incertidumbre sobre la continuidad de Marcelo Gallardo como técnico, en River empezó a dibujarse el último tramo del camino electoral, que siempre excede los pasillos del Monumental y llega hasta los rincones más insospechados del Círculo Rojo argentino, donde ser presidente millonario suma más poder y visibilidad que una banca en el Congreso.

 

Lo sabe mejor que nadie Rodolfo D’Onofrio, que en diciembre de 2013 llegó a la presidencia del club como empresario del rubro seguros y en diciembre de 2021 se irá tentado con cargos y postulaciones en distintos gobiernos y espacios políticos. D’Onofrio ya anunció su desembarco en esa arena, pero lo evalúa, afina y prepara casi como si fuera una artesanía.

 

En el Monumental la pandemia es parte del pasado reciente. La dirigencia se entusiasma con el regreso de hinchas al estadio y evalúa cómo llevarlo a cabo, pero, mientras tanto, el armado de urnas toma cuerpo: con 112 votos a favor y tres en contra, la Asamblea de Representantes de Socios eligió esta semana a los integrantes de la Junta Electoral para los comicios en el club, que serán el 5 o 12 de diciembre.

 

El presidente de esa autoridad será Stefano Di Carlo, actual vice del club, a quien secundarán seis miembros titulares (cuatro por el oficialismo, uno por la minoría de Antonio Caselli y otro por la minoría de Carlos Trillo) y tres suplentes.

 

Con mucha antelación para disipar la rosca y también para consolidar la imagen de que el proyecto está por encima de los nombres, el oficialismo ya tiene su fórmula, que será Jorge Pablo Brito presidente, Matías Patanian vicepresidente primero. Para Brito será el salto esperado (y buscado). Para Patanian, un regreso. Los dos comparten algo: ninguno puede negar su condición de hombre del establishment.

 

Herencias

Con todos los pronósticos a su favor, Brito probablemente se mude a su oficina contigua y asuma la presidencia de River como asumió tantos otros cargos en esta última década desde que empezó a escalar en el Banco Macro, la nave insignia familiar que forjó su padre, fallecido en un accidente en 2020.

 

Hoy, Jorgito, como le dicen en el Monumental, busca extender el tándem que había construido su padre con Ezequiel Carballo en el banco privado más grande del país (tiene una plantilla de 8.500 personas y 463 sucursales) pero, además, sigue como el titular de Genneia, la empresa de la familia que desarrolla los parques eólicos en la Patagonia. Ninguna de esas empresas le demanda más tiempo que River.

 

De excelente relación con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa –otra de las herencias de su padre–, Jorge se define como “dialoguista”, algo que homologa cuando repasa sus reuniones con Máximo Kirchner, Horacio Rodríguez Larreta, Wado de Pedro, Diego Santilli o Juan Manuel Urtubey.

 

Sin embargo, para su aspiración presidencial, en la agenda de Brito hay algo más importante que esas reuniones con el poder político: son los partidos de paddle que juega cada diez días con Gallardo, el entrenador más exitoso de la historia del club. Ahí, en esos partidos, quizás Brito consiga convencerlo de que permanezca al menos un año más en River.

 

Un poder concéntrico

El compañero de la fórmula riverplatense de Brito no es ajeno a todas esas charlas y negociaciones en el círculo de privilegios de una Argentina desmadrada. Ceo de Aeropuertos Argentina 2000, ladero del todopoderoso Eduardo Eurnekian, Patanian volverá al cargo que ocupó durante el primer mandato de D’Onofrio.

 

Por pocos meses tendrá que lidiar con una imagen por la que se opuso y luchó desde afuera del club: la publicidad de Turkish Airlines en la camiseta, toda una afrenta para la comunidad armenia, que lleva 100 años reclamando su reconocimiento por parte del Estado turco. El contrato con la aerolínea finaliza a mediados de 2022.

 

Enfrente, en su cuarto intento por conseguir el sillón presidencial del Monumental, Caselli asoma como el candidato con más intención de voto en la oposición. Sus influencias lo llevaron hace dos décadas a ser embajador por la Orden de Malta y hace dos años, a comprar el Burgos, un club de la segunda división española.

 

David, como Román

La novedad es que ahora Caselli convenció a David Trezeguet para que lo acompañe en la fórmula. El franco-argentino, uno de los emblemas del ascenso en el año más triste de la historia riverplatense, irá como candidato a vice.

 

Ni Brito ni Patanian ni Caselli saben qué hará Gallardo a partir de diciembre. “Marcelo está cansado. Él es muy organizado, ordenado, estudioso, planifica partidos y situaciones. Esto de que la Liga y AFA le cambien la fecha sobre la marcha o que la dirigencia no lo cuide y le venda un jugador en medio del torneo lo desgasta”, dice otro de los candidatos a presidente, Carlos Trillo.

 

Cirujano plástico, Trillo fue director del Departamento Médico del club entre 2001 y 2009, además de integrar el área de prensa. Estuvo en la lista de D’Onofrio cuando perdió con Daniel Passarella en 2009 y en la lista de Caselli cuando perdió con D’Onofrio, en 2013. En 2017 decidió encabezar su espacio y ahora volverá a intentarlo. “Sé que es muy difícil ganarle al oficialismo, pero quiero meter en la Comisión Directiva gente proba, que luche por el socio”, le dice a Letra P.

 

Reconocido en el mundo River por algunas cuestiones simbólicas (la bandera más larga del mundo, la estatua de Ángel Labruna, el homenaje a los campeones del mundo de 1986), Trillo cuenta que el monumento a Gallardo, del que se ocupó personalmente, estará terminado en un mes. “Probablemente Marcelo se vaya porque la dirigencia no le cumple con lo mínimo y necesario. No le garantiza el mismo plantel para toda la temporada ni una estructura económica para que Gallardo sea nuestro Ferguson”, conjetura.

 

En la comisión actual aseguran que nadie sabe qué hará Gallardo. “Ni él mismo lo sabe”, grafican. Saben que la elección puede variar en algunos puntos de acuerdo a la decisión que comunique.

 

Para las elecciones en River faltan 100 días: lo que duró la campaña de Waterloo, antes de la batalla que terminó con la rendición de Napoleón Bonaparte y la restauración de la monarquía francesa, a cargo de Luis XVIII. Todavía nadie reparó en ese dato.