28|2|2021

“Es fundamental crear un partido mapuche en Río Negro”

19 de enero de 2021

19 de enero de 2021

Mientras se debate la ocupación en Villa Mascardi, el vocero indígena anuncia un proceso político. Dice que son “la única oposición” del oficialismo provincial.

La muerte de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel en la cordillera rionegrina abrieron el debate en el pueblo mapuche del sur del país y la agenda política reflotó una cuestión de fondo: el conflicto por la tierra. Para el werken (vocero) de la Coordinadora del Parlamento Mapuche, Orlando Carriqueo, es fundamental discutir el futuro a través de un espacio de representatividad política. “Es necesaria la creación de un partido mapuche en Río Negro”, expresó a Letra P este dirigente indígena que oficia de portavoz de las más de 140 comunidades.

 

“Sin reconocimiento de un genocidio, sin la entrega de tierras, los problemas seguirán”, remarca y pone el acento en los más de 30 conflictos territoriales existentes, entre los que se destaca la comunidad Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi como caso de mayor impacto. Esta definición, compartida a las ministras de Seguridad, Sabina Frederic, y de Justicia, Marcela Losardo, y a la gobernadora Arabela Carreras en diferentes instancias, muestra el sinuoso tramo que se deberá desandar. En especial, en la provincia, donde para Carriqueo “la única oposición que tiene Juntos Somos Río Negro son el pueblo mapuche y la Coordinadora”, reconocida desde 1998 por decreto como órgano de representatividad política en la provincia.

 

BIO. Orlando Javier Carriqueo. Nació en Valcheta, se instaló en el Alto Valle a mediados de los 80, donde empezó su militancia política. Desde finales de los 90, con la constitución de la comunidad urbana Elel Quimun (El saber que nos dejaron), en Fiske Menuco (General Roca), oficia de werken. Formó parte del Movimiento Evita y trabajó en Anses, donde fue delegado de ATE. En 2017, fue elegido Werken del Parlamento Mapuche de Río Negro. Es secretario de Relaciones con Pueblos Originarios de la CTA Autónoma provincial desde 2011.

 

-¿Cómo se puede resolver a corto plazo el conflicto con el pueblo mapuche?

 

-Se necesita una decisión política del gobierno nacional para avanzar con una agenda indígena con la meta de reconstituir los lazos sociales y políticos con las comunidades. Se trata de dos filosofías distintas que están en el territorio. En el medio hay situaciones disruptivas como Villa Mascardi, que se seguirán produciendo en el tiempo. Todo tiene que ver con una discusión social que hace a la identidad de los pueblos.

 

-¿Qué les manifestaron a los funcionarios de Derechos Humanos de la Nación con los que se reunieron?

 

-Que hay que deconstruir algo construido. Memoria, Verdad y Justicia es un slogan del país como Estado, pero tiene una gran falencia en no reconocer que nació de un genocidio y que ese genocidio es una de las fuentes en las que se basa la injusticia de la distribución de la tierra. Revisar un poco la historia es casi una obligación para resolver los temas. Sin reconocimiento, no puede haber reparación.

 

-También hablaron con las ministras Losardo y Frederic ¿Qué avances lograron?

 

-No sé si dicen todo lo que piensan. Entendemos que el problema es de fácil solución. Hay que entregar la tierra a la comunidad, cumplir con la Constitución y reconocer el genocidio. Hoy estamos en una discusión con la provincia y con el gobierno nacional. La discusión territorial es lo que se viene en los próximos 50 años, por eso apostamos a la construcción de un Estado plurinacional que respete a las comunidades, con las que quieran trabajar con el Estado y con las que no. Esa discusión debe abrirse a la sociedad, reconociendo una historia oculta.

 

-¿El caso Mascardi se transformó en paradigmático por el modo o por el lugar que ocupa la comunidad?

 

-Por el modo de la reivindicación, el de recuperar la tierra, porque no tiene antecedentes. La mayoría de las reivindicaciones territoriales tienen que ver con el origen de las familias y, a veces, eso genera controversias porque esto empieza a regir post-Conquista del Desierto. Lo de Mascardi tiene que ver con la espiritualidad, porque allí se levanta una Machi (autoridad filosófica del pueblo mapuche) y eso debe tener un reconocimiento del Estado. Cuando se incorporó esta región, la Patagonia, el Estado mató a las y los machis, quienes tienen la capacidad de entender, ver y escuchar la espiritualidad de nuestro pueblo. En Mascardi se levanta la primera Machi después de varios años. Tenemos un derecho a la identidad, al autorreconocimiento.

 

-Sectores de Juntos por el Cambio utilizaron el caso Mascardi como plataforma. Advierten que la comunidad pretende resolver su situación a través del Estado sin reconocer a sus autoridades. ¿Qué opina?

 

-La discusión es cómo va a cambiar la relación con el Estado. Una de las posiciones que existen es no sentarse a dialogar. Pero uno, que por ahí tiene otra trayectoria, otro recorrido, siente la responsabilidad de resolver a través del diálogo. Hay que recordar que la Confederación de Calfucurá estuvo vigente hasta poco antes de la Campaña del Desierto. El pueblo mapuche vivía, y todavía vivimos, en ambos lados de la Cordillera de los Andes. Esa discusión sirvió para que avanzara el genocidio. Así se gestó el discurso de nacionalidad argentina.

 

-¿Si la Lafken Winkul Mapu estuviera en otra región de la Patagonia, como la meseta, este reclamo tendría el mismo rechazo?

 

-El rechazo se relaciona mucho con el lugar. Bariloche no tiene más de 100 años. El territorio, y lo habitado, sí tiene mucho más. Hay pinturas rupestres en la zona que lo demuestran. La sociedad barilochense es bastante hipócrita porque los barrios más exclusivos se constituyeron a través de asentamientos, después se regularizaron. Una discusión cerrada, cercenada, golpea no solo al pueblo mapuche, sino a toda la sociedad.

 

-En los países de la región surgieron expresiones político partidarias de la agenda de pueblos originarios ¿Puede replicarse en Río Negro?

 

-La realidad indica que no hay representatividad indígena, la democracia tiene una deuda con los pueblos originarios. La política sólo representa a una parte de la sociedad. Es una discusión que se viene dando. Ningún espacio está a favor de la distribución de la tierra, en contra de la megaminería y de las forestales, a favor del respeto a la tierra. Siempre hablan por nosotros y en el Congreso faltan voces que nos defiendan.

 

-Por lo que dice, ¿es viable la conformación de un partido mapuche en Río Negro a corto plazo?

 

-La idea existe hace unos pocos años. Creo que todo indica que en los próximos tiempos debemos encarar con determinación y fuerza esa posibilidad. En lo personal, creo que es fundamental y necesaria la creación de un partido mapuche. Sé que es complejo y debe ser una decisión colectiva, pero en la actualidad la única oposición que tiene Juntos Somos Río Negro son el pueblo mapuche y la Coordinadora. Juntos por el Cambio es aliado al gobierno provincial; y el Frente de Todos tiene una agenda particular que no incide en nada pero tampoco asume una política de reconocimiento.