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El gobernador buscará la reelección el año próximo y, todo indica, deberá enfrentar a su antecesor, que ya se mide como candidato. Los alianzas en la capital.

Por 24/07/2020 12:39

Los más de 120 días de cuarentena por coronavirus en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) contrastan con el estado de situación en Corrientes. En la provincia mesopotámica, con 131 contagios y una cuarentena estricta de 14 días para todo aquel que ingrese, la vida se acerca a la normalidad. Ese regreso paulatino a la cotidianidad es acompañado por una carrera ya lanzada por la gobernación, que se definirá el año que viene, según todo indica, entre el gobernador Gustavo Valdés y su antecesor y exjefe político, el senador provincial Ricardo Colombi.

Ambos integrantes de la Unión Cívica Radical (UCR) y la alianza oficialista ECO convivieron con tensión durante los últimos tres años. Valdés va por la reelección para independizarse y convertirse en el caudillo de Corrientes, una de las dos provincias -junto con Santiago del Estero- que tienen calendario electoral cruzado con los 22 distritos restantes y elegirán gobernador en 2021. Pero Colombi se asoma para pelear por volver al máximo sillón provincial y ponerle coto al plan expansionista de quien llegara al poder como su delfín.

 

 

Un año después de su asunción, Valdés puso proa hacia el operativo emancipador con una agenda enfocada en incluir a adolescentes de 15,16 y 17 años en el padrón electoral, mediante el voto optativo, y avanzar en la paridad de género en las listas legislativas. Un paquete de medidas orientado a diferenciarse de la gestión anterior y pescar en un sector del electorado esquivo a Colombi. El operativo despegue contó con un agregado: una profunda presencia del gobernador en las redes sociales como un desmarque de la experiencia de Colombi, que siempre renegó de eso en el plano de la gestión y, también, en lo personal. "Usa un Nokia 1100", bromean en el radicalismo correntino.

En cada uno de estos pasos, el gobierno chocó con Colombi, que hizo pesar su poder en la Legislatura correntina y congeló las iniciativas. Estos proyectos podrían discutirse en agosto, pero sin un acuerdo entre ambos no habrá número para que prospere. Aunque ungió a Valdés como su sucesor en 2017, Colombi nunca dejó el poder: controla el Senado y la Cámara de Diputados de la provincia, tiene ascendencia en el Poder Judicial y le dejó en commodato buena parte del gabinete de ministros y secretarios. Además, preside el radicalismo local. Un trabajo de pinzas que complicó el plan despegue del gobernador.

 

 

Mientras los correntinos experimentan una fase de distanciamiento social, con comercios, bares, restaurantes y actividades deportivas habilitadas, se adelanta la contienda electoral en la que se elegirá gobernador y vice, 15 diputados provinciales, cinco senadores, 74 intendencias y la renovación de la mitad de los concejales. Hace semanas se repiten encuestas telefónicas que consultan por los candidatos a gobernador e intendentes de la capital. En todas, se consulta por Colombi y Valdés, por separado, enfrentados en un mano a mano.

En paralelo a la profusión de encuestas electorales, en el mundillo político correntino corre como reguero de pólvora un sondeo de opinión que señala a Valdés como el gobernador con mejor imagen positiva. Según el estudio de CB Consultora, encabeza el ránking con un 67,5% de aceptación, seguido de cerca por el misionero Oscar Herrera Aguad (65%).

 

 

Colombi apura la interna y promueve al peronista Gustavo Canteros, actual vicegobernador de Valdés, para la intendencia de Corrientes capital. Ante esa jugada, el gobernador se encamina a renovar el acuerdo con el intendente Eduardo Tassano, que va por la reelección. Sin embargo, aún guarda aspiraciones su ministro de Obras y Servicios Públicos, Claudio Polich, quien espera que el pacto con Tassano no prospere.