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El Presidente tiene quien le escriba

Hernán Iglesias Illa fue el autor del discurso de los "tres ejes", el lanzamiento del plan definitivo de gobierno, en el CCK. La "dirección artística" de Quintana y los ensayos del fin de semana.

Por 05/11/2017 10:53

La puesta en escena que encabezó el presidente Mauricio Macri este lunes, para relanzar su gobierno luego de las elecciones legislativas, buscó emular el marco institucional del discurso anual que ofrece el jefe del Estado ante la Asamblea Legislativa. En esta oportunidad, la alocución no superó la hora de duración. Tampoco implicó 40 días de preparación ni la intervención de casi todo el Gabinete para construir la versión criolla del Estado de la Nación que resuena en el Capitolio.

El mensaje de relanzamiento fue bautizado bajo el pomposo título de “Propuestas para promover consensos sobre un conjunto de políticas públicas” y su redacción corrió por cuenta de Hernán Iglesias Illa, que tiene el cargo formal de coordinador de Estrategia Comunicacional de la secretaría de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete, aunque se trata de uno de los principales “ghost writers” del Presidente, quien poco antes de llegar a Balcarce 50 publicó "Cambiamos. Macri presidente. Día a día, la campaña por dentro", su cuarto libro. 

Según un alto funcionario de la Casa Rosada, el periodista escribió los principales borradores del discurso, bajo la “dirección artística” del vicejefe de Gabinete Mario Quintana, que se encargó de revisar los textos para que las palabras de Macri delinearan “los términos generales de su gestión”, pero sin entrar en la letra chica que, desde el día siguiente, sus ministros se encargaron de desgranar en conferencias de prensa, que bajaron a tierra las grandes aspiraciones del mensaje presidencial. 

 

 

“El discurso lo empezamos a armar el miércoles posterior a las elecciones e Iglesias Illa fue quien desarrolló los tres ejes que pronunció Macri. Se encargó de corregir los primeros borradores e incluso de pedir modificaciones en los párrafos más largos y complejos de pronunciar”, detalló otro integrante de la mesa chica que responde al jefe de Gabinete Marcos Peña, superior inmediato de Quintana e Iglesias Illa. Las lapiceras de ambos contaron con la asistencia de la actual directora General de Discurso de la Presidencia, Julieta Herrero, que dentro del organigrama tiene en sus manos la salvaguarda de la estética discursiva del mandatario, aunque los temas de gestión y gobierno, corren por cuenta del dúo de funcionarios que dialogan cotidianamente con Macri.

“La versión final del discurso fue ejercitado durante todo el fin de semana por el Presidente, que lo puso a prueba para utilizar el teleprompter”, agregó la fuente, para confirmar que la utilización de ese aparato, idéntico al que tiene la Casa Blanca, fue tan importante para Macri como los contenidos que supervisó sobre los borradores, con una obsesión que no había dedicado en los discursos anteriores.

 

 

Cuando Macri comenzó su carrera política y empezó a probarse el traje de candidato permanente, uno de los mayores obstáculos de su oratoria tenía que ver con el efecto “papa en la boca”, que dificultó buena parte de sus discursos durante más de una década. Revertir esa falencia le insumió el mismo tiempo de ejercicios de fonoaudiología, e incluso la lectura de textos con un lápiz entre los dientes, para revertir un problema que lo acompaña desde su infancia. 

LADO B. En lo que lleva de su gestión presidencial, Macri acumula dos discursos ante la Asamblea Legislativa para la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. El discurso que ofreció en el CCK es considerado dentro de la Casa Rosada como el tercero en importancia, dentro de una dinámica comunicacional donde nunca utilizó la cadena nacional hasta ahora. En su lugar, la administración de Cambiemos eligió la puesta en escena del CCK, con la transmisión en vivo por todos los canales de televisión y cinco días de anuncios sobre su realización.

En ese mismo tiempo, el discurso final fue realizado a manos de un equipo de comunicación que, además del dispositivo en medios tradicionales, también cuenta con una ambiciosa inserción en redes sociales. Ese despliegue tiene un lado B, construido por una legión de trolls en Twitter, de los cuales el Gobierno busca despegarse sistemáticamente, aunque sus contenidos parecieran digitados desde una usina similar. En la Rosada lo niegan con vehemencia, pero hasta la Cámara Nacional Electoral busca develar ese interrogante, mientras la mayoría de los expertos en redes sociales aseguran que esas herramientas son activamente utilizadas por la administración de Cambiemos para acompañar la gestión oficial.