21|11|2021

Un plan de ajuste para los estadios de fútbol

07 de octubre de 2021

07 de octubre de 2021

Tras el desmadre de la primera fecha con público, el Gobierno recalcula. El “siga siga” como método, retos por Zoom y la amenaza de volver a tribunas vacías.

Si el regreso a la normalidad iba a completarse con la postal de hinchas en los estadios de fútbol, lo que pasó el primer fin de semana demostró, una vez más, que la verdadera normalidad es que los planes del Gobierno no salgan como estaban pensados o diseñados. Al evidente exceso de público en las tribunas de Belgrano de Córdoba y Vélez en las primeras horas de la medida, se le sumaron las imágenes de un Monumental casi lleno en un superclásico que trasciende fronteras y llega a más de cincuenta países. 

 

¿Qué pasó? River había pedido formalmente que el aforo fuera del 60 por ciento así garantizaba el ingreso de todas las personas abonadas, que son 44 mil. El Gobierno en principio iba a otorgarlo, pero los tiros entre las dos facciones de la barra de Independiente y las dudas sobre el regreso de hinchas detuvieron todas las negociaciones en ese sentido.

 

“No fuimos tan estrictos en la capacidad permitida. ¿La verdad? Pensábamos que pasaba”, le dice un dirigente a Letra P para explicar uno de los desbordes del fin de semana, que no solo se dieron en la Liga Profesional. En el Ascenso, en Córdoba pero sobre todo en la cancha de Almirante Brown, en Isidro Casanova, la idea del distanciamiento se convirtió en chiste y meme.  

 

El lunes, la Fiscalía Especializada en Eventos Masivos de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Celsa Ramírez, y la Policía de la Ciudad realizaron allanamientos en los estadios de River y Vélez, donde se jugó con público en el ámbito porteño. Según el registro del club millonario firmado por el gerente de Infraestructura, Rodrigo Pecollo, el “permitido” fue el ingreso de 787 personas de más al Monumental para presenciar el superclásico ante Boca, una cifra que dista bastante de lo real, al menos por lo se observó en casi todos los costados de la cancha.  

 

“Nosotros sabemos que debemos mejorar y ajustar detalles para no volver a cometer errores. Trabajaremos con absoluta firmeza para cuidar esta oportunidad que nos han dado”, dijo el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia, en una reunión virtual que mantuvo con la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y los titulares de Seguridad, Aníbal Fernández; y el de Turismo y Deportes, Matías Lammens. El ajuste, otra vez, asoma como una palabra que se discute en la Casa Rosada y los ministerios. 

 

Tapia prometió afinar las capacidades en la semana en que saldó, al menos judicialmente, su enfrentamiento con el Gobierno: el miércoles, la Inspección General de Justicia (IGJ) avaló su reelección para el mandato 2021-2025. 

 

Prolijidades 

Uno de los focos de atención este fin de semana será la Bombonera, no sólo porque será el partido posderrota en el superclásico, sino porque la Justicia porteña y el Gobierno estará mirando las tribunas para ver si el pedido de “respetar con firmeza” el aforo del 50 por ciento se cumple. 

 

“El Gobierno está más encima, pero nosotros haremos lo que corresponde”, dice Ricardo Rosica, gerente general de Boca, un club atravesado desde hace más de una década por la insuficiencia de asientos en su estadio: la Bombonera tiene capacidad para 55 mil personas, pero el club suma más de 230 mil socios y socias. “Las personas ingresan a la página y reservan su lugar. Al llegar al aforo permitido no se habilita más. Simple”, agrega Rosica. 

 

Sin embargo, si en la Bombonera el protocolo se cumple, habrá que ver qué sucede en otros estadios que, a priori, revisten cierta incertidumbre: el de Newell’s –el Gigante de Arroyito, de Rosario Central, fue otra postal del desborde el domingo pasado–, el de San Lorenzo y el de Independiente, por citar tres jurisdicciones distintas, preocupan tanto o más que el de Boca al Gobierno.  

 

 

“La idea que tenemos, en principio, es tomar medidas correctivas y preventivas para que no vuelva a suceder. Después, por supuesto, si no se cumplen las condiciones previstas, vamos a tener que adoptar otra determinación”, adelantó Lammens en ese Zoom ríspido entre la AFA, la Liga y la Rosada. 

 

La “otra determinación” aludida se traduce en dos medidas distintas y un mismo final: suspensión de estadios o prohibición de hinchas. Para no llegar a eso, acaso como medida preventiva, asoma este seguimiento más estricto a los clubes que harán de locales: la misión es que no abran el grifo más de lo permitido y que los controles a cargo de Seguridad en los alrededores sean más estrictos que los del último fin de semana, algo que a veces se torna imposible. La vuelta de hinchas a la cancha también implicaba ese riesgo: en Argentina y sobre todo en el fútbol, no todo puede calcularse.