03|10|2021

La mesa del diálogo político se quedó sin comensales

22 de abril de 2021

22 de abril de 2021

Tras el consenso de Ganancias, oficialismo y oposición tejían un acuerdo para postergar las PASO. La guerra de tizas lo frizó. Un plan B para quemar las naves.

El diálogo auspicioso que el Frente de Todos y Juntos por el Cambio habían iniciado al comienzo de la segunda ola de coronavirus para acordar, entre otros temas, la postergación de las elecciones quedó por ahora sepultado en la guerra que se desató la semana pasada entre la Ciudad de Buenos Aires y la Casa Rosada por las clases presenciales, que rompió todos los puentes de contacto.

 

Las mesas de negociación quedaron suspendidas en el aire. Las charlas del ministro del Interior, Eduardo de Pedro, con los jefes de los bloques de Juntos por el Cambio en Diputados, Mario Negri, Cristian Ritondo y Juan Manuel López, se congelaron después de la reunión de la mesa nacional de la alianza del pasado martes 13 y del anuncio presidencial sobre las clases presenciales, un día después. No volvieron a hablar.

 

“Nosotros hicimos la propuesta que es de público conocimiento, trabajamos, armamos todas las convocatorias y reuniones, necesarias. Ellos no respondieron. Aún aguardamos la respuesta”, explican en la jefatura del Frente de Todos. El cronograma electoral entró en cuenta regresiva, pero todavía deja margen para la negociación.

 

Según el calendario vigente, el Gobierno debe publicar el decreto de convocatoria a elecciones el 10 de mayo. Antes, el 27 de abril, debe cerrar los padrones provisorios y luego publicarlos. Ese cronograma hacía presumir que la ley que eventualmente postergará la fecha de las elecciones primarias y generales debía sancionarse en el Congreso antes de esa fecha. Sin embargo, el plazo podría estirarse un poco más.

 

Según pudo saber Letra P, la fecha que realmente miran el Gobierno y la oposición para avanzar en la negociación es el 9 de junio, cuando vence el plazo para la inscripción de las alianzas que participarán en los comicios. “Ahí recién comienza el calendario inverso. Los demás plazos son solamente ordenatorios”, explicó una voz autorizada en cuestiones electorales. En síntesis, el Gobierno podría convocar a elecciones el 10 de mayo, como marca la ley, y que luego una ley de Congreso fijara fechas diferentes. “Tiene prevalencia lo que acuerde el Congreso. Todavía hay tiempo”, explicó otro dirigente.

 

Si las conversaciones fallaran, el Gobierno podría activar un plan B. En la reunión que mantuvo el viernes De Pedro con los presidentes de los bloques opositores minoritarios, no solo se habló de la propuesta de postergar las primarias del 8 de agosto al 12 de septiembre y las generales, del 24 de octubre al 14 de noviembre, sino que se incorporó la posibilidad de suspender directamente las PASO. Los votos para hacerlo estarían.

 

El oficialismo, sin embargo, todavía no quiere quemar las naves. “Nuestra propuesta sigue siendo la postergación”, aclaran en el bloque del Frente de Todos. La realidad, creen, terminará por imponerse. “¿A quién se le ocurre que con esta situación epidemiológica vamos a poder ir a votar en pleno invierno? Es una locura”, le dijo a Letra P un integrante de la mesa chica del gobierno de la provincia de Buenos Aires.

 

En territorio bonaerense esperan por el acuerdo macro, que llevan el presidente Alberto Fernández, De Pedro, Máximo Kirchner y Sergio Massa. Mientras tanto, el gobierno de Axel Kicillof trabaja sobre el cronograma electoral vigente.

 

El diálogo entre el gobernador bonaerense y Horacio Rodríguez Larreta también está cortado desde que el jefe de Gobierno porteño decidió anunciar, el domingo por la noche, que la Ciudad mantendría las clases presenciales, en contra de la decisión de Fernández. En el kirchnerismo creen que Rodríguez Larreta juega con fuego y que Juntos por el Cambio quiere provocar una saturación del sistema sanitario, para cargar contra el Gobierno.

 

Para evitar el colapso, Kicillof se reunió este miércoles con representantes del sector público y privado de salud para coordinar una gestión conjunta de camas de terapia intensiva. Lo hizo en territorio de Rodríguez Larreta, en la casa de la provincia de Buenos Aires en la Ciudad, ubicada a dos cuadras del Congreso Nacional. Allí, Kicillof escuchó un relato dramático de boca de los dueños de las prepagas. Uno de ellos dijo que, esa misma mañana, había amanecido con 20 pacientes a la espera de una cama. Otros dieron detalles de las horas que las ambulancias llevan girando por diferentes puntos del área metropolitana, esperando una derivación.

 

Aun así, Kicillof y Fernández trabajan en conjunto para hacer cumplir el plazo que establece el último decreto presidencial y garantizar la vuelta a la presencialidad escolar, el lunes 3 de mayo. “La decisión política está”, confirman en La Plata.

 

La apuesta del Frente de Todos tiene tres ejes. Por un lado, en el Gobierno creen que si bien el número de contagios no bajará, tampoco seguirá subiendo de manera exponencial. Aunque se mantiene alto, entró en una suerte de meseta. Por otro lado, esperan que en los próximos días haya una desocupación paulatina de las camas del sector privado que no están destinadas a Covid-19. A eso apunta la resolución que publicó el martes el Ministerio de Salud bonaerense, que ordenó reprogramar las intervenciones no urgentes. Por último, en la provincia creen que llegarán a esa fecha con todos los mayores de 70 años y los mayores de 60 con comorbilidades ya vacunados. Será un alivio para el sistema.

 

Este miércoles, el Presidente recibió en Olivos al ministro de Educación, Nicolás Trotta, con quien conversó sobre la “presencialidad administrada” que se pondría en marcha el 3, y que implica un regreso por etapas a las aulas, con prioridad para los y las estudiantes que estén comenzando o terminando sus ciclos escolares. La guerra con Rodríguez Larreta, que estos días se quedó con la bandera de la defensa de la educación, sigue en pie.