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El jefe del bloque de Cambiemos en la Legislatura dice que la UCR construye una alternativa para 2023 y pide que Kicillof explique cómo va a reestructurar la deuda.

Por 08/02/2020 12:39

MAR DEL PLATA (enviado) En la provincia de Buenos Aires, el radicalismo transita la misma experiencia nacional: formó parte del poder hasta 2019, con Mauricio Macri, y ahora estrena un nuevo rol, que se debate entre la "oposición responsable" y el renovado rechazo al peronismo. Maximiliano Abad es el jefe del bloque de diputados de Juntos por el Cambio en la Legislatura bonaerense y hasta el año pasado comandó a los legisladores que defendieron la gestión de la entonces gobernadora María Eugenia Vidal. Calzado en un nuevo traje opositor, este jueves fue el anfitrión del primer acto partidario que realizó la UCR desde la derrota electoral de octubre pasado. Se realizó en esta ciudad y contó con los principales dirigentes del partido a nivel nacional, intendentes y legisladores. En diálogo con Letra P, Abad critica los primeros pasos del flamante gobernador Axel Kicillof, pero asume los costos políticos de haber acompañado una ley impositiva que el agro, su base electoral, cuestiona duramente. El entrevistado asegura que el de Vidal "es un liderazgo que excede la provincia", pero no asegura su regreso a un territorio donde el radicalismo considera que tiene terreno por ganar, luego de un desdoblamiento de las elecciones locales que resultó determinante para el regreso del peronismo al poder. 

 

BIO. Nació en la localidad bonaerense de Ranchos el 29 de abril de 1977, pero su familia, de larga tradición radical, se mudó a Mar del Plata cuando había cumplido los cuatro años. Sus primeros pasos en la política los hizo en la Franja Morada de la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde estudió abogacía y llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho. Fue concejal de La Feliz dos veces. En 2015 resultó electo diputado provincial por la Quinta Sección Electoral, bajo el signo de Cambiemos, y desde 2018 fue jefe de esa bancada en la Legislatura de la provincia, cargo que mantiene luego de ser reelecto en 2019. 

 

 

- En diciembre la UCR bonaerense tuvo su bautismo de fuego como oposición al Frente de Todos con la sanción de la ley impositiva. Si bien acompañaron el proyecto, esa decisión tuvo costos políticos al interior de la provincia. Se ganaron criticas de sectores agrarios que esperaban otra actitud. ¿Cómo afronta esa tensión creciente?

-Nosotros definimos ser una oposición responsable que defienda los últimos cuatro años de gobiberno, que defienda a los bonaerenses. El gobernador Kicillof envió el proyecto de ley el 24 de diciembre y esperaban tenerla el 26. Era un tratamiento exprés para una ley muy importante. En tan poco tiempo no podíamos analizarla y estudiarla para tomar una posición y decidimos no dar quórum hasta generar los espacios necesarios para ese diálogo . Entiendo que el gobernador necesitaba tener esa ley, porque cada mes que pasa son meses que no se recuperan. Lo entendimos, pero defendiendo a los bonaerenses. 

-¿A qué resultados se refiere?

-Conseguimos objetivos claros y concretos: se pretendía un impuesto inmobiliario rural donde el 75% de aumento afectaba al 45% de los bonaerenses. Se aumentaban los Ingresos Brutos a los medicamentos y eso se trasladaba al precio final, es decir que los que iban a sufrir eran los mismos jubilados y pensionados a los que les habían suspendido la ley de movilidad jubilatoria. Al mismo tiempo, también querían aumentar Ingresos Brutos a los cableoperadores y eso también se traslada al bolsillo. También querían poner una sobretasa a la carga y descarga del puerto y eso iba a perjudicar a la cadena de producción en toda su dimensión e iba e perjudicar a los puertos bonaerenses en detrimento de otros puertos del pais. Por eso decidimos debatir esa ley, pero teniendo una radiografía para obtener objetivos concretos para la clase media, los jubilados, los portuarios y el consumo. 

