El ultra amarillo le advirtió al radical Manes que no habrá olvido ni perdón por la amonestación pública al expresidente por no comparecer ante la Justicia.
"Qué macanudo, ese muchacho. Ahora no es momento porque hay que ganar las elecciones, pero que se quede tranquilo. No lo vamos a olvidar". Palabra de halcón, gruñido de perro guardián.
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El tuit de Fernando Iglesias no tiene destinatario explícito, pero no hace falta ser un gran entendedor para saber que el blanco de la advertencia fue el radical Facundo Manes, candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, que un rato antes había amonestado al expresidenteMauricio Macri por no presentarse a dos citaciones judiciales a declaración indagatoria en el marco de la causa por presunto espionaje ilegal de su gobierno sobre familiares de la tripulación del submarino ARA San Juan. "Una de las cosas que necesitamos es ejemplaridad y, si a cualquiera de nosotros nos convocan, tenemos que ir por más que sea injusta la causa", había dicho el candidato estrella de la UCR.
No solo el Gobierno tiene internas, aunque el Gobierno las exhibe a cielo abierto, como hizo sin ponerse colorado en los días que siguieron a la derrota oficialista en las primarias del 12 de septiembre, cuando el Frente de Todos crujió tanto y no se preocupó nada en asordinar sus ruidos internos que casi se rompe a la vista de todo el mundo. También la oposición tiene sus cuitas, pero Iglesias, en su nuevo rol de rottweiller del expresidente, apenas mostró los dientes porque, consideró, el horno no está para bollos. "Ahora hay que ganar las elecciones", se contuvo. ¿Qué se estará guardando el diputado y candidato a la reelección para después del 14 de noviembre?
Macri se ha convertido en un jarrón chino para Juntos por el Cambio: lo mueve de acá para allá según necesita mostrarlo o esconderlo en virtud de las audiencias -más o menos radicalizadas- que deba seducir.
Para las PASO, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, había diseñado una campaña libre de expresidentes, pero los primeros pasos inseguros de María Eugenia Vidal en su regreso a la arena capitalina obligaron a convocar el fundador del PRO en varias ocasiones.
Las citaciones judiciales y su decisión de no presentarse en los tribunales le valieron a Macri críticas de todo el arco político, pero sobre todo del kirchnerismo, que recordó que la vicepresidenta Cristina Kirchner nunca faltó a una cita en Comodoro Py. Las expresiones de Manes rompieron el cerco y abrieron un conato de fuego amigo que Iglesias salió a repeler, rápido de reflejos.
Horas después, los halcones comandados por la presidente del PRO, Patricia Bullrich, activarían el plan subordinación y pudor para bancar al exmandatario con un escueto comunicado en el que los socios principales de la alianza abonaron la teoría tan K de la persecusión política.