20|5|2022

Los superagentes de Macri, tras las huellas de Bergoglio

11 de junio de 2020

11 de junio de 2020

Todas las pistas del espionaje ilegal de la AFI amarilla conducen a Roma: quiénes son los espiados que tienen línea directa con el papa. Habla uno de ellos. 

La inclusión de obispos y curas de estrecha confianza de Jorge Bergoglio en la lista de “fichados” por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) puso en evidencia que el plan de espionaje ilegal orquestado durante el gobierno de Mauricio Macri tenía un objetivo superior: el papa Francisco.

 

Este accionar delictivo, oscuro e impropio de una democracia verdadera hizo que en ambientes eclesiásticos se planteara un interrogante: ¿cuál es la intención última de “espiar” al papa y a su entorno? Sin una respuesta, con fundamentos. 

 

La maniobra de Gustavo Arribas, Silvia Majdalani y demás “agentes” de la inteligencia del Estado no mereció, sin embargo, una declaración institucional de parte de la Iglesia vernácula, aunque sí el lógico repudio de un par de obispos a modo particular.

 

 

“Son totalmente inconcebibles acciones de esta calaña en una democracia que se precie de tal; es urgente que actúe la justicia. El papa no puede estar en la mira de los inescrupulosos de turno”, le dijo a Letra P un prelado del conurbano que pidió no ser nombrado.

 

Bergoglio, a quien muchas veces se le colgó el cartel de “peronista”, “comunista” o “cómplice de la dictadura”, estuvo en la mira de los servicios de inteligencia tanto en sus años en Buenos Aires como ahora en el Vaticano. Hasta hay indicios de que fue espiado por agencias internacionales antes y durante el cónclave que lo proclamó líder de la Iglesia.

 

Antiguos colaboradores laicos en Buenos Aires confirmaron a Letra P que Bergoglio sospechaba que “el aparato de inteligencia” del entonces jefe de Gobierno porteño lo espiaba. Y que tampoco fue libre de escuchas con Néstor Kirchner en Balcarce 50. En uno y otro caso, atribuyeron como operador de esta maniobra ilegal a Jaime Stiuso, exagente de la desaparecida SIDE.

 

 

 

Entre los 500 "perfilamientos" de la AFI macrista, en su mayoría periodistas, aparecen el obispo Jorge Lugones, de Lomas de Zamora, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, y dos sacerdotes: José María “Pepe” Di Paola, de los curas villeros, y Francisco “Paco” Olveira, de los curas OPP (en la Opción por los Pobres).

 

“Tenemos la esperanza de que se puedan desterrar de nuestra República estas acciones contrarias a los valores de la democracia, que afectan gravemente la libertad individual y la privacidad de los ciudadanos”, dijo la cúpula episcopal.

Lugones, de familia de extracción peronista y jesuita como el papa, es unos de los hombres de Francisco en el conurbano bonaerense y referente de la línea más dura del episcopado. Macri padeció sus críticas por la política económica de “exclusión” y la decisión de recurrir al FMI.

 

Lugones compareció este miércoles ante el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, quien le mostró las evidencias halladas en la causa por espionaje ilegal contra su persona. El clima en el obispado de Lomas de Zamora era de malestar, pero el obispo no quiso hacer comentarios sobre su inclusión entre los “fichados” por la AFI y pidió a sus colaboradores que lo excusaran ante la prensa. No obstante, uno de ellos sugirió a Letra P escuchar la homilía dominical de Lugones para inferir una posible referencia. Poco y nada, apenas una línea sobre la base de un texto bíblico: “Hoy podríamos preguntarnos: ¿vos creés que se puede convertir un corrupto, que se puede perdonar a un corrupto?”

 

Apenas se conoció la noticia, el obispo lomense comenzó a recibir expresiones de solidaridad. Uno de los primeros fue el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y lo siguieron algunos obispos y finalmente el episcopado. “Tenemos la esperanza de que se puedan desterrar de nuestra República estas acciones contrarias a los valores de la democracia, que afectan gravemente la libertad individual y la privacidad de los ciudadanos”, escribió la cúpula episcopal.

 

En igual sentido se pronunciaron los sacerdotes lomenses, al reclamar "justicia y verdad" para el obispo y demás víctimas, y repudiar el accionar "impropio" de los servicios de inteligencia en democracia. 

 

 

Pepe Di Paola. El cura villero sugiere que a través de él espiaban a Bergoglio.

 

 

Di Paola, otro de los fichados, es un eclesiástico más “curtido” en esto de ser espiado. En marzo de 2013, con Cristina Fernández (ahora también entre los fichados) en el poder, el nombre del cura villero apareció junto al de otros dirigentes sociales en el polémico Proyecto X, gestionado por la Gendarmería nacional bajo la órbita del Ministerio de Seguridad a cargo de Nilda Garré. Entonces, el sacerdote pidió públicas explicaciones a las autoridades y se quejó de la operatoria ilegal.

 

El padre Pepe, como se lo conoce y a quien Bergoglio protegió tras las amenazas de muerte por parte de las mafias del narcomenudeo en la Villa 21 del barrio porteño de Barracas, apareció ahora en la “lista negra” de espiados por la AFI macrista.

 

"¿Nos vigilan por ponerle el cuerpo a las situaciones duras de los barrios populares, por hacer una tarea social que otros no hacen? ¿O la intención es ‘espiar’ al papa?" (Di Paola a Letra P)

“Esto no es nuevo, pero es inentendible en democracia. ¿Nos vigilan por ponerle el cuerpo a las situaciones duras de los barrios populares, por hacer una tarea social que otros no hacen? ¿O la intención es ‘espiar’ al papa? Ojalá sepamos el porqué y el para qué”, dijo a Letra P el sacerdote.

 

El otro sacerdote perfilado por los servicios de inteligencia macrista es Paco Olveira. De fuerte compromiso social, es "hijo adoptivo" de las Madres de Plaza de Mayo y fue echado por el obispo de Avellaneda-Lanús, Oscar Frassia, en circunstancias confusas y con connotaciones políticas tras estar por años al frente de la parroquia de la Isla Maciel.

 

Olveira no tiene pelos en la lengua y no disimula su bronca. “Sabíamos quienes eran estos mafiosos, pero realmente creo que se pasaron mucho más de la raya de lo que podíamos pensar”, dijo en declaraciones radiales.

 

“A mí me avisaron que había una persona de los servicios que se había infiltrado en la parroquia, como militante que quería trabajar con nosotros. Pero, en realidad, tenía un pasado bastante oscuro de la época militar”, aseveró.

 

Olveira, quien en plena campaña electoral 2015 advirtió que votar a Macri “era pecado” y que el “macrismo era una mentira muy grande”, avisó que se presentará como querellante en la causa por el espionaje ilegal junto con un grupo de "investigados", patrocinados por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).