EL REBROTE DE LA GRIETA

Pase sanitario: el Gobierno se corre de la polémica y apuesta a las vacunas

Con una campaña segmentada para aplicar segundas dosis, el Ejecutivo se alista para un alza pronunciada de casos. Ninguneo al trencito ultra. Restricciones, no.

Mientras la economía empieza a mostrar signos de recuperación y el sector turístico vive su momento más auspicioso, la Casa Rosada sigue con atención el aumento vertiginoso de casos de Covid-19 y espera una explosión mayor, pero no baraja por el momento la posibilidad de volver a un esquema de restricciones a la circulación y busca la forma de apuntalar la vacunación de la mano del pase sanitario y nuevas campañas de comunicación.

 

La reacción de los sectores ultra de la oposición por la implementación del pase sanitario siguió de largo sin pena ni gloria. Aunque entiende que la actitud que fomenta la rebeldía sanitaria “no es gratuita”, la preocupación del Gobierno pasa por aumentar la aplicación de segundas dosis entre aquellos que ya se dieron la primera y generar mayor conciencia de cuidado, sin apelar a medidas estrictas como las que ya se empiezan a ver en varios países e Europa.

 

Si bien la ministra de Salud, Carla Vizzotti, había anticipado hace varias semanas que esperaba un alza en el número de contagios, la situación creció de manera exponencial en los últimos días, por encima de lo previsto. El factor determinante fue la aparición de la variable Ómicron, mucho más transmisible que las anteriores. Para tener una referencia, en Estados Unidos, la variable pasó de representar el 10% a explicar el 70% de los contagios solamente en una semana, mientras que con la variable Delta esa misma réplica se dio en el término de cuatro o cinco semanas.

 

Con esa nueva realidad, el Ministerio apunta ahora a fortalecer el sector de atención primaria de la salud y modificar la política de testeos para evitar el colapso de los centros médicos por el crecimiento exponencial de la demanda. La foto que refleja Córdoba, entienden en el Gobierno, se replicará en un par de semanas en el resto del país. “Con esa cantidad de casos es imposible rastrear los contactos estrechos”, apuntan desde Salud.

 

Aunque el número de contagios es cada vez más alto, Vizzotti ya había advertido que en esta tercera ola, “no hay que mirar tanto los casos, sino las internaciones y las muertes”. En ese sentido, en el Ministerio de Salud remarcan que hasta el momento el crecimiento de casos no se tradujo en un aumento de hospitalizaciones. Lo que sucedió en Sudáfrica con Ómicron marca un antecedente “muy auspicioso” porque la variante, aunque mucho más transmisible, no generó un aumento de la mortalidad. Un informe reciente de la Agencia de Seguridad Sanitaria británica concluyó que Ómicron produce una enfermedad más leve que la variante Delta.

 

En ese contexto, con el 83% de la población vacunada con una dosis, el Ministerio de Salud se enfoca en el monitoreo del país y de la región. El miércoles, Vizzotti se reunió con sus pares de los países del Mercosur, mientras mantiene activos los contactos con las provincias, de manera conjunta y bilateral. La ministra mantiene al presidente Alberto Fernández al tanto de todos los números. La implementación del pase sanitario tiene matices según cada jurisdicción. El de la provincia de Buenos Aires es más estricto que el nacional. El control, en cada caso, será un trabajo conjunto entre autoridades y el sector privado. 

 

“En general, el sector privado está de acuerdo con el pase. Entienden que los favorece que cada vez haya más gente vacunada para que todo siga funcionando”, apuntan desde Salud. Los grupos antivacunas, dicen, “son muy violentos”, pero no son un grupo numeroso. La prueba está en el alto porcentaje de personas vacunadas que tiene el país.

 

Sin embargo, preocupa todavía la brecha entre las personas que se aplicaron la primera dosis, pero no concurrieron a darse la segunda. Son cerca de seis millones de habitantes a quienes el Gobierno necesita convencer mientras transcurre la tercera ola. La búsqueda de gente no vacunada será focalizada en el territorio, según grupos específicos. No es lo mismo interpelar a un veraneante sin vacunar en Mar del Plata en pleno enero que a un habitante de Tartagal. El diseño de la campaña deberá ser bien local.

 

Por lo pronto, el Ministerio trabaja con el equipo de la Casa Rosada en el armado de una nueva campaña de comunicación que pueda fomentar el autocuidado y la concientización. Por el momento, la implementación de restricciones está descartada. Campaña de vacunación mediante, la situación es diferente de la que se vivió el año pasado y no revista una gravedad tal que empuje al Gobierno a hacer cierres que puedan afectar la reactivación económica y el auge del turismo.

 

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