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Fernández mandó a Arroyo a dar explicaciones públicas sobre los precios en la compra de alimentos. La misma orden recibieron el viernes Vanoli y Pesce. Ajuste interno y respaldo presidencial.

Por 07/04/2020 14:28

Alberto Fernández escuchó las explicaciones el lunes temprano desde Olivos. Vía telefónica, el ministro Daniel Arroyo detallaba los motivos por los cuales el Ministerio de Desarrollo Social había cerrado una compra directa de alimentos a un precio más caro que el de mercado. "Salí a hablar y aclaralo", ordenó el Presidente, molesto porque otro error político direccionaba nuevamente las críticas sobre el Gobierno, en medio de la lucha contra el coronavirus.

Como había sucedido el viernes, cuando miles de jubilados se agolparon en la puerta de los bancos para cobrar jubilaciones, en una imagen que dejó en evidencia la falta de previsión estatal, el Gobierno aplicó la misma receta ante la crisis. Por pedido presidencial, los funcionarios salieron a dar explicaciones públicas y admitieron el error. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, transmitió el enojo de la Casa Rosada. Coordinó, hacia adentro, los ajustes necesario de gestión y dejó clara una orden: "Que no se repita". 

 

 

Para cerrar, Fernández salió a cerrar filas y a dejar en claro el respaldo irrestricto a sus funcionarios. "Siempre confié en él y nunca dudé de su honestidad”, dijo sobre Arroyo, en diálogo con TN. Y apuntó contra los empresarios que "se plantaron con los precios" frente al Estado, según le explicó el propio ministro.

Durante todo el día, Arroyo había intentado explicar el episodio en entrevistas radiales y televisivas y también vía redes sociales. "Lamentablemente fue lo que pasó. El Estado tuvo que salir a comprar en emergencia y no consiguió otro precio. Todo lo que se dijo fue tal como sucedió. No hubo nada raro. El Estado paga a 120 días y las empresas lo toman en cuenta", dijeron en Desarrollo Social. En la Casa Rosada también dejaron en claro que no estaba en tela de juicio la honestidad del ministro. Fernández dio la orden de que ninguna compra se pueda hacer sin respetar los pecios máximos que fija el Estado. 

Como con Arroyo, el sábado el Presidente había respaldado al titular de la Anses, Alejandro Vanoli, y al presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce. "Estamos trabajando mucho y nadie está pensando en renunciar", afirmó Fernández, al tiempo que admitió que "alguien hizo mal las cosas". Los apuntados corrieron la misma suerte que Arroyo y, durante todo el fin de semana, tuvieron que dar explicaciones ante los medios. 

 

 

Hacia adentro de la Casa Rosada, la bronca fue aún mayor cuando quedó claro la falta de coordinación previa entre la Anses y el BCRA y lo simple que había resultado corregir el operativo, cuando el Gobierno ya había conseguido resolver el problema mayor: la disposición de fondos para pagarles a jubilados y beneficiarios de planes sociales. "En una reunión se coordinó un cronograma de pago. Había que hacer eso nada más", se lamentó un funcionario con despacho en Balcarce 50. "No todo funciona como un reloj", admitieron en la Casa Rosada. 

Encuestas en mano de imagen positiva todavía por las nubes, fue el propio Presidente el que salió una vez más a dar vuelta la página, advertencias internas mediante, mientras se dispone a resolver cómo se organizará la salida de la cuarentena, sin más margen para errores.