07|5|2021

A fase 1: Fernández define si aísla o declara esencial a Guzmán

01 de mayo de 2021

01 de mayo de 2021

La declaración de guerra a CFK deja al ministro herido. La suba de tarifas de Edenor y Edesur salió con guiños a Basualdo. Timba de nombres para la sucesión. 

A más de 24 horas del pedido de renuncia, Federico Basualdo, subsecretario de Energía Eléctrica, sigue en su puesto. El ministro de Economía, Martín Guzmán, quedó alcanzado por las esquirlas de la granada que él mismo hizo detonar.

 

El viernes por la noche, la Casa Rosada buscaba bajar la intensidad de la disputa y cuestionaba al ministro por haberse precipitado. El presidente Alberto Fernández y su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, compartían la crítica de Guzmán a Basualdo y apoyaban la remoción del subsecretario, pero, con el correr de las horas y con la resistencia del cristinismo sobre la mesa, dejaron trascender que el titular del Palacio de Hacienda se equivocó al filtrar la renuncia y los duros calificativos contra el funcionario. Poco antes de que en el rincón de la vicepresidenta refutaran la salida de Basualdo, fuentes de Balcarce 50, de Economía y de la Secretaría de Energía la daban como un hecho.

 

La designación del massista Alexis Guerrera como ministro de Transporte intentó generar una distracción. Mientras, al filo de la medianoche, una edición suplementaria del Boletín Oficial comunicó que este sábado, 1 de mayo, las tarifas de Edenor y Edesur subieron 9%.

 

Las resoluciones de la inverventora del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), Soledad Manín, se leen como un triunfo del Instituto Patria. No definen que será el único aumento del año (como quiere el cristinismo), pero no hay, en los considerandos, ninguna mención a la restricción presupuestaria con la que el ministro busca evitar la expansión de los subsidios. En cambio, Manín se apoya en la profunda recesión económica, en los índices de pobreza y desocupación y en los deprimidos salarios para justificar el incremento de un dígito en las facturas.

 

Manín va más allá y retoma, textual, algo que el cristinismo había adelantado el viernes atribuyéndoselo a Basualdo. "Ante la evidente segunda ola de la pandemia que está atravesando la Argentina y los países de América Latina, resulta necesario continuar con la política de ingresos adoptada por el Estado Nacional. (...) Así, la prioridad es acompañar a los sectores populares y a la clase media propiciando la reactivación de la actividad económica y la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores y las trabajadoras", dice la resolución.

 

El juego de la silla eléctrica

Guzmán considera que el manejo de la política tarifaria es uno de los grandes problemas de la gestión económica de cara a la sociedad y entiende que el Ejecutivo está en falta al no dar señales claras a las familias y a las empresas. El ministro cree que la fe en el uso de subsidios para pisar tarifas por parte del cristinismo es una contradicción perjudicial para la economía: en el primer trimestre, el Estado gastó en subsidios económicos 1,7 pesos por cada peso que destinó a la obra pública, una herramienta con gran efecto multiplicador de la actividad y el empleo. Los subsidios, repite, llegan incluso a quienes no los necesitan ni votan al Frente de Todo e impactan en la emisión monetaria y en las reservas, con consecuencias a largo plazo perjudiciales para la población vulnerable. Le endilga a Basualdo no haber hecho nada en su año y medio de gestión (primero, al frente del ENRE) para avanzar en la segmentación.

 

Al exponer lo que hasta un día antes era un pasilleo con mucho eco, el ministro quedó doblemente debilitado. Por un lado, porque el funcionario que formalmente depende de él y al que intentó desplazar todavía sigue en su cargo y desafiándolo abiertamente. Por otro, porque no está claro que habrá un segundo aumento en la energía eléctrica para cerrar 2021 una suba del 15%, antes de la anunciadísima y demorada segmentación por ingresos. El cristinismo enfatizó este viernes que habrá "UN SOLO incremento" este año, con mayúsculas.

 

¿Podrá seguir Guzmán al frente del Ministerio si Alberto Fernández no acompaña la remoción de Basualdo? El ministro no dio un ultimátum, pero dejó entrever que no está dispuesto a ceder y que demanda el apoyo del Presidente. En caso de seguir, ¿qué tan resentido quedará ese vínculo con la vicepresidenta, al que Guzmán considera franco pero con marcadas diferencias? Hasta las 15 el cierre de esta nota, en la tarde de este sábado, el ministro mantenía que Basualdo debía renunciar y que habría dos aumentos de tarifas en el año, mientras retuiteaba un mensaje del Presidente por el Día del Trabajador.

 

 

Las esquirlas no llegan solo a Guzmán. Darío Martínez acompañó la decisión del ministro y blanqueó su pésimo vínculo con Basualdo y con el interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), Federico Bernal, con quien protagonizó el sainete tarifario más insólito hasta el del renunciado que no renuncia, al haber convocado a dos audiencias públicas paralelas para definir las tarifas de gas. Hacia arriba, Cafiero apoyó la salida de Basualdo, aunque luego se replegó.

 

En el Frente de Todos, las posiciones son contradictorias. El Presidente espera que el suave calor otoñal ayude a calmar los ánimos y deja trascender que el subsecretario, tarde o temprano, dejará su puesto. Otros dirigentes comenzaron con la danza de nombres para cubrir una eventual salida de Guzmán. ¿Cecilia Todesca? ¿El market friendly pero asesor de CFK Martín Redrado? ¿El exvicemnistro y hoy consultor escuchado en la city Emmanuel Álvarez Agis? ¿Asumirían al mando de un ministerio con poderes para hacer política económica explícitamente recortados porque, como decía Fernández, "sin Cristina no se puede"? El juego de la silla eléctrica seguirá todo el fin de semana.