18|1|2022

Juntos por el conurbano: discurso nacionalizado y vallado por derecha

12 de noviembre de 2021

12 de noviembre de 2021

Para el sprint final, readecuó su campaña en la Primera y la Tercera secciones, corazón de la elección en Buenos Aires. Un botín de 9,5 millones de votantes.

La cúpula de Juntos está decidida y confiada en sostener el triunfo de Diego Santilli el próximo domingo y expandir su proyecto de poder en el largo camino que le queda hacia 2023. Para eso mira con suma atención la Primera y la Tercera secciones electorales, que conforman el conurbano bonaerense de la diversidad económica, política y social. Su amplia densidad poblacional, en la que se concentran casi diez millones de electores, y las ocho bancas del Senado y las once de Diputados que ponen en juego, transforman la región en la verdadera madre de todas las batallas. Desde allí, los candidatos y candidatas de la oposición hacen base para apuntar directo a la Casa Rosada, en un intento por nacionalizar el debate en momentos en que el gobierno no logra salir del loop de propias contradicciones.

 

La estrategia para diseñar una agenda que persuada a la población que vive en estos distritos que rodean a la Ciudad de Buenos Aires comenzó con un acuerdo entre Horacio Rodríguez Larreta y los principales jefes comunales del PRO como Néstor Grindetti (Lanús), Julio Garro (La Plata) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero), las primeras piezas que se movieron para poner en marcha el Plan Canje por el cual María Eugenia Vidal debía regresar a competir al territorio porteño y Santilli, cruzar la General Paz para hacer lo propio en la provincia.

 

Fue esta sociedad opositora del área metropolitana la que decidió darle relevancia al conurbano, pese a ser (todavía) un bastión histórico del peronismo, que suele repeler propuestas liberales y aún mira con desconfianza a Mauricio Macri, después de sus cuatro años de desventura en la gestión. Como parte de esto, Santilli ocupó gran parte de su tiempo a recorrer, primero, la zona centro de distritos amigos como Lanús o Tres de Febrero y, después, a adentrarse en el barro profundo de ciudades oficialistas como La Matanza, Hurlingham, Quilmes o Florencio Varela. 

 

Allí, la oposición adoptó en la campaña de cara a las primarias del 12 de septiembre un discurso sencillo sobre la problemática de la inseguridad, la falta de empleo y las complejidades de la educación presencial durante la pandemia, quizá tres temas que surgieron como amalgama de los focus group, las encuestas segmentadas y el libro de quejas que recibieron los intendentes amarillos de sus vecinos y vecinas a lo largo de los años al frente de sus distritos. 

 

Con el triunfo algo inesperado que logró junto a Facundo Manes, en la jefatura de campaña decidieron sostener esos ejes y los pasearon por la provincia, aunque fue endureciendo el discurso para evitar fugas por derecha ante la irrupción de José Luis Espert y Carolina Piparo en la provincia y el contagio que pudiera irradiar Javier Milei desde tierra porteña. En síntesis: el objetivo de sostener lo logrado, con palomas vidalistas y halcones macristas adentro, y, al mismo tiempo, evitar fugas por derecha.  

 

Ahora, el desafío se amplía. Es que, según datos del Ministerio de Interior de la Nación, en las PASO votó el 66,2% del padrón electoral del país, la participación más baja de la historia en las urnas, en la que la Primera y Tercera secciones del conurbano no fueron la excepción. Con eso, el oficialismo ya avisó que irá a buscar a esa enorme porción de posibles votantes, tanto bajo la clásica modalidad de campaña peronista formato puerta a puerta, comercio a comercio, como también con recursos estatales de los más diversos, que van desde la aceleración de la obra pública hasta programas sociales e incentivos a la producción y el trabajo. 

 

Son 4.795.973 electores repartidos en 24 partidos de la zona norte y oeste del conurbano (Primera) y 4.845.998 desplegados en 19 ciudades del sur (Tercera), que podrán marcar un nuevo equilibrio de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires y tal vez una ratificación del triunfo de Juntos en toda la provincia. Si esto sucede, tal como esperan en la oposición, en la Primera Juntos podría meter cinco senadores y senadoras -Christian Gribaudo, aliado del operador judicial Daniel AngeliciDaniela Reich, que trabaja junto a su esposo, el jefe comunal de 3 de Febrero, Diego ValenzuelaJoaquín de la Torre, exministro vidalista; Aldana Ahumada, que responde al diputado nacional Álvaro González, y Ramiro Tagliaferro, exintendente de Morón. En la Tercera, seis diputados y diputadas -Martiniano Molina, exmandatario de Quilmes; Maricel Etchecoin Moro, de la Coalición Cìvica; Pablo Domenechini, un radical parte del armado de Martín LousteauFlorencia Retamoso, esposa de Gerardo Milman; y Adrián Urreli, uno de los hombres de máxima confianza de Grindetti y su principal espada legislativa.