X

Desde su casa, habla en forma permanente con Kicillof, De Pedro, Máximo y los intendentes más cercanos. Bajo perfil público, centralidad del Presidente y conducción monolítica. El Senado, suspendido.

Por 29/03/2020 9:12

En cuarentena y desde su casa, Cristina Fernández de Kirchner sigue cada detalle de la organización del Estado en la lucha contra el coronavirus. Con bajísimo perfil público desde que regresó de Cuba, mantiene contacto permanente con el presidente Alberto Fernández, el gobernador Axel Kicillof y algunos intendentes bonaerenses.

"Estaba hablando con Cristina, que no habíamos hablado en todo el día. Hablamos sobre algunos comentarios que le habían llegado a ella y cosas que había leído", contó Fernández el jueves por la noche al comienzo de su entrevista con la Televisión Pública. Pocas horas antes, la expresidenta se había comunicado con los intendentes de la provincia de Buenos Aires más identificados con el kirchnerismo, como Pablo Zurro (Pehuajó), Mario Secco (Ensenada) y Mario Ishii (José C. Paz).

 

 

En el diálogo con los intendentes, Cristina preguntó por la situación de cada municipio, principalmente en materia de salud. Preguntó, por ejemplo, por la cantidad de respiradores con los que cuenta cada distrito y cómo se está instrumentando la ayuda para las poblaciones más vulnerables.

La expresidenta sigue con especial preocupación la situación de la provincia de Buenos Aires. Por eso, habla diariamente con el gobernador Kicillof, a quien también llamó en varias oportunidades desde Cuba, de donde regresó el domingo por la noche en el último vuelo programado desde la isla.

 

 

La vicepresidenta había salido rumbo a Cuba el lunes 16 por la madrugada para buscar a su hija, que llevaba más de un año en la isla bajo tratamiento médico. Cuatro días después, anunciaba que regresaría al país junto a Florencia en un vuelo de Cubana de Aviación. La llegada de ambas se concretó ya bajo la cuarentena obligatoria anunciada por el Presidente el jueves por la noche.

Tras su aterrizaje, Cristina se dirigió a su domicilio, en el barrio de Recoleta. Su hija hizo lo propio y se instaló en su casa de Constitución. Desde su departamento, la expresidenta fue siguiendo el detalle de la evolución de la pandemia. Vía redes sociales, se refirió al tema en dos oportunidades. "Este año tenemos que quedarnos en casa, para cuidarnos y para cuidar también a los demás. Pero la memoria no puede ni debe detenerse", dijo en un video sobre el 24 de marzo. Antes, había hecho un pedido desde Cuba: "Les quiero pedir que hagan lo mismo, que se cuiden y que cuiden a los demás respetando el aislamiento preventivo en sus casas. Los y las quiero mucho".

 

 

La ausencia pública de Cristina fue un gesto bien recibido en el Frente de Todos. "Que no hable significa que apoya incondicionalmente lo que está haciendo Alberto", le dijo a Letra P un dirigente de diálogo frecuente con ella. Un funcionario del Gobierno aplaudió la decisión de Cristina de dejarle al Presidente "la conducción total, absoluta". "No se puede tener conducción bicéfala. Es monolítica. Y Cristina le dejó centralidad a Alberto", resumió. La decisión de quedarse en un segundo plano -tal como lo había hecho durante la campaña y desde que Fernández asumió la presidencia- fue meditada y racional.

 

 

Desde su lugar, la vicepresidenta avaló la decisión de Fernández de resolver por decreto de necesidad y urgencia (DNU) el congelamiento de los alquileres y la prohibición de las ejecuciones hipotecarias y evitar, así, que el Congreso tuviera que sesionar, como ofrecía el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. El Senado rechazó esa posibilidad desde el principio. Gran parte de los senadores forman parte de grupos de riesgo por ser mayores de 60 años, la mayoría está en sus provincias y sería un incordio trasladarlos hasta Buenos Aires para sesionar, y la presidenta del Senado iba a ser la gran ausente. La idea se descartó de plano.

 

 

Además de los intendentes, el Presidente y Kicillof, Cristina mantuvo en los últimos días un contacto permanente con el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro y, obviamente, con su hijo, Máximo Kirchner, que se mostró activo al lado del Presidente en varias actividades en los últimos días, junto a los curas villeros, en la reunión con intendentes en Olivos y en una recorrida por La Matanza.