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“Cuando pase esta emergencia, Argentina va a seguir en crisis”

El economista jefe de Elypsis comprende el aumento del gasto público y el déficit fiscal en la pandemia. Advierte que la caída de la actividad y la recaudación complicará a las provincias. El futuro.

Por 02/04/2020 13:51

Sobre llovido, mojado. Así de empapada está la economía argentina por las inclemencias de la crisis previa a la pandemia del COVID-19, a la que se suma ahora un contexto internacional extraordinariamente demandante de políticas anticíclicas, difíciles de ejecutar sin peligros en un país en el que los recursos son escasos. “Como Argentina ya venía mal, no es fácil pensar la salida de las políticas que se estan aplicando, porque cuando pase esta emergencia, el país va a seguir en crisis”, anticipa Martín Kalos, economista jefe de Elypsis, invitado por Letra P a pensar el presente y el futuro.

Para él, el esfuerzo fiscal que el gobierno de Alberto Fernández está volcando a aliviarles el momento a los sectores sociales más vulnerables y a las empresas es inevitable. ¿Es también suficiente?

 

BIO. Economista jefe de la consultora Elypsis. Nació en la Ciudad de Buenos Aires hace 33 años. Completó su licenciatura en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde hoy trabaja en su doctorado. Se desempeñó en tareas docentes de grado y posgrado y asesoró a provincias, municipios, al Congreso y a ministerios. “Tal vez lo más relevante sobre mí es que soy hincha de Platense”, dice.

 

–El Gobierno está volcando dinero para aliviar la emergencia, lo que implica una emisión muy fuerte. ¿Eso es correcto? ¿Hay alternativas? 

–Hoy no puede dejar de priorizar la emergencia, lo que implica financiar la política de salud pública, pero en su debido momento habrá que discutir la salida de este esquema. Se trata de pensar el futuro entendiendo la necesidad del presente.

–¿Esa respuesta está a la altura del desafío en un contexto de caída en picada del nivel de actividad y de los ingresos de amplios sectores?

–Eso depende del patrón que se tome. Lo que el Estado se propone gastar hasta ahora no llega al 1,5% del PBI, mientras que algunos países centrales están hablando de inyectar 10, 15 o 20% de sus PBI a través de distintas medidas. Entonces, el costo es bastante moderado en comparación, pero es mucho si se tiene en cuenta lo que Argentina efectivamente puede hacer debido a su crisis anterior y a su falta de recursos.

–Esa falta de recursos genuinos implica emisión monetaria para financiar un déficit fiscal creciente. ¿Cómo sigue esa dinámica?

–La emisión tiene un tope establecido por la Carta Orgánica del Banco Central, que es el 10 y el 12% de la base monetaria y de los recursos recaudados por la administración pública nacional en los últimos 12 meses, respectivamente. Así que hoy ya casi estamos al tope de lo que se puede emitir, aunque esos números vayan a ir creciendo debido a la inflación. El Gobierno va a recurrir a los adelantos transitorios que puede obtener, también de acuerdo con la Carta Orgánica, por un plazo de 18 meses, y al giro de ganancias, lo que implicará una serie de discusiones contables. Sin embargo, no todo es emisión porque el Gobierno también busca movilizar recursos del sector privado, básicamente a través de créditos bancarios a tasas de interés reales negativas (menores que la inflación), que el Banco Central está obligando a otorgar.

 

 

–El problema fiscal no pasa solo por el lado del gasto. ¿Qué se debe esperar en términos de recaudación impositiva en momentos en que se espera una profundización de la recesión a partir de la cuarentena de marzo y abril?

–Ese es otro punto a atender: la caída de la recaudación nacional va a ser drástica, al punto que podría rondar el 7% de acuerdo a cómo van las cosas. Hay que recordar que antes de esta crisis ya se venía registrando una reducción en términos reales (descontada la inflación). Si bien se se incorporaron impuestos como el aplicado al dólar turista, estos no están aportando demasiado debido al contexto internacional.

–¿Cómo baja una crisis de estas características a las provincias y los municipios?

La situación naturalmente arrastra a las provincias, porque parte de los recursos que se dejan de recaudar son coparticipables. Además, la falta de la actividad afecta la percepción de Ingresos Brutos y, a nivel municipal, la de las tasas de Seguridad e Higiene. Se esta armando un panorama muy difícil, no solo para el Estado nacional sino para los subnacionales, a los que les van a faltar recursos. Hay que tener en cuenta que las provincias son las que se hacen cargo de manera primordial de la salud, algo primordial en este momento, y de la educación pública.

–¿Qué puede ocurrir con la inflación?

–A no ser que la emisión monetaria realmente se desboque, su efecto no es inflacionario en lo inmediato, por suerte, entre comillas, porque el contexto económico recesivo no da para eso.

 

"En lo inmediato, la Argentina puede seguir en el nivel de inflación del orden del 2% mensual que se registró en febrero y marzo".

 

–Además de la recesión, que le pone algún techo al promedio de incremento de los precios, ¿hay otros elementos que juegan a favor de que la inflación no se desmadre? 

–Sí. El dólar oficial se mueve muy lentamente, según dispone el Banco Central, y de hecho no hay expectativas de devaluación. Además, las pautas salariales vienen a la baja porque entre las sumas fijas que se han otorgado y la prórroga de paritarias no hay presión sobre los costos. Por último, las tarifas de los precios regulados o acordados están estables, aunque en el futuro habrá que pensar un esquema de salida del congelamiento. En lo inmediato, la Argentina puede seguir en el nivel de inflación del orden del 2% mensual que se registró en febrero y marzo.

"En algún momento va a haber que absorber los pesos que se están emitiendo, pero todavía  falta para llegar a ese momento".

–¿Cómo imagina la salida de la economía después de la pandemia?

–Como el país ya venía mal, no es fácil pensar la salida de las políticas que se están aplicando porque, cuando pase esta emergencia, el país va a seguir en crisis. Ni el estancamiento económico que se registra desde 2012 ni la recesión que se instaló en abril de 2018 y que está por cumplir dos años van a desaparecer porque se reviertan las medidas actuales. Y esto va más allá de que, probablemente, haya que mantener en los próximos meses algunas de ellas de forma intermitente, relativizada, gradual… La salida no va a ser fácil. 

–¿Qué va a pasar con los pesos emitidos que queden circulando en la economía cuando llegue la hora de la normalización?

–En algún momento va a haber que pensar en absorberlos y eso va a implicar competirle (con la tasa de interés) al dólar o a cualquier otro activo financiero o a la compra de mercancías en general. También va a ser necesario para lograr una desaceleración de la inflación. Así que la tasa de interés real va a ser positiva nuevamente. Igual, primero lo primero: todavía nos falta para llegar a ese momento.