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El tridente sanitario del cristillofismo

Gollan, Kreplak y Leticia Ceriani se dividen tareas en plena suba de contagios. De soldados de Cristina a capitanes y capitanas de Kicillof.

“Hoy la mayoría de la gente sabe quién es Gollan. Si a mí me preguntás no recuerdo los nombres de los ministros de la gestión anterior, pero debe ser una falla mía”, dijo el gobernador Axel Kicillofcuando Letra P le preguntó por el gabinete que conformó. Con crítica poco encriptada a la administración pasada, el mandatario realza el perfil de sus ministros en plena pandemia. Salud tomó un rol protagónico desde el día cero de la cuarentena y allí se aloja una de las patas más cristinistas de la mesa de decisiones del gobierno bonaerense. La primera línea de fuego que componen Daniel Gollan, Nicolás Kreplak y Leticia Ceriani es un tridente donde la gestión y militancia son una parte indivisa.

 

Con pasado al frente del Ministerio de Salud de la Nación, Daniel Gollan coordina un grupo político de trabajadores e investigadores de salud que se nuclean en la Fundación Soberanía Sanitaria, una usina sanitaria donde el acceso y la mejora de la salud pública es el horizonte. Capacitaciones, campañas y elaboración de material científico forman parte de las acciones que llevan adelante y que en los últimos cuatro años se convirtió en la resistencia sanitaria contra el macrismo que se ocupó de fragmentar el área, de manera tal que redujo el ministerio de Salud a una secretaría. 

 

Soberanía Sanitaria tiene una revista bajo el mismo nombre que dirige el viceministro de Salud bonaerense, Kreplak. Desde que llegó al ministerio bajo el cargo formal de subsecretario de Salud y Cuidados Integrales, Kreplak ganó exposición mediática y es voz autorizada en las decisiones que se toman en el gobierno bonaerense durante la pandemia.  Antes había sido viceministro de Salud de la Nación bajó la gestión presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. Pero, quizá por su ADN camporista, era de bajo perfil. Con el regreso del kirchnerismo y la apertura de La Cámpora que trascendió a la organización y le dio lugares de poder y gestión, Kreplak “salió a la cancha”.
 

 

Autodefinido como un sanitarista, Kreplak rememora a Ramón Carrillo cada vez que puede. Fue un referente del equipo de salud de la agrupación que lidera Máximo Kirchner. Pasó por la militancia universitaria en la Facultad de Medicina de Buenos Aires donde empezó a tender lazos con Kicillof, Mariano Recalde o Eduardo Wado De Pedro. Como toda la mesa sanitaria y el propio gobernador, insiste con restringir la circulación. La ecuación es simple: a mayor contacto entre las personas, mayor probabilidad de contagio. 

 

Hoy, Kreplak es una de las personas que le cuenta a Kicillof cómo está la ocupación de camas (bajo su subsecretaria está la dirección de hospitales), participa de las reuniones con expertos e incluso se expone más que Gollan al contagio del coronavirus. 

 

Gollan es grupo de riesgo por tener más de 60 años. No le importa demasiado. “Sabemos que tarde o temprano nos podemos contagiar”, dice un asesor del ministro. El titular del área de salud llegó con todo su equipo al ministerio. Una de las primeras medidas que ordenó fue hacer un inventario que no llegó a auditoría. En las primeras semanas encontraron un stock de vacunas vencidas en un depósito de Melchor Romero, en la ciudad de La Plata. “El sistema de salud estaba abandonado”, decía Kicillof al inicio de la pandemia. La oposición salía al cruce.
 

 


Cuando promediaba la pandemia, Gollan mostraba datos diferenciando los contagios entre la Ciudad de Buenos Aires y el territorio bonaerense. Pedía mayores restricciones en territorio porteño. A casi cien días de la cuarentena, ya se mide a la zona AMBA como un todo (al menos en los equipos técnicos, no así en medios de comunicación) y se prepara un endurecimiento del aislamiento social preventivo y obligatorio para toda la zona metropolitana, donde se aloja el 90% de los casos positivos de Covid. 

 

Leticia Ceriani es psicóloga. También forma parte del equipo de investigación de Soberanía Sanitaria y desde que el Frente de Todos llegó al gobierno, es la subsecretaria de Gestión, de la Información, Educación Permanente y Fiscalización. Como a Gollan y Kreplak, la pandemia la convirtió en otra de las caras visibles de la gestión.
 

 


Leticia Ceriani y Kicillof, recorriendo el Instituto Biológico Tomás Perón, junto el titular del mismo, Arturo Hoya (Foto: AGLP)

 


Ceriani tiene a su cargo las direcciones provinciales de Epidemiología, Prevención y Promoción de la Salud, de Registro y fiscalización Sanitaria y de la Escuela de Gobierno en Salud “Floreal Ferrara”. “Lo que vemos y de acuerdo a las proyecciones que hacemos es que en 20 días la situación va a ser crítica y de saturación, al menos en el AMBA, y es este el momento para tomar decisiones y evitar una saturación crítica”, remarcó Ceriani en diálogo con el canal Todo Noticias. “No nos genera ningún prurito decir que es necesario retroceder en la cuarentena porque se trata de elegir entre vida y aislamiento y si esas son las opciones no hay ninguna duda”, sostuvo la funcionaria.
 

 

Según le explicaron a Letra P, no hay una división de tareas demasiada organizada entre quienes componen el tridente sanitario. Se va sobre la demanda y todos hacen todo, desde supervisar un operativo en un barrio a atender una entrevista.  


La  subsecretaría que tiene a cargo Ceriani se ocupa de los operativos sanitarios donde se rastrean los focos de contagio, sobre todo en barrios populares. La funcionaria habla del endurecimiento como decisión sanitaria y explica que no hay una militancia de la cuarentena. Los operativos que coordinó tuvieron su cuota de eficacia. En el barrio José Luis Cabeza, que une Ensenada con Berisso, se levantó el aislamiento parcial en el que se encontraba la zona con 65 casos positivos. 

 

El frente sanitario de Kicillof mira números y coincide en volver para atrás. La proyección que hacen no es auspiciosa. En la reunión de este martes entre Kicillof y especialistas, de la que también participó el tridente Gollan-Kreplak-Ceriani, se sentó una posición: avanzar hacia medidas más restrictivas para frenar la movilidad del virus en el área metropolitana y seguir generando conciencia colectiva con información clara sobre la necesidad de cumplir estrictamente con las normas de aislamiento y distanciamiento social.

 

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