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La pandemia rebelde plantea dudas sobre la estrategia oficial para reactivar

Guzmán defiende el proyecto en el Congreso. Supuestos y temores. ¿Puede cumplirse la apuesta fuerte a la obra pública? Lo que dice el mercado.

Por 22/09/2020 13:05

En la presentación y defensa del plan de Presupuesto 2021 que realizará este martes en el Congreso, el ministro de Economía, Martín Guzmán, planteará el fin de la emergencia sanitaria desatada por la pandemia del nuevo coronavirus como la condición de todas sus proyecciones. En efecto, además de que el dólar no presente sobresaltos, los escenarios de déficit fiscal primario (antes del pago de deudas) de 4,5% del producto bruto interno (PBI), de crecimiento del 5,5% y de inflación del 29% descansan en ese supuesto. Ahora bien, ¿es probable que el covid-19 desaparezca a comienzos del año próximo de las vidas de los argentinos, permitiendo una normalización total de la actividad económica? En ese contexto, ¿son realistas dichas proyecciones?

 

 

Por el momento, la emergencia sanitaria parece ir de mal en peor en el marco general del país y la vacuna llegará solo de modo paulatino: la posibilidad de un esquema de inmunización amplio, capaz de generar la ansiada inmunidad de rebaño, está prevista recién para el próximo invierno. La coyuntura, entonces, atiza las dudas.

 

 

El texto suprime en 2021 toda previsión para el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y para el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). Sin embargo, Guzmán admite que el supuesto de la normalización sanitaria no es más que eso, un supuesto, y afirma que tiene claro de dónde sacaría los recursos en caso de que empresas, trabajadores y compatriotas vulnerables requirieran que el Estado prolongase su asistencia. Mientras, analistas privados hacen sus apuestas: el dinero saldría de la ambiciosa pauta de inversión prevista para obra pública, que salta del 1,1% del Presupuesto 2019 a 2,2% en el actual. Se trata nada menos que del corazón de una estrategia de reactivación para el año electoral basada en el efecto multiplicador de la construcción, por lo que tocarla implicaría una alteración de todos los planes.

 

 

En su último informe, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) realiza la pregunta crucial: ¿el Presupuesto 2021 está “vacunado contra el covid-2019”? 

“El principal ahorro de cara a bajar el déficit primario a la mitad el próximo año sería la desaparición de los gastos asociados al covid en 2020”, explica la consultora dirigida por el economista Nadin Argañaraz. El proyecto, entonces, “trabaja con un escenario de virtual solución del virus, lo que, al menos por el momento, no pareciera resultar evidente”, continúa. 

 

 

Adicionalmente, uno de los principales objetivos del Gobierno es avanzar hacia el equilibrio fiscal, de modo de generar la confianza que le permita al Estado volver al mercado voluntario de deuda cuando deba comenzar a refinanciar vencimientos importantes a partir de 2024 y 2025, según se desprende del reciente acuerdo por la deuda.

 

Fuente: Ministerio de Economía.

 

Así, en el escenario de que la asistencia estatal deba mantenerse –en parte o totalmente– el año que viene, la alternativa pasaría por una reorientación de los gastos previstos.

De acuerdo con el último trabajo de la consultora Analytica, “la señal de eliminar todo el gasto extra ocasionado por el covid-19 es un balizamiento acorde a las políticas que plantea el FMI en el actual contexto mundial”, algo que incluye que los subsidios a los servicios públicos no crezcan en términos del producto. Sin embargo, sigue el informe, “la situación socioeconómica plantea un interrogante sobre su factibilidad. Entendemos que la duplicación de la inversión en infraestructura, hasta alcanzar 2,2% del PBI, es muy optimista, y es probable que sean las partidas a reasignar para mantener en parte el gasto social pospandemia”.

Ricardo Delgado, director de Analytica, le dijo a Letra P que “alcanzar 2,2% del producto en obra pública no parece muy factible en este contexto, sobre todo si, como pensamos, se hace necesario darles cierta continuidad a los programas de asistencia al menos durante algunos meses del año que viene”.

“Entonces, para poder alcanzar el 4,5% de déficit fiscal van a tener que hacer recortes y lo que históricamente Hacienda encuentra más a mano para recortar es el gasto de capital, la obra pública”, añadió. 

 

“En la construcción privada ahí donde hay un espacio muy amplio para estimular la actividad”, dijo el economista Ricardo Delgado.

 

El economista está en lo cierto. Como las partidas destinadas a salarios y el gasto en jubilaciones, pensiones y seguridad social se llevan la amplia mayor parte de los presupuestos nacionales, la obra pública, menor pero considerable, suele ser el pato de la boda en caso de necesidad.

“Es por eso que planteamos que ese rubro debería estar en torno al 1,5% del PBI si se quiere cumplir con la meta fiscal”, le explicó el economista a este medio.

Si el nuevo coronavirus siguiera incidiendo, ¿quedaría entonces comprometida la esperanza de un rebote económico?

No necesariamente. Delgado recuerda que “la obra pública es alrededor del 25% de la construcción total, mientras que el 75% es privada. Es ahí donde hay un espacio muy amplio para estimular la actividad, dados los precios y la disponibilidad de ahorro en dólares de los argentinos”.

Así, de acuerdo con el especialista, podrían surgir como alternativas un despegue del crédito hipotecario ajustado por coeficiente de variación salarial (CVS) y un blanqueo de dólares limitado por monto destinado a la construcción de viviendas.