SIRENAZO

La cúpula de JxC ordena prudencia frente a la escalada de la revuelta policial

El piquete frente a la Quinta Presidencial de Olivos torció el rumbo de la oposición. Los partidos de la alianza bajaron línea: no echar más leña al fuego.

No habrá comunicado oficial ni una carta pública, pero los partidos que integran Juntos por el Cambio (JxC) cerraron filas para evitar la propagación de declaraciones que pudieran hacer escalar el conflicto de la Policía Bonaerense, que tiene su momento mas álgido con la presencia de efectivos frente a la Quinta Presidencial de Olivos. La coalición opositora se enfrenta con el Gobierno en una dinámica de golpe por golpe, pero ante este hecho decidió congelar la diatriba y, aunque hubo algunas excepciones que pusieron como prioritario el reclamo salarial de los uniformados, la mayoría de los referentes opositores condenó la protesta ante la sede presidencial.

 

A pesar de que Juntos por el Cambio cerró filas para no escalar públicamente el conflicto, no hay una línea oficial sobre la cuestión de fondo. Hay acuerdo en respaldar el reclamo salarial, pero sobre el accionar policial proliferan las interpretaciones. Hay quienes los consideran una “insurrección inadmisible” y quienes eligen el silencio para evitar controversias. El consenso entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica fue condenar la revuelta policial frente a la Quinta de Olivos.

 

Los popes opositores se dividieron entre el apoyo a la protesta y la reacción en defensa de la democracia como un mecanismo discursivo para respaldar al presidente Alberto Fernández, sin nombrarlo. La jefa del PRO, Patricia Bullrich, habló en la mañana por el partido de Mauricio Macri. Su primera reacción fue reclamarle al Gobierno “un anuncio ya para recomponer la cadena de mandos de manera inmediata”. “La población que no puede quedar desamparada”, completó en diálogo con Infobae.

 

Con la revuelta policial encendida en la residencia que Macri ocupó durante cuatro años, la exministra de Seguridad hizo una relectura, ordenó calmar los ánimos y no hizo nuevas declaraciones públicas. “Nosotros no vamos a tirar leña al fuego”, ordenó la jefa del PRO. Ese mensaje llegó tras horas de presencia y presión policial ante Fernández, aunque previamente había responsabilizado por el conflicto a la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y su par bonaerense, Sergio Berni.

 

 

 

Más tarde, algunos pocos diputados nacionales del PRO salieron a repudiar el accionar de la bonaerense. Se expresaron públicamente los legisladores Silvia Lospennato, Ezequiel Fernández Langan y Fernando Iglesias. Siempre bajo la misma tesitura: marcando como legítimo el reclamo salarial, pero condenando el “acto ilegítimo” de la protesta en la sede gubernamental.

 

“El derecho constitucional de peticionar a las autoridades debe partir del respeto irrestricto a las autoridades legalmente constituidas”, sostuvo Lospennato. Al cierre de esta nota, ni el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, ni la exgobernadora María Eugenia Vidal, ni el expresidente Mauricio Macri, se habían expresaron sobre la revuelta, que ya lleva tres días, ni por la movilización en la Quinta de Olivos. 

 

En paralelo, la Unión Cívica Radical (UCR) tuvo su propia interna. Los diputados nacionales del radicalismo Álvaro González de Lamadrid (Ciudad de Buenos Aires) y Luis Petri (Mendoza) salieron rápido a exigir “respuesta inmediata” del Gobierno al reclamo salarial de la Policía Bonaerense. Una respuesta idéntica a la de Bullrich. Esas declaraciones, sin una mención al cerco policial en Olivos, se compilaron y se comunicaron como la línea oficial del bloque UCR de Diputados.

 

 

 

Minutos después, ese comunicado se corrigió y se diseñó uno nuevo que repudia el accionar policial en la Quinta de Olivos. Tras ese nuevo mensaje, el resto de las y los legisladores radicales salieron a coro a cuestionar la protesta. El jefe del bloque UCR en Diputados, Mario Negri, consideró “inaceptable que su canal de expresión sea una manifestación de los uniformados ante la Quinta de Olivos”.

 

El diputado radical Emiliano Yacobitti (CABA) consideró que el reclamo salarial debe ser “atendido, pero siempre en el marco del respeto de la legalidad y la subordinación de las fuerzas de seguridad a las autoridades democráticamente elegidas”. En la misma línea se expresó el radical bonaerense Fabio Quetglas: “Sí al reclamo justo. No al apriete”, sostuvo.

 

BUENOS AIRES. En sintonía con sus pares nacionales, la oposición bonaerense se decidió por el camino de la prudencia y la espera. Es que, según pudo saber este medio, la mesa de conducción provincial de Juntos por el Cambio –que integra Vidal, intendentes de peso como Jorge Macri y Néstor Grindetti por el PRO y Miguel Fernández por la UCR, además de los presidentes de bloque Maximiliano Abad y Roberto Costa– bajó la orden de no agitar el conflicto, guardarse un tiempo y esperar la resolución.

 

 

 

El argumento no sólo se erige en el rechazo a una movilización a todas luces ilegal, sino también en el temor de que la problemática escale hacia otras áreas de la Policía y que estalle también cerca de los intendentes macristas y radicales. La oposición controla 62 de los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires.

 

Esta sintonía y bajada de línea surgió tan sólo 12 horas después de que las y los legisladores de Juntos por el Cambio lanzaran una comunicado oficial en el que exigían una respuesta inmediata al gobernador, Axel Kicillof, y de alguna forma, se subían al conflicto y lo agitaban desde sus inicios.

 

Javier Milei y Luis Petri en una base aérea militar
Javier Milei durante la apertura de sesiones en el Congreso de la Nación. 

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