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Juntos por el Cambio se alinea detrás del reclamo de Larreta para abrir escuelas. Guerra en redes y listas de 6.500 estudiantes desconectados que no aparecen.

Francisco Basualdo 21/09/2020 14:25

La puja entre el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y el ministro de Educación, Nicolás Trotta, por la reapertura de las escuelas porteñas parece haberse convertida en la nueva bandera de las batallas de baja intensidad que agita Juntos por el Cambio (JxC). El contrapunto sobre cuáles deben ser las condiciones sanitarias adecuadas para la vuelta a clases en la Ciudad disparó una guerra de guerrillas comunicacional en las horas previas a la reunión entre el funcionario nacional y su par porteña. Soledad Acuña.

Bajo el paraguas del hashtag #AbranLasEscuelas, miles de posteos en Twitter lanzaron el domingo la convocatoria a una concentración frente al Palacio Pizzurno, sede de la cartera de Educación, para protestas por la decisión de Trotta de "no habilitar las clases en las escuelas porteñas". El horario era el mismo que la reunión entre funcionarios nacionales y porteños, que finalmente se adelantó.

Si bien la convocatoria se presentaba como una iniciativa espontánea, que finalmente no reunió a más de un centenar de personas, los hilos del manejo de las redes sociales quedaron expuestos. Uno de los primeros en postear la convocatoria fue el exsubsecretario de Comunicación Estratégica durante el gobierno de Cambiemos, Hernán Iglesias Illia, que le allanó el camino a referentes opositores e influencers con brotes verdes en sus nicknames que replicaron la misma gráfica en sus cuentas.

 

 

Más tarde, Patricia Bullrich se montó sobre la consigna, mostrándose con jóvenes en los bosque de Palermo. "No se puede socavar el futuro de esta manera, por eso le pedimos al Gobierno que trabaje sobre un protocolo urgente para que los jóvenes puedan volver a la escuela", tuiteó la presidenta del PRO.

En la mesa de negociación que este lunes juntó a Trotta y Acuña con Ginés González García y Fernán Quirós, ministros de Salud de la Nación y de la Ciudad, respectivamente, se analizaron los indicadores epidemiológicos de la Capital y estudiaron opciones para la reapertura parcial de escuelas. A pesar de las buena sintonía de la reunión, volvieron a aparecer maniobras mediáticas de diferenciación.

Los puentes de diálogo entre las autoridades del caso se volvieron a debilitar porque, según Educación de la Nación, no se respetaron los acuerdos para difundir un comunicado conjunto de los cuatros ministerios y, apenas terminado el encuentro, circularon audios con las definiciones que habrían salido de las segundas líneas de la cartera educativa porteña. Esa información sostenía que había un pacto para el retorno progresivo a clases, algo que fue negado después por el propio Trotta, que limitó las coincidencias a la definición de una agenda de trabajo con ese horizonte, pero siempre condicionada a la evolución de la situación epidemiológica.

"No hay acuerdo, sí hay una agenda de trabajo. En ningún momento se planteó que los chicos pueden volver a las plazas o patios de las escuelas", dijo el ministro tras conocerse los primeros resultados de la reunión. 

En su demanda, Larreta corría hasta ahora con cierta ventaja mediática por poner al Ministerio de Educación en una posición defensiva cuando, en conjunto con autoridades sanitarias, rechazó la posibilidad de habilitar gabinetes informáticos para estudiantes de bajos recursos que no pudieron garantizar la continuidad pedagógica. En otras palabras, el Ejecutivo porteño buscaba que 6.500 alumnos y alumnas de sectores vulnerables de la Ciudad fueran la punta de lanza de la reapertura de los colegios. El remate fue la negativa nacional de acceder a que se abran las plazas como reemplazo a las escuelas.

 

 

Trotta retomó la iniciativa poniendo a disposición de la Ciudad computadoras portátiles para los chicos que quedaron desconectados por el aislamiento social, pero puso como condición el acceso a los listados: quería saber quiénes quedaron en esa situación. Ese pedido fue formalizado hace un mes, cuando se conoció la primera propuesta del oficialismo porteño, y la cartera educativa nacional nunca recibió esa información.

Durante la cumbre de ministros, Acuña presentó un primer listado de 1.500 alumnos sobre quienes no había precisiones sobre en qué zona de la ciudad vivían. Al mismo tiempo, pidieron 20 días más para poder completar la nómina de alumnos que no pudieron continuar su formación a distancia.