11|4|2021

Billetera mata presencialidad: Neuquén y Río Negro, sin clases

05 de marzo de 2021

05 de marzo de 2021

Los gremios docentes de ambas provincias rechazaron las propuestas salariales de Carreras y Gutiérrez. Los reclamos en cada distrito. Chubut, la paradoja.

No alcanzó. Tras meses de discusiones acerca de la conveniencia o no de volver a las escuelas en pandemia y del alambicado discurso oficial que postuló a la presencialidad como el ordenador del año escolar 2021, las clases no comenzaron en Río Negro y Neuquén. El motivo no tiene nada de original. Marzo es sinónimo de paro docente en reclamo de mejores remuneraciones. Es que en algunos distritos, el atraso salarial del gremio de maestras y maestros parece inmunizado ante los efectos de la paritaria nacional docente, recuperada por el gobierno de Alberto Fernández en el arranque de su gestión.

 

Con similares planteos, la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén (ATEN) y la Unión de los Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTer) llevaron adelante este jueves el segundo día de retención de tareas. En las dos provincias calificaron de insuficientes las propuestas salariales de los gobiernos locales. La más dura de las posturas es la del gremio docente neuquino, que anunció cinco días de huelga y protestas, hasta el 9 de marzo. Este martes, en gran número, se manifestaron por las calles de Neuquén capital para hacer sentir el pedido de aumento. En tanto, los rionegrinos finalizaban la medida con un alto acatamiento, que llegó al 98 por ciento.

 

El conflicto en Río Negro y Neuqúen contrasta paradójicamente con Chubut, la provincia patagónica más golpeada en los últimos años por las condiciones de enseñanza, que este año logró comenzar las clases en modo mixto, presencial y virtual. El distrito del gobernador Mariano Arcioni arrastra tres años de paros, sueldos impagos y clases salteadas, pero días atrás la intervención del Ejecutivo nacional volvió a rescatarlo para cumplir la misión del retorno a las aulas.

 

Diferencias

El regreso de los chicos y las chicas a las aulas se transformó en un tema político en el comienzo de 2021 al compás de la situación sanitaria. El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se posicionó a mediados del año pasado como el abanderado del retorno de las clases presenciales y primereó en el debate público a las autoridades nacionales. Tras un 2020 en el que solo una minoría de estudiantes en el país fueron a la escuela unos pocos días, la presión social y mediática llevó al ministro de Educación, Nicolás Trotta, a delegar la decisión en las provincias y escenificar una extensa gira federal para supervisar cómo y cuándo se pondría en práctica la vuelta a clases. Sin embargo, el fantasma del conflicto salarial que amenaza todos los años el inicio del ciclo lectivo seguía agazapado en una economía de ingresos fijos deprimidos por la inflación.

 

Como lo explicó en su momento el secretario general de ATEN Marcelo Guagliardo a Letra P, los maestros y maestras rechazaron la propuesta de un 12 por ciento de incremento. A contramano, la titular de Gobierno y Seguridad neuquina, Vanina Merlo, defendió el “26 por ciento” ofrecido, y comparó la suma con las propuestas de otras provincias. “En Neuquén estamos planteando un impacto en lo salarial a partir de marzo, y proyectamos una nueva mesa salarial en los próximos cuatro meses, para acordar la pauta a partir de julio hasta diciembre”, añadió la ministra.

 

Las cuentas no coinciden a ambos lados del conflicto. Fuentes del gobierno neuquino explicaron a este medio que la propuesta contempla un "aumento del 20 por ciento". La ecuación que hacen en los equipos técnicos de Gutiérrez es un incremento de 12 puntos en el básico con la inclusión “extraordinaria” de 5 mil pesos, no remunerativos y no bonificables, para la segunda quincena de marzo.

 

En el caso de Río Negro, Unter rechazó la oferta de un incremento anual del 29% en al menos cinco cuotas y también acusó al gobierno de no garantizar las condiciones edilicias y sanitarias indispensables. "Vulnera derechos laborales”, marcaron.

 

Para los docentes rionegrinos, la medida de fuerza fue un éxito. Este jueves, en General Roca, la secretaria general Sandra Schieroni anunció que el acatamiento alcanzó casi el 100 por ciento. “Les decimos que queremos sentarnos en paritaria, que es el ámbito donde discutir salario. Esperamos para resolver este conflicto y para que no tenga el gobierno provincial a las y los estudiantes como rehenes de esta situación. Estamos dispuestos a ir al aula, a trabajar, pero queremos una propuesta salarial para las trabajadoras y trabajadores, nos merecemos una propuesta acorde a la inflación, no somos nosotros quienes vamos a pagar esta crisis", advirtió Schieroni.

 

Estas declaraciones propiciaron el cruce del ministro de Gobierno y Comunidad, Rodrigo Buteler. “Es inexplicable que en Río Negro tengamos el segundo salario docente más alto del país y la UnTer decida hacer un paro dejando a miles de chicos sin su primer día de clases. Lamentable”, bramó el funcionario más influyente que tiene el gabinete de Carreras en las redes. El Ejecutivo rionegrino sostiene que con su propuesta un docente que recién se inicia con un solo cargo cobraría en mayo $49.558,43.

 

Schieroni, de UnTer, pidió que los convoquen a una paritaria.

El conflicto, desde el gobierno, se caratuló como político. Hasta el bloque de legisladores que conduce el viedmense Facundo López salió a desestimar la protesta docente. La encargada de tildar de "egoístas" a los docentes fue una experta en el tema, la exministra de Educación y diputada Mónica Silva. Para la parlamentaria, el gobierno rionegrino priorizó el cuidado a los trabajadores y, en el caso puntual de la educación, aludió al incremento del 43 por ciento en 2020, un logro que "puso a Río Negro por encima" del resto de las ofertas provinciales. "Hay una mirada egoísta" de Unter, se quejó.