NUEVO CICLO | LA OPOSICIÓN

Las tres alarmas que sacaron a una Carrió conciliadora de su retiro en la chacra

Rompió el mutismo por el caso Vicentin, el espionaje macrista y la interna propia. Habló con Macri y Larreta y pidió aceptar voces divergentes en la alianza.

La cuarentena de Elisa Carrió es estricta. Desde que renunció a su banca en la Cámara de Diputados y comenzó el aislamiento obligatorio, se recluyó en su chacra de Exaltación de la Cruz, desapareció de la escena y se mantiene al margen de la cotidianidad. Fiel a su estilo, utiliza poco el celular y las redes sociales, pero cuando se quiere hacer sentir, aparece. En las últimas semanas la causa del espionaje ilegal en la gestión Cambiemos, la expropiación de Vicentín y el estado de salud de la coalición opositora la obligaron a romper el mutismo.

 

El fin de semana dialogó por teléfono con el expresidente Mauricio Macri, conversación que ambos se mostraron ávidos de difundir. También habló con Horacio Rodríguez Larreta, en el marco de un ejercicio que se volvió periódico y, desde hace meses, sucede sin intermediarios. Carrió, poco afecta a aplicaciones de chat como WhatsApp y los mensajes de texto, suele pedir a un colaborador que la ayude a ponerse en contacto con quién quiera hablar. Sin embargo, cuando hay urgencia evita ese paso y llama sin muchos prólogos.

 

Con Macri fue al grano: le planteó que toda la oposición debe hablar de “retroceso institucional” a la hora de catalogar el proceso de expropiación de Vicentin y ambos coincidieron en la "gravedad del mensaje para el sector privado". “Van querer quedarse con otros sectores productivos”, lo alertó. El expresidente asintió y puso sobre la mesa la idea de radicalizar las intervenciones de la oposición ante el Frente de Todos.

 

En ese punto no hay comunión. Carrió cree que la unidad de Juntos por el Cambio no implica una homogeneidad discursiva, salvo contadas excepciones. La expropiación de Vicentin es una excepción, que también la llevó a quebrar el ostracismo. El caso de la agroexportadora es el ejemplo cúlmine de lo que la fundadora del ARI califica como “principios inclaudicables".

 

 

 

En rigor, admite, y lo dejó claro ante Macri, que hay y "tiene" que haber distintas visiones dentro de Cambiemos, pero que hay ciertos temas donde la postura común es innegociable. En términos generales, políticas públicas que en su entorno califican como "amenazas a las instituciones".

 

Por fuera de esos elementos en los que debería haber unanimidad de criterio, insiste en que en esta etapa política Juntos por el Cambio debe evitar extremar sus posturas y tender a una construcción ubicada más al centro. Eufemismos afuera: tender a un esquema horizontal que evite fugas.

 

Macri no adhiere. Sin repetirlo, Carrió revolvió sobre la polémica en torno a la relación con el Gobierno. Cuando un sector del PRO cuestionaba a Rodríguez Larreta por su vínculo con Alberto Fernández y agitaba los cacerolazos en contra del oficialismo y la dirigencia política, la chaqueña acusó solapadamente a Patricia Bullrich. "Pretender sacar ventajas personales a costa de uno de los distritos que nos toca gobernar es inmoral y éticamente reprochable", criticó en ese entonces sin nombrar a la jefa del PRO.

 

 

 

En la conversación entre Macri y Carrió se coló la investigación sobre presuntas escuchas ilegales durante la gestión Cambiemos. La líder de la Coalición Cívica le enrrostró que le había sugerido disolver la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y nadie en el Gobierno tomó cartas en el asunto. "Nada nuevo para él. Mauricio sabe lo que opina Lilita de (Gustavo) Arribas y (Silvia) Majdalani", respondieron desde el macrismo paladar negro.

 

Con Rodríguez Larreta hubo un intercambio más centrado en la gestión de la pandemia en la Ciudad, aunque ambos también coincidieron en el rechazo al proyecto del Gobierno para con Vicentin.

 

 

 

Carrió la advirtió a ambos que aparecerá públicamente cada vez que se discutan “sus temas”. De todas formas, mantendrá la disciplina: seguirá con el aislamiento en Capilla del Señor.

 

El gobernador Maximiliano Pullaro y Patricia Bullrich durante una de las visitas de la ministras a Rosario.
El presidente Javier Milei y la gerenta del FMI Kristalina Georgieva. 

También te puede interesar