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“El Ministerio de las Mujeres implementará políticas que demandé como militante”

La ministra describe su desafío y los obstáculos a sortear. Cómo es “navegar mientras se construye el barco” junto a Kicillof. Resistencias masculinas en la construcción de un Estado diferente.
Por 07/02/2020 13:54

Estela Díaz no esconde su felicidad cuando recuerda el momento en que el gobernador Axel Kicillof la eligió como la primera ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires. “Era un sueño ser parte de su equipo y acompañarlo en la gestión”, dice a Letra P. Agrega que vive “con naturalidad” su trabajo en la gestión pública y que la emergencia en el territorio bonaerense incluye a la “violencia de género y otros temas que afectan especialmente a las mujeres”.

“Estamos navegando y construyendo el barco”, grafica la exsecretaria de Género de la CTA de los Trabajadores al describir cómo se arma un ministerio que no tiene precedente en la historia de la administración bonaerense. Y recuerda que, a lo largo de sus 30 años como militante feminista y de pensar al sindicalismo argentino con una mirada feminista, punteó muchas de las demandas que hoy busca implementar en la cartera que conduce. “Este ministerio tiene que llevar adelante políticas públicas que desde nuestro rol de militantes, en la sociedad civil, demandábamos. Muchas veces pedimos que estas cosas fueran políticas de Estado”, señala.

Abraza como ideal que la perspectiva y la agenda de género se impregnen en toda la gestión provincial. Y dice que, “aunque mañana” fuera “su último día” en el cargo, esperaría marcharse habiendo logrado que “se entienda que, para abordar la reducción o eliminación de la violencia de género, hay que pensar un modelo integral de respuestas”.

 

BIO. De extensa trayectoria en la lucha feminista, nació en La Plata hace 56 años. Militante social y barrial. Estudió profesorado en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Es reconocida por su especial preparación en temáticas de género y movimientos sociales y obtuvo menciones especiales por su defensa y promoción de la salud de las mujeres. En los primeros años de democracia militó en el Partido Intransigente. Fue parte del grupo fundador del Partido Frente Grande de La Plata y electa concejal en 1999. Asumió como secretaria de Género de la CTA nacional en 2010. Integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Iba a sumarse al equipo de la ministra nacional Elizabeth Gómez Alcorta, pero fue convocada por Kicillof, con quien –dijo– tenía el “sueño” de trabajar.

 

 

-¿Cómo se arma de cero un ministerio?

-Es un gran desafío. Hay que pensar las áreas, los temas, los dispositivos, componer equipos de trabajo y hacerlo desde una política que requiere respuestas urgentes. Mientras estás construyendo el ministerio estás gestionando. Estamos navegando y construyendo el barco. En algún punto nos sale con naturalidad. La construcción fluye porque el ministerio nace desde un fuerte movimiento. Este ministerio tiene que llevar adelante políticas públicas que desde nuestro rol de militantes, en la sociedad civil, demandábamos. Muchas veces pedimos que estas cosas debían ser políticas de Estado. Ser parte del gabinete muestra las enormes posibilidades para implementar políticas de género transversales al conjunto de la gestión. Hoy está incipiente, pero lo vemos con una proyección muy grande de trabajo por toda planificación que veníamos haciendo.

-El movimiento que impulsó la creación de este ministerio no tuvo rebote durante la administración anterior. ¿Cómo encontraron el área?

-Devastada. La imagen de la tierra arrasada y de la emergencia, que son las dos imágenes que mencionó el gobernador durante el tratamiento de la ley de emergencia, incluye la emergencia en violencia de género y otros temas que afectan especialmente a las mujeres. Al área de género se le había puesto como título Instituto de Política de Género y Diversidad simulando una jerarquización y, en realidad, estructuralmente se lo desjerarquizó porque era sólo una dirección provincial que desarticuló políticas, que dejó sin presupuesto a los programas y que puso a la línea 144, que atiende la emergencia y es la única política concreta de asistencia, en condiciones de precariedad absoluta. El Estado se retiró y debilitó las políticas. Si hay menos Estado, hay peor calidad de vida para las mujeres porque son las que reemplazan esta tarea.

 

 

ARTICULACIÓN CON MUNICIPIOS. “Vamos a hacer una regionalización que nos permita trabajar con las realidades de cada distrito porque nuestra provincia es inmensa y heterogénea. No son las mismas necesidades de políticas en localidades de 10 mil habitantes que en las de un millón”.


 

-Habló de transversalizar la agenda y la perspectiva de género, ¿cómo se articula con los distintos ministerios?

-Construimos cuatro organismos de articulación de políticas. Uno es el Consejo de Articulación de las Políticas de Género con los Municipios. Hay que articular con gobiernos locales, con las y los actores locales de las organizaciones y con los organismos provinciales que tienen asiento en territorio. El segundo es el Consejo para la Transversalización de Género en el Gobierno Provincial que sienta a todos los ministerios y organismos descentralizados. Es un ámbito de construcción de lineamientos de trabajo, prioridades, definiciones políticas, herramientas, de construcción de una agenda común.
 

“Si hay menos Estado, hay peor calidad de vida para las mujeres porque son las que reemplazan esta tarea.”

