22|1|2021

"El debate de 2018 hizo que el aborto nunca saliera de la agenda"

22 de diciembre de 2020

22 de diciembre de 2020

Una de las operadoras para que la IVE sea ley, cuenta la militancia desde la gestión, cómo es ser feminista en AySA. La violencia machista en la política.

En su luminoso despacho del piso 20 hay estantes con memorabilia que resume bastante quién es: de izquierda a derecha, fotos familiares, un casco de Aysa, Evita, gorra de Tigre, carteles contra la violencia de género. En ella el detalle es el barbijo verde. Hija de la militante feminista Marcela Durrieu y del exsecretario de Deportes de Carlos Menem Fernando Galmarini, hermana de Sebastián -hoy en el directorio del Banco Provincia- y de Martín (jugador de Tigre), casada con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, Malena Galmarini está orgullosa de la herencia familiar, del equipo que hace con su marido y de su propia trayectoria en el peronismo desde que se afilió al cumplir 18 años.

 

La presidenta de Aysa tiene su propia voz, y es fuerte. Acaba de llegar al edificio de la empresa de un evento sobre grooming y se la escucha desde el piso superior, como si tuviera un megáfono. Verborrágica y enfática, habla apasionadamente de la militancia, de la necesidad de legalizar el aborto y de cómo es hacer gestión feminista en la empresa estatal de aguas y saneamiento. En esta entrevista con Letra P, sostiene que el aborto será ley en 2020, que nunca se olvida de quiénes la precedieron en la militancia y que su sueño es ser intendenta de Tigre.

 

-¿Cómo ve el futuro del proyecto IVE?

 

-Creo que finalmente será ley. Cambió mucho el escenario, no solamente el político, sino básicamente el social, desde 2018 a esta parte.

 

-¿En qué cambió?

 

-Hace dos años, si bien éramos muchas que veníamos hacía mucho tiempo peleando, debatiendo, intercambiando, haciendo fuerza para la despenalización y la legalización del aborto, lo cierto es que no lográbamos que entrara en la agenda cotidiana de todos y de todas. El debate de 2018 logró eso y una cosa mucho más importante y es que es que desde entonces hasta ahora, nunca salió de agenda. Cómo un tema que era tabú, que no se podía ni nombrar, que “aborto” parecía una mala palabra, luego de un muy beligerante debate en el Congreso y en las calles de todo el país, quedó como un tema más de la agenda o de la mesa familiar de las y los argentinos. Eso hizo que el debate en este 2020, con un año tan complejo, de todas maneras, se diera en un marco de mayor respeto y en menor tiempo.

 

-Hay otra diferencia sustancial con 2018: este es un proyecto del Ejecutivo.

 

-No es lo mismo que un dirigente político, por más cargo jerárquico que tenga, intente quedarse con una bandera del colectivo de las mujeres y que se jacte de haber habilitado un debate que ya estaba en las calles y otra cosa es que el Gobierno mande un proyecto de ley, que en realidad son dos, junto con el de los mil días. Tanto IVE como mil días forman parte de una política pública con un mismo origen, que tiene que ver con acompañar a las mujeres en la decisión que tomen.

 

-¿Cuál es su participación? ¿Es una operadora de estas leyes?

 

-No sé si es operadora o armadora, como dijeron en algún lado… Yo soy una militante de las causas que considero justas. Y eso involucra, por supuesto, los derechos de las mujeres en todos los ámbitos. Hemos peleado mucho también por la paridad de género. De hecho, acaba de salir en Jujuy y nos quedan sólo tres provincias sin paridad: Tucumán, Corrientes y San Juan. Desde 2013 trabajo por la ley de grooming, por una campaña de concientización que cuide a nuestras hijas e hijos. Soy una militante y hay épocas en las que tengo más recursos, épocas en las que tengo menos, siempre con las herramientas que me inculcaron mi mamá, mi papá y después mi marido, que además es mi compañero de lucha. Nosotros, además de ser una pareja con mucho amor, somos un gran equipo. Eso me permite tener recursos, herramientas de militancia política, libertad para poder militar las cosas que creo.