 

 

-Pero Cambiemos recibió criticas en el interior provincial, especialmente del agro, porque dice que no hubo mejoras. ¿Qué le dijo a ese sector?

-El mayor tributo provincial que iba a abarcar a 2,6 millones cuentas bajo a 600 mil cuentas. La valuación inmobiliaria bajó, redujimos en un 50% el aumento de la sobretasa pesquera, logramos que los comercios que tuvieran una facturación de hasta dos millones de pesos tengan una alícuota más baja de Ingresos Brutos y conseguimos que todos los contribuyentes que tengan hasta 200 hectáreas estén libres del impuesto inmobiliario. Le pusimos una mano en el pecho a un gobierno que todo lo quiere y todo lo puede. El gobierno tuvo su ley, nosotros pudimos defender a los bonaerenes y estamos satisfechos con el rol de Juntos por el Cambio. No es la ley impositiva ideal, pero es la mejor ley que pudimos tener en este contexto. 

-¿Esta complejidad está atada al debate de los aumentos impositivos ante el peso de la deuda, de la que Vidal es coresponsable, frente a los ingresos?

-Asumimos el gobierno con 11.250 millones de dólares de deuda y dejamos el gobierno con 11.000 millones, pero con una gran diferencia: mucha de esa deuda se tomó para obra publica en toda la provincia y tiene la legitimidad de haber sido votada por la Legislatura. Todos los intendentes, de distinto color político, recibieron obras. La deuda pública bonaerense es el 8% del Producto Bruto Geográfico.

-Buenos Aires es el corazón de la pampa humeda. Entre la UCR que defendió al agro en la discusión de la resolución 125 y la de Raúl Alfonsín retando a la Sociedad Rural, ¿con cuál se queda?

-Tenemos que tender puentes con todos los actores y con el campo. Estamos trabajando en una agenda para que se fortalezcan todos los sectores productivos. Hay que estar pensando en este tema y en muchos otros que forman parte de la realidad del presente y del futuro. La nueva dirigencia tiene que tener la cabeza abierta. Con el campo vamos a tener una agenda intensa, pero de diálogo.

-Cuando Kicillof asumió, alertó de las dificultades que tendría para pagar los vencimientos de la deuda y viene de una semana en la que estuvo al borde de la cesación de pagos. ¿Hablaron de esta diferencia durante la transición?

-En el período de transición le dijimos al gobierno entrante cuáles eran los montos a pagar, los vencimientos y los recursos que habían para resolver esos vencimientos. Por eso nos llamó la atención el planteo que hizo, de que no tenía la plata para afrontar estos vencimientos. El gobernador, con sus idas y sus vueltas, puso mucho en juego: el sistema financiero, el riesgo de un default que, si se concretaba, era muy perjudicial para la provincia y el país. Por suerte decidió pagar y ahora va a poder reestructurar la deuda. Nosotros le pedimos que nos contara cuál era la hoja de ruta, porque, si bien lo administran ellos, es un tema de todos los bonaerenses. Pero eso no ocurrió y apeló al 75% de los bonistas para reestructurar y antes de entrar en default decidió pagar. Nosotros queremos que nos convoquen para que nos expliquen cómo piensan hacer la reestructuración.

 

 

-¿Aguardan el regreso de Vidal a territorio bonaerense o el radicalismo espera ocupar ese primer lugar?

-En la provincia de Buenos Aires tenemos una mesa de conducción integrada por los partidos políticos y los jefes de bloque. Nosotros llevamos la posición de los intendentes y de los legisladores. Se sintetizan y cada uno actúa en su ámbito de representación. Es un mecanismo horizontal. Estamos estamos trabajando como una verdadera coalición. Nosotros aspiramos a que se fortalezca y se sostenga en el tiempo, porque hay una gran necesidad de que haya equilibrio en el poder. Dividir la oposición es funcional al peronismo, que quiere imponer una hegemonía. Eso perjudica la calidad de la democracia, porque por un lado hay una hegemonía y por el otro hay una oposición atomizada. No queremos eso, sino que haya equilibrio en el sistema político de la provincia, pero al mismo tiempo construimos una alternativa al gobierno actual. Necesitamos que haya un buen gobierno y una buena oposición. No vamos a aceptar imposiciones, vamos a hacer una oposición responsable y seria, pero firme en nuestras convicciones. 

