27|1|2021

Macri y Larreta, un solo corazón en la pelea con Trotta

14 de enero de 2021

14 de enero de 2021

Desde la Patagonia, el expresidente cruzó al Gobierno. El alcalde recoge el guante y confirma inicio de clases para el 17 de febrero. Los gremios, en guardia.

"Abran las escuelas", gritó Mauricio Macri desde su cuenta oficial de Facebook. A través de esa red social, publicó una carta en la que cuestiona en duros términos al gobierno de Alberto Fernández porque "las definiciones sobre la apertura de las escuelas aún siguen sin resolverse". El expresidente rompió el silencio en el marco de su descanso familiar en Villa La Angostura, el cual podría estirarse hasta febrero. En el mismo texto, destacó la gestión de Horacio Rodríguez Larreta y castigó al sindicalismo docente, uno de los sectores más combativos ante el gobierno de Cambiemos y de pésima relación con la gestión macrista.

 

"No dejemos que el debate sobre la educación continúe monopolizado por los líderes gremiales que durante los cuatro años de nuestro gobierno han dejado a los chicos sin clases por 'luchas' que ahora parecieron abandonar", criticó en clara alusión a la discusión salarial y paritaria. "En este último tiempo se han convertido en portavoces de las excusas del gobierno y no han sido capaces de disimular que sus intereses políticos son los que guían sus acciones y están por encima de las necesidades de los docentes y del derecho a aprender de los chicos", agregó.

 

La misiva virtual contó con el asesoramiento de Fernando De Andreis, el exfuncionario más cercano a Macri desde que terminó su gobierno. El mensaje de Macri llega con un apoyo velado hacia Rodríguez Larreta, que aprovechó la interna educativa para escalar su guerra con el ministro de Educación, Nicolás Trotta. A su vez, el gobierno porteño recogió el guante de la Casa Rosada en torno a que las provincias definirán cómo será el dictado de clases en 2021 y confirmó que en la Ciudad de Buenos Aires las clases comenzarán el 17 de febrero con un esquema 100% presencial.

 

El avance del gobierno de Rodríguez Larreta puso en guardia al sindicalismo docente porteño. "Si las condiciones no están dadas, no vamos a acompañar. Lo venimos diciendo desde un principio a nivel nacional. Hoy la situación está cambiando y es esencial que el Gobierno de la Ciudad garantice las condiciones para la presencialidad: insumos, máscaras, alcohol en gel y docentes auxiliares", marcó Norberto Cabanas, secretario general de la Unión Docentes Argentinos (UDA) seccional Capital.

 

En tanto, Eduardo López, secretario adjunto de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), puso en dudo el regreso a las aulas para esa fecha. "No se sabe si van a empezar las clases el 17 de febrero, todo indica que no", dijo en diálogo con C5N. "Si nos guiamos por los indicadores de los semáforos del Ministerio de Educación de la Nación, ni tendría que estar discutiéndose", indicó.

 

"Las autoridades del gobierno nacional insisten en condicionar el retorno a clases a la situación epidemiológica, incluso cuando desde noviembre pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende la necesidad de mantener las escuelas abiertas porque se ha comprobado que los niños y adolescentes no son vectores principales de contagio y tienen más probabilidades de contraer el virus fuera del entorno escolar que dentro", sostuvo Macri en el texto publicado este jueves.

 

En su defensa a Rodríguez Larreta, Macri aprovechó para desafiar al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. "La Ciudad de Buenos Aires demostró que es posible abrir las escuelas, respetando los protocolos y las recomendaciones que establece el Ministerio de Salud. Ese camino es el que esperamos que tome la provincia de Buenos Aires, que tiene la enorme responsabilidad de educar a cinco millones de chicos -prácticamente la mitad del país", cerró el exmandatario.

 

La pelea entre el oficialismo PRO y Trotta viene desde hace meses, cuando la Ciudad reclamó ante el Consejo Federal de Educación reabrir algunas escuelas para el dictado de clases presencial. La medida apuntaba, en primer lugar, a las alumnas y los alumnos que habían perdido conexión con la escuela por no tener los elementos tecnológicos adecuados para transitar las jornadas educativas de manera virtual. La guerra creció con declaraciones cruzadas, desmentidas y un bochazo tras otro del Palacio Pizzurno al protocolo sanitario porteño.

 

En las últimas horas se conoció que el gobierno porteño le quitó 371 millones de pesos al Plan Sarmiento, el programa destinado a proveer a los estudiantes de dispositivos tecnológicos. En el ida y vuelta constante, Trotta aprovechó para escalar el conflicto y calificó la medida como "un enorme retroceso”. “El presupuesto de CABA a lo largo de los gobiernos de Cambiemos se ha caracterizado por la pérdida constante de las partidas educativas”, contragolpeó el titular de la cartera educativa nacional.