También tenemos una mesa de trabajo que reunirá al Poder Judicial, al Poder Legislativo y al Poder Ejecutivo para articular el acceso a la justicia y ante eventuales reformas legislativas. El cuarto Consejo es consultivo, con la sociedad civil. Se junta el feminismo, las academias, actores sociales o políticas, que va a ser un intercambio de la política en nuestros planes, de recibir aportes y una mirada de nuestra política. Estamos construyendo modelos de Estado, de política pública y de sociedad, que tiene que ver con un proyecto popular, con la inclusión, la justicia social y la perspectiva feminista. Hay una sensibilización muy fuerte respecto a la problemática de género, a la desigualdad económica, laboral, social, a la violencia. La transvesalibilidad ya la estamos ejecutando.

-La ley de paridad posibilitó mayor presencia de mujeres en las nóminas legislativas, pero el cuerpo de integrantes de la Legislatura sigue siendo dispar. ¿Por qué todavía no lideramos listas?

-La sociedad sigue siendo estructuralmente patriarcal, la cultura machista está. Los cambios son procesos de transformación de la sociedad. Es enorme el avance que ha habido, pero tenemos que seguir fortaleciendo los liderazgos sindicales, sociales, políticos de las mujeres y de la diversidad sexual. Para eso nosotras tenemos una línea de programas especiales que va a trabajar en el fortalecimiento de los liderazgos. Es clave darle visibilidad a los liderazgos de las mujeres, poner en debate las formas de las tomas de decisiones..

 

 

ARTICULACIÓN CON EL PODER LEGISLATIVO. “Se ha avanzado mucho en legislación, pero la distancia entre la normativa y las prácticas institucionales y sociales sigue siendo muy grande. Hay algunas legislaciones que necesitan revisión o sanción. Se está pensando en construir un foro para que la provincia adopte una ley integral de violencia”.

 

-Lo mismo sucede con las intendentas. Solo hay seis en toda la provincia.

-Falta llegar al poder de decisión, a las mesas chicas, a la rosca. Siguen siendo instancias muy masculinas. Van moviéndose algunas cosas, pero hay resistencia en los cambios. Nadie deja sus lugares de privilegio así de fácil. Es difícil imaginar que se ceda fácilmente, pero se está produciendo un proceso donde los propios varones empiezan con otra fuerza, con otra visibilidad a hacer una reflexión en torno a construcción de la masculinidad. En el ministerio tenemos dos áreas que van a trabajar eso: dispositivos con hombres violentos y hablamos de la promoción de las masculinidades para la igualdad. Ahí es necesario pensar procesos de reflexión que van a tener que producir los varones.

“Hay una sensibilización muy fuerte respecto a la problemática de género, a la desigualdad económica, laboral, social, a la violencia. La transvesalibilidad ya la estamos ejecutando”.

-¿El ministerio va a tener algún rol ante denuncias de abuso y violación que involucran a funcionarios públicos?

-Esos casos tienen que dirimirse en la justicia. Como Estado provincial tenemos hace muchos años una ley de violencia laboral, hay que revisarla en perspectiva de género; tenemos las licencias por violencia de género que no está todavía reglamentadas, tenemos que pensar qué dispositivo va a implementar el Estado de la provincia para recibir las denuncias de violencia laboral porque algunas pueden tener factores de género, pero otras no. La perspectiva del abordaje de la violencia para nosotras es una perspectiva integral y no queremos trabajar nada más con lo que tiene que ver con violencia doméstica, familiar o de pareja.

-Después de muchos años de militancia y de ser representante gremial, ¿cómo se ubica en este nuevo rol donde ahora usted es la demandada?

-Ya tuve varias demandas. Las lunas de mieles son cortitas y en la política y en el Estado también. Está bien que así sea. Si bien recién llegamos a la gestión, hay necesidades sociales que tienen mucho tiempo y, entonces, hay impaciencias en algunos temas que por supuesto lo entendemos. Siento que hay algo que fluye, que lo vivo con naturalidad. Las políticas públicas que tengo que implementar como ministra, antes las escribimos, las pedimos, las militamos. Participamos en las leyes que se hicieron. Por mi militancia crucé agendas, siempre tuve muchos temas transversales que fueron parte de mi militancia, mi formación. Siento que estoy preparada para hacerlo.

 

 

PLAN BONAERENSE DE IGUALDAD. “Queremos que el diseño de ese plan no sea en un escritorio, sino que sea un plan participativo y territorial. Que se trabaje con los municipios, con las  organizaciones sociales, la institucionalidad, construir una propuesta que nos va a fijar metas de gobierno en torno a las temáticas de género que va a tener dos grande áreas: una que tiene que ver con las políticas contra las violencias y otra con los temas de trabajo y de cuidados”.

 

-¿Dudó en aceptar cuando fue convocada?

-No. Era un sueño ser parte del equipo de Axel Kicillof. Acompañarlo en la gestión. Y si bien me parecía raro que se concretara, se dio y estoy tratando de hacerlo de la mejor manera. Estamos construyendo un equipo con las características que él dijo que esta gestión tenía que tener: militante, cercano, solidario, responsable, que la prioridad sean las necesidades de las y los bonaerenses, transparente y que los recursos estén puestos para eso, para que las políticas lleguen. Es una gran felicidad estar al frente de esta tarea y sé la enorme responsabilidad que significa.

“Las políticas públicas que tengo que implementar como ministra antes las escribimos, las pedimos, las militamos”. 

-¿Qué objetivo le gustaría haber cumplido si mañana tuviera que dejar el cargo?

-Me gustaría irme habiendo logrado que se entienda que para abordar la reducción o eliminación de la violencia de género hay que pensar un modelo integral de respuestas. No hay que mirar sólo el fenómeno de la violencia, sino mirar el conjunto, el modelo.