¿Vuelve Vidal? 

-El de Vidal es un liderazgo que excede la provincia. Es un liderazgo nacional y es un activo de la coalición. Tenemos muchos hombres y mujeres que aportan a esta construcción colectiva, que le dan músculo a la coalición, cada uno con su perfil y su personalidad. Nosotros tenemos dirigentes muy importantes que aportan a esta construcción. Llegado el momento, se van a dirimir los liderazgos. 

"Tenemos una coalición fuerte que le pone límites al pasado reciente que volvió y trabaja para construir una alternativa en 2021 y ser gobierno de nuevo en 2023."

-Si no hubieran descartado el desdoblamiento de los comicios provinciales de los nacionales, ¿no habrían perdido con Kicillof?

Yo no miro por el espejo retrovisor, miro y reflexiono sobre el presente y el futuro. Tenemos una coalición fuerte que le pone límites al pasado reciente que volvió y trabaja para construir una alternativa en 2021 y ser gobierno de nuevo en 2023.

-¿Definirán las candidaturas mediante primarias en 2021?

-Siempre está esa posibilidad, pero están abiertas todas las alternativas. La última posibilidad son las PASO, pero no ponemos el carro antes del caballo, ahora estamos trabajando en una oposición unida y responsable. 

-¿Qué papel juega Mar del Plata para el radicalismo?

-Es un centro de resonancia. No sólo por la cantidad de turistas que vienen, sino porque, además, amplifica en términos mediáticos nuestro mensaje. En enero y febrero hay muchos medios nacionales y eso también nos permite proyectar el mensaje de esta actividad. Este año ha sido una muy buena temporada y eso incrementó la cantidad de visitantes. Todos esos factores hacen que esta actividad sea muy importante para toda nuestra fuerza política, queremos que nuestro mensaje resuene en toda la Argentina. 

-El exvicegobernador Daniel Salvador dijo que la Convención de Gualeguaychú le dio oxígeno al partido. Tras la derrora y las diferencias con Macri en el poder, ¿queda algo de ese oxígeno?

-Formo parte de un partido que luchó contra el régimen que no tenía elecciones libres, que creó YPF de la mano de Hipólito Yrigoyen, que recuperó la democracia con Raúl Alfonsín y con Gualeguaychu paramos a un gobierno populista y luego transitamos un gobierno que cometió errores. Pero lo que mas nos dolió es que volvió el pasado y volvieron iguales. Eso es motivo suficiente para que el radicalimo esté de pie trabajando en una alternativa. 

-¿Cómo caracteriza el radicalismo al gobierno del Frente de Todos?

-En el acto dije que, al poco tiempo de andar, podemos empezar a caracterizar a este gobierno. Tiene una conducción bifronte, con un presidente formal y una presidenta real. El peronismo siempre tuvo internas muy grandes y no me voy a meter en los problemas de otros partidos, pero si eso perjudica a todos los argentinos el partido hará valer su voz. Tenemos a un gobernador que se ofusca porque le limitamos los superpoderes. No es un buen ejemplo nombrar a Ricardo Echegaray en la Aduana, sospechado de encubrimiento; tampoco, proponer al juez Daniel Rafecas como procurador general de la Nación, porque archivó sin mas trámite la denuncia del fiscal (Alberto) Nisman contra Cristina (Fernández de Kirchner) por encubrimiento a los cinco iranies acusados del atentado de la AMIA. Son sólo algunos primeros actos de gobierno, pero lo que empezamos a ver es condición suficiente para que el radicalismo esté plantado en sus valores y construya una alternativa con sus socios en la coalición.