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Belén: "Cuando salga la ley, voy a sentirme aliviada"

La joven que estuvo presa 29 meses por un aborto espontáneo cuenta cómo fue, hace un año, el encuentro con Alberto Fernández.

El camino hacia la legalización y despenalización del aborto en la Argentina que empezó en 1910 -cuando se realiza el Primer Congreso Femenino Internacional en Buenos Aires, con las demandas de voto femenino, igualdad de condiciones laborales, divorcio y aborto- podría entrar en su recta final 110 años más tarde, en este diciembre. Si no hay grandes cambios, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo se trataría el jueves 10 en la Cámara de Diputados (donde se descuenta que será aprobado) y en las siguientes dos semanas pasaría al Senado, con grandes posibilidades de obtener la sanción.

 

El envión pospandemia arrancó el 28 de septiembre, Día de Acción Global por el acceso al Aborto Legal y Seguro y finalmente el 17 de noviembre el Poder Ejecutivo ingresó el proyecto por mesa de entradas de la Cámara Baja. Pero el verdadero impulso para que el presidente Alberto Fernández hiciera pública la decisión de firmar un proyecto propio –el primero en la historia enviado por el PEN- puede situarse en la presentación del libro "Somos Belén", de Ana Correa, el 14 de noviembre de 2019, cuando Fernández era todavía presidente electo.

 

"Somos Belén" cuenta la historia de una joven tucumana que permaneció presa durante 29 meses luego de sufrir un aborto espontáneo y que fue liberada y absuelta gracias a la presión de organizaciones feministas nacionales e internacionales. Ese día, cuando promediaba el evento en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UBA, y gracias a la intervención de la futura secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra, llegó Fernández y sobre el final subió al escenario en el que sacó la selfie que hoy da la vuelta al mundo e ilustra la mayoría de las notas periodísticas sobre aborto en la Argentina.

 

Allí, el futuro primer mandatario respondió a los cánticos del salón colmado de militantes y referentes feministas por aborto legal: “Avalo lo que dicen. Eso explica por qué estoy acá. Y avalo lo que planteás en tu libro -le dijo a Correa- que es un hecho que debe darnos vergüenza como sociedad y no tenemos que seguir pasando vergüenza”. A Nelly Minyersky, feminista histórica, integrante de la Campaña por el Aborto Legal y una de las presentadoras del libro, le había anticipado: “Va a salir, por qué creen que estoy acá”.

 

Al finalizar la presentación, Fernández pasó tras bambalinas y conversó con Belén, quien había presenciado todo el acto lejos de los primeros planos. En ese encuentro privado, la joven le entregó al presidente electo un libro y un pañuelo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, ambos con su firma. Belén lo cuenta por primera vez, para Letra P: “Ese momento fue lindo porque el abrazo fue muy sincero; me pidió perdón por el daño que me hicieron”. “Yo le pedí que hiciera lo imposible para que el aborto fuera ley, le dije que no quería que hubiera más Belén ni más muertes por abortos clandestinos, que las mujeres estamos sufriendo. Él me dijo que lo iba a hacer pero que tuviera paciencia. Y lo está cumpliendo.”

 

Dos días después de esa conversación, el 16 de noviembre, Fernández anunciaba en una nota en Página/12, para sorpresa inclusive de sus colaboradores más cercanos, el envío de un proyecto de IVE firmado por él. “No me esperaba que anunciara tan pronto el envío”, cuenta Belén, un año después, “porque ya hubo un presidente al que le preguntaron en una nota si sabía del caso Belén y dijo que no sabía nada. Y sabía. No podía no saber”, sostiene. La joven se refiere a la pregunta que le realizó la periodista mexicana Cecilia González al entonces presidente Mauricio Macri en agosto de 2016: “Usted insiste mucho, desde la campaña, en la Argentina del siglo XXI, sin embargo, hay un tema pendiente desde el siglo pasado y es el tema del aborto. Hay un caso emblemático que ha movilizado incluso a organizaciones internacionales, el de Belén, la mujer tucumana que fue detenida y lleva dos años presa por haber sufrido un aborto espontáneo, ¿este tipo de casos no le hacen pensar en la necesidad de legalizar el aborto?”. La respuesta de Macri fue evasiva: “Es un tema muy delicado, a veces esos casos particulares lo llevan a uno a reflexión pero vuelvo a insistir que acá lo importante es defender la vida”.

 

Los números de la criminalización

Aunque emblemático, el caso de Belén no es el único: según un relevamiento del CELS, Centro Universitario San Martín (CUSAM) y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, en la Argentina hay, por lo menos, 73 mujeres criminalizadas por abortos y eventos obstétricos (siete de cuyas historias están contadas en el libro “Dicen que tuve un bebé” de las abogadas Nadia Saralegui Ferrante, María Lina Carrera y Gloria Orrego-Hoyos).

 

El informe demuestra que la falta de una normativa tiene un impacto de género y clase. En los 26 abortos y los 47 eventos obstétricos relevados la enorme mayoría de las mujeres pertenece a sectores sociales vulnerables: no tiene trabajo remunerado, tiene un bajo nivel de instrucción formal y vive en condiciones habitacionales precarias. De los 73 casos, la mayoría de las mujeres estuvo sometida a investigaciones penales que no respetaron el debido proceso. Muchos de los casos fueron denunciados por personal de salud, en violación de la garantía de confidencialidad en la atención médica, y fueron maltratadas durante la internación, lo que supone hechos de tortura. Gran parte de ellas sufrieron allanamientos ilegales, fueron sometidas a interrogatorios forzados, obligadas a declarar contra sí mismas y tuvieron un nulo o deficiente asesoramiento legal. En palabras de Belén: “Los médicos antes de ayudarte ya te señalan con un dedo con solo verte. Es lo que me pasó a mí. Hasta el día de hoy me pregunto por qué hicieron eso, por qué tanto daño, tanta saña, tanta maldad. Fui por una ayuda y terminé presa y no tengo explicación para eso”.

 

Belén nunca dio a conocer su verdadera identidad. De hecho, cubrió su cara con una máscara el 18 de agosto de 2016, cuando salió de la cárcel rodeada de activistas que llevaban, como ella, sus caras enmascaradas. Dice que “cuando salga la ley” va a dar su nombre real y va a aparecer públicamente. “Voy a sentirme aliviada, porque no habrá más Belén, ni mujeres muertas por abortos clandestinos.”

 

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