06|9|2021

El naufragio del mundo pyme, un lastre para el empleo y el consumo

28 de julio de 2021

28 de julio de 2021

Desaparición de empresas y más allá. Un país del tamaño de 2008. El teletrabajo, límite para muchas. El peso del salario y el drama de los no calificados.

Pese al rebote relativo de la economía, de acuerdo con datos de la AFIP, el país sigue sin recuperar las pequeñas y medianas empresas (pymes) perdidas durante la pandemia y, menos aún, las que debieron cerrar sus puertas durante la crisis de 2018 y 2019, que marcó el final del gobierno de Mauricio Macri. Sin que eso ocurra, será muy difícil que la propia recuperación de consolide, que el empleo crezca como se desea y, con ello, que el consumo, la variable que da cuenta de más de dos tercios del producto bruto interno (PBI), vuelva a tomar altura. La lectura electoral de estos datos es clara: sin una reconstrucción de ese tejido dañado, el clima social no será el mejor cuando se abran las urnas en septiembre, para las PASO, y en noviembre, para las legislativas.

 

De acuerdo con un informe de la consultora Ecolatina, "durante el año pasado, más de 20.000 empresas cerraron sus puertas, según los números de AFIP. De esta forma, la plaza total se redujo 4,2% y volvió a los niveles de 2008".

 

"En la primera mitad del año, tanto el consumo como la inversión mostraron algunas señales de reactivación. El primero, alentado por la recuperación de parte de los puestos de trabajo perdidos en 2020 y la segunda, por la obra pública y el impulso privado a la construcción. A pesar de estas mejoras, la cantidad de empresas, una variable clave para pensar no solo en el crecimiento actual, sino también en el futuro, no está logrando seguirle el paso", de acuerdo con los datos acumulados hasta marzo, continuó.

 

La cantidad de pymes, dada la estructura productiva nacional, es fundamental como vehículo para cualquier reactivación del empleo y, con ello, del consumo.

 

La destrucción de unidades productivas se agravó en la pandemia, pero no se ha limitado a ella. Siempre según Ecolatina, "entre 2003 y 2011, la cantidad de empresas del sector privado formal saltó 60%, ayudada principalmente por una economía pujante. Entre 2012 y 2018, el estancamiento del PBI tuvo su correlato en la cantidad de firmas, que permaneció sin variación. Finalmente, entre 2018 y 2019 cerraron cerca de 18.000 empresas netas (-3,9%)". 

 

En marzo último, "casi un año después del piso del nivel de actividad, las empresas netas no volvieron a crecer de manera significativa. Por el contrario, su número sigue estancado en torno a 520 mil. De esta forma, el saldo de la pandemia es la pérdida de aproximadamente 20 mil unidades productivas (-4%) junto con la destrucción de 100 mil puestos formales de trabajo (-1,6%)", indicó el informe.

 

A nivel sectorial, "el segmento más afectado son las proveedoras de servicios: el 95% de las firmas que cerraron pertenecían a este rubro, representando una caída de 5%. Más de la mitad de los cierres se concentró en empresas de comercio (-4,1%), transporte (-8,1%) y gastronomía y hotelería (-13,8%), los rubros más golpeados por las restricciones. Por su parte, las empresas productoras de bienes se redujeron ‘solo’ en 0,8%, mostrando una pérdida neta de 700 firmas", detalló.

 

Sin embargo, el panorama sería aun más grave. Vicente Donato, director Ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme, economista y profesor de la Universidad de Bologna, le dijo a Letra P que "Ecolatina habla de empresas en base a datos de la AFIP, pero es interesante que resaltar que estas a veces tienen más de un local. Entonces, decir que desaparecen 20 mil empresas, por ejemplo, implica que desaparecieron 20 mil números de CUIT, aunque en verdad las unidades perdidas, medidas en locales, tal vez sean 40 mil o 60 mil”.

 

Es necesario definir de qué se habla cuando de pymes se trata. Ecolatina estudió lo ocurrido en firmas de entre 25 y 500 empleados. El foco de la Fundación Observatorio Pyme son 80 mil empresas que tienen entre 10 y 250 empleados y generan el 50% del PBI argentino. Lo que se pierde, según este último, es la "clase media" del empresariado nacional, tanto en términos de compañías como sociales, dado el empleo que depende de ellas.

 

Más allá de la caída de actividad por el Gran Confinamiento de 2020 y de las limitaciones del rebote de este año, el especialista resalta un aspecto poco tenido en cuenta que muestra las dificultades de muchas pymes para volver a levantar sus persianas: la extensión del teletrabajo como una modalidad, que en alguna medida, ha llegado para quedarse en el mercado laboral.

 

"La necesidad del teletrabajo provocó una separación neta ente las empresas que estaban dotadas de tecnología y formación de su personal para poder funcionar en ese régimen y las que no pudieron trabajar en los períodos más álgidos de la pandemia o que lo hicieron violando las normativas sanitarias", dijo.

 

"En la Fundación vemos una divergencia cada vez más grande entre empresas con esas tecnologías y capacidades, que pudieron sobrevivir a la pandemia, y las que no cuentan con esos recursos y, aunque no cerraron, hoy están en colapso", agregó.

 

"Lo que crece, entonces, es el diferencial de productividad según tamaño de empresa: las más grandes se ven más beneficiadas, mientras que las más chicas están más atrasadas", explicó Donato.

 

"Esa divergencia tecnológica se refleja en una divergencia de productividad", completó al dividir entre empresas sobrevivientes y ya cerradas o en peligro.

 

En línea con ese rasgo, hay que resaltar que "el diferencial de productividad es más grande que el de salarios. El primero es de diez veces entre una empresa de 300 empleados y una que tiene diez, mientras que el salarial es de tres o cuatro veces. Eso quiere decir que el costo del trabajo se hace gigantesco para las empresas más chicas, lo que las hace ‘negrear’ o no resistir y generar más desocupación", dijo el titular de la Fundación Observatorio Pyme, por más que los sueldos tampoco sean lo que han sido. "Eso explica la creciente desocupación de personas no calificadas, las que están más abajo en la escala laboral, algo muy importante y que no está percibido de manera suficiente", afirmó.

 

Así las cosas, ¿qué ocurre con las políticas públicas, cuya enunciación y sus efectos serán clave en este tema en la campaña electoral que se acaba de abrir?

 

De acuerdo con Vicente Donato, "efectivamente se habla de políticas públicas diferenciales para las pymes, pero de un modo genérico. Ni los sindicatos ni el Ministerio de Trabajo ni las propias empresas tienen clara conciencia de esa divergencia" de oferta, ponderó.