27|11|2021

Con una ayudita de mi amigo Alberto

15 de abril de 2021

15 de abril de 2021

Larreta, de nuevo en partido con Vidal y Macri por la centralidad opositora. Paloma con cargo mata halcones. El negocio de la grieta. Amparo, para la tribuna.

La decisión del presidente Alberto Fernández de suspender las clases presenciales por dos semanas y restringir la circulación entre las 20 y las 6 en el Área Metropolitana (AMBA) le abrió a Horacio Rodríguez Larreta la posibilidad de diferenciarse y romper con la opacidad discursiva de los últimos meses. El jefe de Gobierno porteño tomó el guante este mediodía, rechazó las medidas, aseguró que nunca fue consultado y reanimó un duelo verbal con el Gobierno que le permitió, al menos por ahora, realinear detrás de sí a todas las tribus de Juntos por el Cambio. 

 

El próximo capítulo de esa novela está previsto para este viernes, cuando ambos se reúnan en la residencia de Olivos a partir de las 10 para retomar el diálogo que el alcalde consideró cortado. Lo dijo en la conferencia de prensa que encabezó para antagonizar con la decisión "inconsulta" del Presidente. El tono de su discurso no fue duro, pero tampoco concesivo. Aún así, no se condice con una medida que sólo tendrá dos semanas de duración y que, como recordó el Presidente desde su cuenta de Twitter, había sido mencionada en febrero por el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, en una entrevista concedida a FM Futurock. "Si hay una segunda ola tendremos que parar con la presencialidad por diez o 15 días, como ha hecho el resto del planeta", dijo Santilli el 18 de febrero, un día después del comienzo de las clases porteñas. 

 

En la conferencia de prensa, el alcalde rechazó de plano todo el DNU que regirá desde este viernes, pero aseguró que lo acatará porque se trata de un decreto con fuerza de ley. También sostuvo que impugnará en la Corte el alcance de la decisión ejecutiva, pero en la sede de Parque Patricios admiten que una controversia de este tipo podría estirarse en el tiempo sin un resultado inmediato. Llegar a ese límite no le resultó perdidoso: hasta este jueves, el alcalde porteño estaba atrapado entre un dialoguismo intermitente con el oficialismo y la ausencia de una iniciativa política que le permitiera capitalizar la nacionalización de su imagen en vísperas de un año electoral donde, según sus planes, comienzan a definirse las chances para pelear la sucesión de Fernández en 2023. 

 

Si en 2020 su presencia en el "trio pandemia" le permitió proyectar su imagen y su nivel de conocimiento a niveles que nunca había registrado, la puesta en escena de este jueves al mediodía busca recuperar la centralidad que tuvo por entonces, pero enfocada en dos frentes alternativos. El primero está concentrado en torcer la decisión presidencial y el segundo se ubica en la interna de Juntos por el Cambio y especialmente del PRO, donde su liderazgo es permanentemente disputado por el expresidente Mauricio Macri y la jefa del partido, Patricia Bullrich

 

El fundador del partido lanzó su libro hace un mes para recuperar su presencia pública y trata de ocupar todos los espacios que Larreta deja vacantes. La exministra de Seguridad redobla su apuesta en la construcción de su eventual candidatura a diputada nacional por la Ciudad para este año sin perder de vista la posibilidad de disputar en 2023. A ellos se sumó este miércoles María Eugenia Vidal durante la presentación de su libro. La exgobernadora tapiza su salida del escenario electoral bonaerense y no negó su aprecio por Rodríguez Larreta. Sin embargo, dejó claro que no se baja de ninguna pelea. 

 

En medio de esos tironeos, la decisión de Fernández le cambió el aire a Larreta. El primero en demostrar el impacto del movimiento lo aportó el propio Macri al marcar desde su cuenta de Twitter la "improvisación e ineptitud" del Gobierno y respaldar al alcalde. "Mi apoyo a la Ciudad para que actúe haciendo respetar su Constitución y su autonomía", escribió el expresidente

 

El titular de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, reaccionó de inmediato en auxilio de Larreta y el Comité Nacional de la UCR, encabezado por el diputado mendocino Alfredo Cornejo, también se cuadró. "Advertimos una intención deliberada de socializar el fracaso de la gestión, de transferir culpas y competencias que son exclusivas del Gobierno", disparó. 

 

El jefe del interbloque de JxC en la Cámara baja, Mario Negri, consideró que la decisión de Fernández "es delicada desde lo institucional, porque la Ciudad tiene autonomía; la educación la maneja el gobierno local y por ello se requiere diálogo". Además, el diputado cordobés no se privó de meter el dedo en una herida del oficialismo. “¿Quién le va a creer al ministro Nicolás Trotta ahora? ¿Con qué autoridad le va a hablar al Consejo Federal de Educación si ayer garantizó la presencialidad y a las pocas horas el Presidente lo dejó colgado de una percha? ¿Qué va a hacer Trotta?”, chicaneó Negri ante la contradicción de la defensa que hizo el ministro sobre la presencialidad y la decisión presidencial que lo desautorizó por completo. 

 

En su exposición pública, Larreta aseguró que quedan "cuatro días" para seguir negociando con la Nación y evitar que se suspenda la presencialidad en las escuelas. Hasta ahora, ninguna autoridad porteña se refirió a las medidas excepcionales de ayuda que anunció Fernández para asistir a las ciudadanas y a los ciudadanos que se vean afectados por las dos semanas de restricciones. El silencio tiene una razón, ya que la Ciudad hasta ahora nunca desempolvó una ayuda extra para el comercio y la producción durante la cuarentena anterior. 

 

El alcalde llegará a Olivos con su equipo cuando la medida ya esté en plena vigencia. Contará con el respaldo unánime de su fuerza política detrás de una apuesta que, como advierten los epidemiólogos, podría transformarse en un búmeran si el pico de contagios de la segunda ola no se estabilizara y continuara su marcha ascendente. Sobre ese filo se mueve el alcalde porteño, al frente de un gabinete que también está atravesado por el miedo a una crisis sanitaria que sea aún peor y que lo ponga contra las cuerdas en el momento menos pensado. Si ese pronóstico sombrío se confirma, la restricción de la presencialidad escolar habrá sido un acierto de Fernández y un problema político para Larreta.