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La economista de C&T cree que la Argentina perdió tiempo en comenzar a negociar con los bonistas y analizó la estrategia de Guzmán: "Alguien tiene que ceder".

Por 22/05/2020 15:02

El Gobierno negocia a contrarreloj con los acreedores una reestructuración de la deuda externa privada y espera un acercamiento de posiciones en los próximos días. "Somos flexibles, si hay ideas diferentes que sean consistentes y busquen recuperar la sostenibilidad, estamos dispuestos a escucharlas", dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán.

"El Gobierno es consciente del riesgo y tiene miedo del default", aseguró la economista y directora de C&T Asesores Económicos, María Castiglioni. Además, evaluó la estrategia de negociación de Guzmán y cuestionó la demora del gobierno de Alberto Fernández para comenzar a negociar con los bonistas. 

 


-¿Qué posibilidades ve de un acuerdo con los bonistas? 

-Es muy difícil llegar a un acuerdo antes de este viernes. En algún momento habrá un acuerdo, pero aún no se sabe cuándo. El Gobierno no quiere ceder demasiado en su propuesta original y mantiene esa postura con el argumento de la sustentabilidad de la deuda. 

-¿Cuán lejos están las partes?

-Las propuestas aún siguen muy lejos y hay que ver hasta dónde las partes están dispuestas a ceder. El Gobierno tiene una posición muy rígida y el COVID-19 ayudó a que esa postura se mantenga firme. Es difícil que los bonistas acepten la propuesta tal como está y, de hecho, la aceptación fue muy baja en el primer tramo de la negociación. Pero alguien tiene que ceder en esta negociación.

-¿Por qué es importante evitar el default?

-El Gobierno es consciente del riesgo y tiene miedo del default. La cesación de pago impide acceder al crédito de organismo multilaterales. Eso ya lo vivimos en el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. No caer en default ayuda al sector privado, que va a necesitar financiamiento para recuperarse de la crisis. Si hay algo positivo que deja el COVID es que las tasas de financiamiento seguirán bajas por mucho tiempo. 

-¿La oferta de Guzmán hace efectivamente sustentable la deuda a futuro?

-Hay una foto y una película. La foto muestra una oportunidad de reducir muchísimo la carga de la deuda, aunque sea en este tramo. Además, quita presión a corto plazo porque estira los vencimiento. Pero en la película se ve una dinámica a futuro que tiene que ver con el déficit, el tipo de cambio real y el programa fiscal. Son muchas las variables para medir la sustentabilidad de la deuda.

-¿Entonces?

-Lamentablemente, hoy no hay un horizonte de crecimiento para la Argentina y tampoco está claro cómo el Gobierno va a pagar la deuda. Si el riesgo país sigue siendo altísimo, esta negociación es pan para hoy y hambre para mañana, porque ese índice refleja la credibilidad del programa económico del país y la dinámica de la economía.

-¿Cómo evalúa la estrategia de negociación de Guzmán?

-Guzmán llegó con un respaldo muy grande de la academia internacional, pero su visión es muy distinta a la de los bonistas y a la realidad argentina. Creo que se perdió tiempo en empezar a negociar, pero no es culpa de Guzmán. En octubre se podría haber comenzado a negociar para resolver este tema rápidamente, pero el Gobierno optó por otro camino. La pérdida de ese tiempo le permite al Gobierno justificarse ahora con el coronavirus.