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La pareja, dueña de Televisión Litoral y La Capital, engorda su posición dominante en el mercado santafesino. El paso en falso en sus relaciones políticas.

Por 01/09/2020 12:45

Pasó más de un año desde que el matrimonio compuesto por Gustavo Scaglione y Josefina Daminato adquirió la mayor parte del paquete accionario de La Capital Multimedios S.A., en conjunto con Nahuel Caputto, del diario santafesino El Litoral, Roberto Villavicencio, del Grupo médico Oroño, y otros empresarios. Así se quedaron con el histórico diario La Capital, los diarios Uno de Santa Fe y Entre Ríos, las radios LT8, Del Siglo y La Red, más una empresa de publicidad vial. De ese modo, Scaglione protagonizó las dos transacciones más importantes del sector periodístico en la historia de Rosario, la anteriormente mencionada y la compra de Televisión Litoral S.A. (de la cual es su CEO) en 2015. En ambas sobrevoló la idea de que el empresario ingresó a un negocio armado como inversor, no por interés particular en la comunicación.

 

 

En el caso del grupo que lleva como insignia a canal 3 de Rosario, una de las dos señales de aire de la ciudad, el armador fue el periodista Marcelo Fernández, quien fue su gerente los primeros dos años y luego fue separado por vincular demasiado los medios al macrismo. Fernández fue alejado de su función pretendiendo un lavado de cara para el grupo, pero algunos gestos del propio dueño fueron en la misma dirección y son difíciles de disimular. Por ejemplo, en agosto de 2019, el por entonces presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Alberto Padoán, le otorgó a Scaglione un reconocimiento e intercambiaron obsequios. La caída del ex CEO de Vicentin por la cesación de pagos del gigante exportador y su polémico paso por la Bolsa tornan estas imágenes incómodas.

 


Intercambio de obsequios entre Gustavo Scaglione y Alberto Padoán (Foto: La Capital)

 

Por la sociedad anónima que integra el “decano de la prensa argentina” se mencionó como creador de la unión de intereses al estudio de abogados que lidera Leonardo Salvatierra, en conjunto con el Grupo Uno de Daniel Vila. En ese sentido, se observa la continuidad de Sergio Ceroi, que también participó como broker de la compra y todavía conserva una cuota importante de decisión.

Lo cierto es que Scaglione asumió un papel protagónico cuando se trata de TV Litoral, haciendo anuncios, en los últimos días, sobre la incorporación de canal 3 a la grilla de DirecTV, producto de los resultados en el rating local.

En cambio, en la oficina que solía estar reservada para la familia Lagos, fundadora de La Capital, se sienta Vito Scaglione, hijo del matrimonio, cuya trayectoria está ligada al rugby y no al periodismo. Si se entiende este gesto como falta de interés, se hace presente el fantasma con el que comenzó toda esta historia: que el matrimonio entró al diario con la intención de vaciarlo y rematarlo, representando una pérdida incalculable del acervo patrimonial local. Esos cálculos no caen en saco roto: recién desembarcados determinaron el cierre de la imprenta que conservaba La Capital Multimedios en el macrocentro de Rosario, que dejó 46 trabajadores desempleados, para convertirse en una enorme cochera y una joya inmobiliaria, para la que están a la orden del día por los barrios gentrificados de la ciudad.

 

 

La otra posibilidad que inquieta es la subordinación a los demás medios: en las gestiones por la pauta publicitaria es más lógico que Scaglione favorezca a una empresa que controla solo él que a otra en la que debe conciliar con inversores. Aunque también hubo señales de vida en las últimas semanas. Una de las cabezas periodísticas de Rosario3, Damián Schwarzstein, pasó a ser el editor de La Capital. Secundado por periodistas con experiencia, se presume una apuesta a futuro. Detrás de esto, la conclusión es que el diario transita una crisis y perdió prestigio profesional. La idea parece ser recuperar primero la web y luego comenzar a levantar el papel, que pese a todos los presagios sigue siendo el que genera los mayores ingresos.

PASO EN FALSO. La expansión y diversificación de los activos de la familia Scaglione-Daminato hacia los medios de comunicación no podría haberse llevado adelante con el marco regulatorio anterior establecido por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y todo comenzó en el contexto de transición hacia el gobierno de Mauricio Macri. Adquirieron el 55% del paquete accionario de Televisión Litoral S.A., que gestiona medios líderes en su sector como canal 3, LT2, Rosario3 y la FM Vida. Para abril del año siguiente fueron designados como autoridades de C.S.C. Media S.A., donde también aparece el abogado Diego Feser, con quien la pareja tiene otras empresas, y formaliza la relación con el periodista Fernández. El broche de oro de esta vorágine acumulativa se dio a principios de 2019 con la compra del 60% de La Capital Multimedios.

En ese mismo período, se produjo la venta de canal 5 de Rosario, histórico competidor del 3, a Víacom en 2016, transformándolo nuevamente en Telefé Rosario. Algunas definiciones en torno a la programación y la determinación editorial de enlazar contenidos con Buenos Aires fueron algunos de los motivos por los que otra vez las propuestas informativas del 3 volvieron a ser las más elegidas.

 

 

 

 

Gracias a esos números se anunció que la señal será incorporada en la grilla de DirecTV. En paralelo, y acompañando la luna de miel entre el macrismo y establishment económico nacional, Scaglione se acercó demasiado al gobierno y se quemó. Las recordadas visitas del expresidente a Rosario tuvieron a los estudios de Avenida Perón como locación y a los medios de Televisión Litoral como privilegiados. Además, se dio el gusto de realizar una obra de beneficencia con el exintendente PRO de Funes Diego León Barreto, donde aportó los terrenos para un hogar auspiciado por la recientemente fallecida Monja Jordán. Pero se acercaba el final de la experiencia cambiemista y Scaglione no iba a estar para la foto de la inauguración. Por lo contrario, sentenciaba desde su propia radio y replicaba su portal web la receta para sobrevivir a cualquier gobierno: no hay que depender de ningún gobierno.


 

 

LOS FINES. La diversificación de los negocios del matrimonio parece responder a una estrategia de integración horizontal, más que en un interés específico por el mundo de los medios. Hay dos commodities que hoy en día se tornan fundamentales: la información y las expectativas. Y el entramado de sociedades que maneja la familia Scaglione-Daminato tiene como insumo ambos, desde el mercado cambiario, el desarrollo inmobiliario, el turismo y la agricultura. No es menor el hecho de analizar los sucesos noticiosos a través de los profesionales de sus otras empresas. Aunque esboza cierto grado de pasión al hablar de su labor dirigencial, Scaglione no deja de poner sus medios de comunicación a los fines de un interés expandido.