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Gestión, poco ruido y un pleno al 1 de marzo para reconstruir la Casa

23 de febrero de 2021

23 de febrero de 2021

El Gobierno busca cómo salir del pantano. Voceros designados. El massismo, sobre piso resbaloso. CFK: trapitos sucios, adentro. Kicillof: yo, bonaerense. 

Todavía golpeado por el escándalo, el Gobierno estudia cómo salir por arriba del laberinto del vacunatorio VIP con muestras de transparencia en el ahora depurado Ministerio de Salud, agenda de gestión y la apuesta a que el presidente Alberto Fernández pueda dar vuelta la página el 1 de marzo, con su discurso frente a la Asamblea Legislativa.

 

La flamante ministra, Carla Vizzotti, empezó este martes a mover la agenda con el anuncio del inicio de la vacunación de docentes, a partir de la semana que viene. Las novedades seguirán con algunos movimientos en el Ministerio, cambios de nombres, reestructuraciones y medidas para transparentar el recorrido de todas las vacunas. Gestos concretos que intentarán, de a poco, ir bajándole la espuma a una crisis que el Gobierno reconoce como grave.

 

“Nos hizo mucho daño. Tenemos que admitir que fue un gran error y salir para adelante”, reconoció un funcionario de diálogo fluido con el Presidente, que este martes ensayó una defensa desde México, donde viajó invitado por su par Andrés Manuel López Obrador. “Terminemos la payasada”, dijo Fernández, y le pidió a la Justicia que se ocupe de investigar los supuestos delitos cometidos durante la administración Macri.

 

En la Casa Rosada, el tono del primer mandatario no sonó apropiado en la búsqueda de reconciliación con una sociedad claramente ofuscada por la revelación. “Es un tema muy sensible, a la gente le toca directamente”, apuntó un secretario de Estado. La gira del Presidente en México, que apuntaba a mostrarlo como un referente regional, terminaba embarrada por un escándalo local.

 

Mientras, en Buenos Aires, corría el plan de contención y defensa, con los pocos funcionarios autorizados a hablar sobre el tema, entre los que estuvo el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que estuvo en sintonía con el Presidente y justificó la vacunación de “funcionarios estratégicos” del Gobierno.

 

Entre los voceros celebrados fueron el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando Navarro, y el ministro de Defensa, Agustín Rossi. Dirigentes “con volumen político propio”, capaces de dar explicaciones públicas sin entrar en debates nombre por nombre, una discusión que creen perdida. "Hay que pedirles perdón a los argentinos. Perdón a la gente que está enojada con una situación así", dijo Rossi. Navarro destacó la decisión rápida del Presidente de pedirle la renuncia a Ginés González García, su amigo y “una de las vacas sagradas” del gabinete.

 

El resto de la coalición se mantuvo en silencio y procuró “no hacer leña del árbol caído”. En el massismo se lamentaron por la inclusión en la lista de vacunados de Fernando Galmarini y Marcela Durrieu, padres de Malena Galmarini y suegros de Sergio Massa, aunque afirmaron que llegaron a sus respectivas dosis “por gestión propia” y no por un pedido del presidente de la Cámara de Diputados. Durrieu dijo este miércoles que se inscribieron para recibir la vacuna vía web y que les corresponde porque ella es personal de salud y Galmarini es grupo de riesgo por edad y enfermedades previas.  

 

En el cristinismo, el silencio fue absoluto, pero la bronca por una sucesión de errores flotó durante el fin de semana, una vez que se desató el escándalo y creció mucho más el lunes, cuando se conoció el listado completo del Hospital Posadas. El apuntado por todos fue, principalmente, González García, y la insólita lista que incluyó al expresidente Eduardo Duhalde, su familia, allegados y un sector del peronismo bonaerense residual, espacio donde militó el exministro. Por lo bajo, también hubo quejas para el Presidente y la decisión de la Casa Rosada de no comunicar oportunamente cuál era el personal considerado estratégico que la unidad médica presidencial había resuelto vacunar.

 

“No estamos opinando”, dijeron cerca de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ante la consulta por la lista de los vacunados, que no incluyó a ningún dirigente de La Cámpora pero le pegó cerca al espacio con la inclusión del procurador del Tesoro, Carlos Zannini, y su esposa, y de Jorge Devoto, muy cercano a Néstor Kirchner y a su familia. Marcó la diferencia el más cristinista de los gobernadores, Axel Kicillof, cuando resaltó que en la provincia de Buenos Aires "no hay vacunatorios ocultos". Más temprano, Letra P había revelado que, previa llamada a González García para pedirle acceso a la vacuna, el periodista Horacio Verbitsky había hecho lo propio con Kicillof, que lo mandó a anotarse en la web como cualquier hijo de vecino.

 

En tanto, el horizonte más próximo de recambio de agenda en la Casa Rosada está puesto en los anuncios que irá haciendo la ministra Vizzotti - acompañada por el equipo de comunicación del Presidente, que busca dar “un volantazo” y armar un esquipo especializado en pandemia- y en el discurso que Fernández dará el 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa. En paralelo, sumará anuncios de llegadas de vacunas o inicio de inoculaciones, como la de los docentes. Esta semana llegará al país un millón de dosis de la vacuna china Sinopharm. De viaje en Rusia, Cecilia Nicolini busca cerrar un cronograma certero de entrega de las millones de Sputnik V que faltan.  

 

La confección del discurso del apertura del año legislativo está en manos del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; el titular de Argentina Futura y asesor presidencial, Alejandro Grimson, Cafiero y el propio Fernández. En la Casa Rosada estiman que en el Congreso el Presidente apuntará todo a consolidar la agenda económica del Gobierno, pero no obviará affaire vacunas. El rumbo será el trazado antes del escándalo y que tenía encontraba un gran ejemplo en la agenda de diálogo del Consejo Económico y Social, que el Presidente presentó el viernes junto a Beliz en el CCK. El acto de lanzamiento del Consejo, demorado por meses, llevó semanas de preparación, diálogo y coordinación fina con todos los involucrados, pesos pesados de la vida económica, gremial y social. Quedó totalmente invisibilizado por el huracán Ginés.