16|6|2022

El plan de Petrovich para gobernar Quilmes

10 de marzo de 2021

10 de marzo de 2021

La senadora con banca de Grindetti camina el distrito pero sin pisotear lo que dejó Molina. Foto con todos y puente con referentes. El trampolín de la mesa PRO.

La senadora bonaerense de Juntos por el Cambio Lorena Petrovich quiere ser la próxima intendenta de Quilmes, un objetivo ambicioso que nació en tiempos en que todavía era conocida por recorrer el conurbano bonaerense como periodista, pero que comenzó a tomar forma tras la derrota electoral de Martiniano Molina frente al peronismo en 2019, lo que desordenó la conducción local de la oposición y habilitó el juego de múltiples candidaturas de cara a las próximas elecciones. Su estrategia de instalación es lenta, sin prisa pero sin pausa, buscando sumar todo lo que esté bajo la estructura macrista y sin pisotear el trabajo ni el armado de Molina. Todo, con el respaldo de su jefe político, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y con la influencia que marca sentarse a una flamante mesa directiva del PRO de la provincia de Buenos Aires que solo tiene siete sillas.

 

Los primeros movimientos en este sentido los dio a fines del año pasado, en recorridas junto a la exjefa de seguridad del club Independiente Florencia Arietto, hoy parte del equipo de la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, y más tarde junto a referentes locales cercanos a Obdulio D’Angelo, un dirigente marginal que blande la bandera amarilla desde sus inicios sin demasiados éxitos que mostrar, pero que fue tomando impulso con visitas junto a otras legisladoras provinciales, como la radical Flavia Delmonte, y el lanzamiento de un local partidario que solía ocupar el presidente de la Federación de Centros de Jubilados de Quilmes Julio Ramírez, al que se sumarán otros dos más en Bernal y Ezpeleta, con la idea de posicionarla en el amplio abanico de postulantes quilmeños e intentar borrar así su ADN político lanusense.

 

En el entorno de Petrovich creen que tienen tiempo para hacerse lugar de cara a 2023, y descartan pedir lugares en las listas de concejales y concejalas de Juntos por el Cambio bajo su conducción este año. Es decir, no buscan la construcción de un petrovichsismo, figura cacofónica algo incómoda para la política, sino más bien ganar todo aquello que esté bajo la estructura macrista. “Va a ser la candidata del PRO en Quilmes”, se entusiasman y aseguran que están dispuestos a dar batalla en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ante los demás socios de la alianza electoral como la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y el peronismo inorgánico que se presenten. 

 

Le da impulso su lugar en la flamante mesa directiva del partido que fundó Mauricio Macri y que pretende ordenar la política de cara a la renovación de autoridades prevista para este año. Comparte el selecto espacio con el intendente de Vicente López y principal autoridad bonaerense del sello, Jorge Macri; la concejala de la misma ciudad y posible sucesora Soledad Martínez; el jefe comunal Grindetti; el senador nacional Esteban Bullrich; la legisladora provincial Noelia Ruiz y la exdiputada nacional Samanta Acerenza, quien responde directamente a la exgobernadora María Eugenia Vidal.    

 

Por otro lado, según pudo saber Letra P de fuentes de su entorno, no desean pisar el trabajo que aún mantiene Martiniano Molina en la ciudad, aunque especulan con la proyección nacional del exintendente y su alejamiento de la rosca local. De todos modos, sin ese gran obstáculo interno, todo indica que la senadora bonaerense deberá medirse con otros candidatos con intenciones de llegar al segundo piso de la Municipalidad, como la diputada nacional de la Coalición Cívica Mónica Frade, el legislador bonaerense de Cambio Federal Fernando Pérez e incluso el resbaladizo abogado Walter Di Giuseppe, que milita en la reciente agrupación seccional Hacemos que arma Diego Kravetz desde Lanús. 

 

En la mesa chica del excocinero mediático no dan definiciones sobre su futuro político, pese a que sus movimientos hoy están circunscritos a la Ciudad de Buenos Aires bajo la jefatura de Horacio Rodríguez Larreta, aunque remarcan que con o sin el regreso de Molina en 2023, son permeables a disputas internas. Creen que no hay lugar para vetos, como los diseñados para tapar a Pérez en 2019 y están convencidos de que la centralidad electoral sigue polarizada entre Molina y su verduga electoral, Mayra Mendoza.

 

Si la experiodista logra imponerse, primero en la territorialidad y después en las urnas a sus aliados partidarios, deberá enfrentar en última instancia a los candidatos y candidatas que designe la actual intendenta del Frente de Todos, quien obtuvo casi el 50% de los votos en 2019 y, con algún grado de posibilidad, a ella misma en 2023.