PLANO CORTO | DIONISIO SCARPIN

De la euforia pro Vicentin y anti gobierno al positivo de covid

El intendente de Avellaneda se subió al caso de la aceitera para ganar visibilidad. Reuniones y raid mediático. Agitó el 17A sin protocolo y terminó infectado.

Se entusiasmó Dionisio Scarpin el 20 de junio. Se vio parado arriba de un escenario ante unas diez mil personas y se calzó la camiseta de Argentina. El intendente de Avellaneda vio una oportunidad política en la defensa de la causa Vicentin y jugó a fondo, sin embrague. Fue vocero de la aceitera al borde de la quiebra y levantó cualquier bandera que denote antiperonismo. Promotor de la movilización del lunes, terminó positivo de coronavirus y convertido en bufón en redes sociales.

 

Nueve años acumula como mandamás en la ciudad norteña. Transita su tercer mandato y en la causa Vicentin creyó tener la chance de despegar del pago chico. Gustoso, se puso al hombro la mochila de los empresarios. “Vicentin ha sido una firma que en 90 años de historia siempre ha pagado bien, le dio trabajo a mucha gente y nunca falló antes”, ponderaba el día del banderazo en defensa de la empresa.

 

Scarpin se pasó por cuanto medio pudo. Fue casi vocero de la empresa. A fines de junio llegó a TN, entrevistado por Alfredo Leuco; un sumun. Por eso se envalentonó y entendió que había que apostar a otro nivel. Las legislativas de medio término están ahí a la vuelta y había que moverse.

 

 

 

Se juntó con el excandidato a gobernador de Cambiemos José Corral y con el intendente de Rosario, Pablo Javkin. Según dijo, con el radical se reunió con el objetivo de “conformar coaliciones que nos representen en el futuro”.  Ambos fundadores del Foro de Intendentes Radicales –que Scarpin preside– vieron la “posibilidad de generar nuevas propuestas”.

 

Mientras Vicentin se mantenga en la picota, siempre habrá lugar, pensó el intendente; pero pasaron cosas. Unos días después de la muerte sorpresiva del ceo Sergio Nardelli, Scarpin cambió drásticamente el discurso y le pidió se acercó para pedile al Estado, el mismo al que había denostado desde que el presidente Alberto Fernández anunció la intervención y expropiación.

 

 

 

“El Estado tiene que estar presente de alguna forma, por lo menos para acompañar”, sorprendió el de Avellaneda, luego de que la mesa de negociación integrada por el juez Fabián Lorenzini, Vicentín y el Gobierno santafesino se rompiera en mil pedazos por la intransigencia de la empresa.

 

El 17 de agosto lo tomó en las calles, embanderado de pies a cabeza como aquel fundacional 20 de junio. Saludó, entregó abrazos y besos, con el barbijo por la pera, rompiendo todo protocolo. Lo pagó carísimo y puso en riesgo a sus coterráneos. El martes se hizo un hisopado y este miércoles le comunicaron que dio positivo de coronavirus. “Todos aquellos que hayan tenido contacto conmigo van a recibir el llamado de la regional de Salud y les pedimos que sigan las instrucciones”, se limitó a decir en un video.

 

Axel Kicillof y Maximiliano Pullaro
Gisela Scaglia, como vicegobernadora aspira a liderar el PRO en Santa Fe.

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