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Tras dos horas de cumbre en La Plata, acordaron que el Presidente vuelva a definir cómo sigue la cuarentena. Ocupación de camas y aperturas de baja densidad.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, coincidieron este miércoles en que el presidente Alberto Fernández volverá a ser el árbitro de las tensiones por los términos de la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): el jefe de  Estado determinará la letra chica para después del 2 de agosto. 

Larreta y Kicillof mantuvieron en La Plata un encuentro de dos horas junto a sus funcionarios más involucrados en el desarrollo de la cuarentena y pusieron sobre la mesa las posiciones de ambas administraciones. Con un conglomerado poblacional y un volumen de contagios superiores al de Ciudad, la Provincia no quiere más aperturas de actividades: pretende seguir como hasta ahora en el conurbano, es decir, en Fase 3. La Ciudad, por su parte, tiene un esquema a futuro ya prediseñado con etapas de apertura hacia la nueva normalidad que indefectiblemente se alteraría si los casos se disparasen. 

Según el corte del mediodía, el Ministerio de Salud bonaerense registró 4.167 contagios en suelo bonaerense, con una ocupación de camas de Terapia Intensiva del 50,6 % sumados los sectores público y privado de hospitales nacionales, provinciales y municipales. La Ciudad desliza que hay un promedio que oscila entre los 900 y 1.100 casos diarios en territorio porteño, con una ocupación de UTI por Covid del 60% para el sector público y el 75% para el privado. La administración Larreta sostiene que, bajo estos parámetros, “el sistema no está estresado”. Este martes, la Ciudad reportó 1.184 casos. 

 

 

En el Gobierno porteño señalan que la reunión se desarrolló en un marco de “buen clima” y sirvió para intercambiar situaciones sanitarias de ambos distritos cara a cara. Las diferencias radican en las visiones sobre cómo seguir: la Ciudad esgrime la “estabilización” del promedio de casos para argumentar a favor de una continuidad del plan de habilitaciones y nuevos permisos, mientras que el gobierno bonaerense estudia mantener el statu quo a la espera de una relajación de los indicadores sanitarios, preocupantes en ambos distritos. Aunque resta la definición de Fernández, el AMBA avanza hacia otra etapa de cuarentenas diferenciadas entre la Provincia y la Ciudad.

“Me parece que estamos trabajando conceptualmente con el mismo criterio. Vamos a tener una sincronía con las acciones que se vayan permitiendo a futuro”, sostuvo luego de la reunión el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, en declaraciones a A24.

La comitiva porteña, integrada por el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, y el ministro de Salud, Fernán Quirós, volvió a la Ciudad envuelta en un aire de optimismo. “El virus sigue estando entre nosotros, pero estamos en condiciones de mantener lo que está vigente y sumar nuevas actividades”, destacan en la Jefatura de Gobierno. En la hoja de ruta del plan de salida del aislamiento estricto porteño, eso implica la habilitación de nuevos comercios en avenidas de alto tránsito, la apertura de más industrias y la habilitación de la práctica de deportes individuales, como el tenis.

Pese al cálculo porteño, en la Provincia sostienen que el AMBA es una zona sanitaria única y que no hay margen para tomar caminos distintos, tal como había dicho el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, al inicio de la semana en conferencia de prensa. Tras el encuentro de este miércoles, según le explicaron a Letra P fuentes del entorno de Kicillof, “la Ciudad y la Provincia están la misma sintonía”. 

Rodríguez Larreta volvió a su despacho de Parque Patricios, donde pasaría toda la tarde del miércoles con la satisfacción del deber cumplido. En el salón Eva Perón de la gobernación platense repitió el mismo discurso que ensayó durante la conversación telefónica que tuvo con Kicillof el lunes: repasó números, coincidió en la “importancia” de los reportes sanitarios de las próximas 72 horas y adelantó que busca continuar desde el 4 de agosto con su apertura programada. 

Al finalizar la reunión, Kicillof habló con el Presidente para repasar algunos detalles del encuentro  

Las bilaterales telefónicas continuarán hasta la reunión tripartita con el jefe de Estado, pero cada uno de los gobernantes del AMBA dijo lo suyo y planteó su escenario. Ahora, deberán esperar, coinciden en La Plata y Buenos Aires, el laudo presidencial. “Fernández proveerá”, destacan en el larretismo. El Presidente volverá a ser el árbitro que zanjará las diferencias.