26|11|2021

El dirigente gremial y legislador propone recuperar el empleo y el poder adquisitivo del salario y las jubilaciones como eje del plan del Gobierno.   

Este jueves el INDEC dio a conocer los datos del “Mercado de Trabajo”, tasas de actividad, empleo y desocupación. Si bien los números siguen siendo los no
deseados, muestran una leve recuperación de la actividad económica y del empleo. Puesto esto en el contexto actual de pandemia, inflación y renegociación de la deuda, los datos publicados son auspiciosos. Si bien falta mucho para una recuperación plena, el estudio del INDEC muestra que estamos transitando muy lentamente por el camino adecuado. Los datos señalan que hay 12 millones de ocupados, 8,6 millones de asalariados y 3,4 millones de no asalariados. Dentro
de los asalariados, 5,8 millones tienen recibo de sueldo con aportes previsionales y 2,8 millones con sueldos en negro. Los 3,4 millones de no asalariados
mayoritariamente son cuentapropistas.

 

El otro dato es la desocupación: 1,3 millones de personas que buscan trabajo y no lo consiguen, golpeando fuertemente en la franja de los jóvenes y en especial
las mujeres. Por último, la actividad económica muestra una incipiente recuperación.

 

Descripto el escenario laboral y contextualizado en un país hiperendeudado, con una inflación que todos los días socava el poder adquisitivo de los trabajadores
y ralentiza la recuperación del mercado interno, con formadores de precios cartelizados y con algunos grandes empresarios más enamorados de la práctica del fuguismo de capitales, que de apostar a la producción nacional que es la generadora de empleo genuino, nos cabe preguntarnos: ¿no ha llegado la hora de salir de un Estado articulador y pasar a un Estado regulador de los procesos socioeconómicos? 

 

Esto de ninguna manera tiene que ver con la propiedad privada, ni debe interpretarse con la marginación de las libertades individuales. Esos son falsos enunciados que la oposición enciende ante la propuesta mencionada. Regular el proceso socioeconómico, significa defender, ni más ni menos, los intereses de los argentinos y las argentinas, establecer una matriz productiva, industrial y de servicios y garantizar un piso de derechos para cada hombre y mujer que habite nuestro suelo.

 

Recordemos aquel país que recibió Juan Perón en 1946. Argentina no producía nada, solamente exportaba granos y ganado, era profundamente desigual y el Peronismo lo transformó en industrial y colmó de derechos a los argentinos. Lo mismo sucedió con Néstor Kirchner. Recibió un país con 54% de pobreza, 24% de desocupación y endeudado. En 2015, Cristina Fernández dejó un país desendeudado con la mitad de pobreza que en 2003 y con una desocupación que no llegaba al 7%. Ya sabemos que tener el gobierno no es tener el poder, porque este está en los grandes grupos económicos y en los fondos especulativos de inversión, pero tenemos las herramientas e instrumentos necesarios para combatir las inmensas desigualdades que vivimos a diario y que de una vez por todas debemos superarlas. Volvamos a empezar, tomemos los históricos ejemplos, hagámoslo de nuevo, recuperemos nuestra querida Patria, prioricemos la generación de trabajo genuino con recibo de sueldo, incorporemos la tecnología conveniente, aumentemos la productividad y mejoremos la competitividad, trabajo de calidad y registrado. La eficiencia no es potestad de la derecha. Démosles a nuestros jóvenes la posibilidad de vivir en un país mucho más justo, donde la educación y el trabajo sean los pilares fundamentales de la Argentina.

 

En unos meses hay elecciones legislativas, volvemos a las urnas. Es necesario e imperioso contar con un programa donde quede bien en claro que la centralidad de nuestro frente, más allá de atender las dificultades que nos presenta la pandemia, es la recuperación de las fuentes trabajo, el poder adquisitivo del salario y las  jubilaciones. El trabajo debe ser una de las prioridades ya que es el gran ordenador social, el generador de riquezas y lo que en definitiva dignifica a todo ser  humano. El trabajo es salud, no solo para los trabajadores y las trabajadoras, sino para cualquier nación que pretenda ser justa, libre y soberana. Como dijo Juan Perón, “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”.