 

-Y cierta influencia…

 

-Por supuesto. Tengo 45 años y los 45 con altibajos, siempre viví en el mundo de la militancia política, con lo cual me conocen muchos y muchas desde hace años. Algunos por la militancia junto a mi mamá y mi papá, otros por la militancia junto a Sergio, todos me vieron caminar siempre, no solamente los pasillos palaciegos, sino básicamente los pasillos de los barrios más humildes, sobre todo del conurbano bonaerense. Soy un tanto intensa y entonces cuando creo en algo, no soy fácil de doblegar. Nunca me considero una víctima precisamente porque considero que hay algunas que tenemos, a pesar de sufrir los embates de las violencias como cualquier otra mujer, y sobre todo de la violencia política, más herramientas, más recursos personales.

 

-¿El contexto beneficia a las mujeres en el acceso a la rosca?

 

-Objetivamente estamos, diría que desde 2015 a hoy, en una nueva ola de avance o de posibilidad de avance de los derechos de las mujeres. Sin embargo, ser mujer es una condición necesaria, pero no es una condición suficiente. Todas somos nacidas y criadas en este mundo machista, bajo este sistema patriarcal, esta cultura donde las mujeres estamos siempre relegadas a los lugares de mayor opresión, de mayor vulnerabilidad, de menor posibilidad de toma de decisiones, y eso nos incluye no solamente a las que hacemos política, no solamente a las que intentamos representar algún sector o llevar adelante políticas públicas, también les pasa a aquellas que están en los sindicatos, a aquellas que están en las empresas privadas, en los clubes de barrio, en todas las organizaciones.

 

-¿Y qué hay que hacer desde los escasos lugares de poder a los que llegan la mujeres?

 

-Aquellas que estamos en los puestos de toma de decisione, no debemos olvidarnos ni de las que pasaron -la historia jamás comienza cuando una llega-, ni olvidarnos por qué hacemos lo que hacemos, es decir, por las que vienen. La segunda cosa, es no olvidarnos de quiénes son las mujeres que nos ayudaron a llegar. Cuando las que avanzamos más que alguna otra miramos nuestra historia, siempre hay una abuela, una tía, una mamá, una hermana, una amiga, una madrina, alguien de la escuela, alguna otra mujer que, incluso con sus propias carencias, nos empujó a avanzar.

 

Una feminista en Aysa

-¿Cómo es gestionar Aysa desde la práctica feminista?

 

-Cuando me lo ofrecieron un poco me asusté, porque si bien en Tigre tuve a cargo la Subsecretaría de Vivienda y había hecho redes de agua y cloacas, claramente no era mi eje central ni mi expertise más importante. Además, porque es una empresa pública de un servicio esencial como es el agua -y todavía no estaba la pandemia-, y un sector muy masculinizado. En la empresa, de 7.600 personas, hay sólo 1.770 mujeres incluyéndome a mí.

 

-¿Cuál fue el desafío desde la militancia?

 

-Fue el sentido más claro y más preciso de cómo introducir un eje de género en un lugar donde para las mujeres el agua es central: en el mundo, el 75% de quienes gestionamos el agua somos mujeres. Nosotras además de bañarnos, lavarnos los dientes e hidratarnos, lavamos la ropa, limpiamos nuestras casas, le hacemos los alimentos a nuestros hijos. Y, por otro lado, en una empresa tan masculinizada, había que trabajar hacia adentro.

 

-¿Qué hicieron?

 

-Mejoramos, reformulamos y ampliamos protocolos contra todas las violencias, no solamente la laboral; cuando llegó la pandemia y hubo que dar las licencias por cuidados, en Aysa las hicimos paritarias, empezamos a trabajar con nuevas masculinidades y les explicamos a los trabajadores que si su compañera venía a trabajar ellos debían hacer las tareas en el hogar. También sacamos la guía de lenguaje no sexista, incorporamos a una trabajadora trans y estamos en proceso de acompañar a otro trabajador que está haciendo su transición.

 

-Una de las agendas urgentes es la diferencia salarial entre hombres y mujeres.

 

-Hemos tomado la decisión, a partir de enero, de trabajar para reducir la brecha salarial trabajando con las licencias -reuniones de madres y padres, controles médicos- y vamos a incorporar el reintegro por la gestión menstrual a las trabajadoras, a la que sumaremos la experiencia de entregar los kit de gestión menstrual sustentable para que tengan las dos opciones.

 

-¿Cuáles son sus aspiraciones? Sonó como candidata a la intendencia de Tigre en 2019. También se la mencionó como candidata a diputada.

 

-Si hay un sueño que tuve y que sostengo es ser intendenta de mi ciudad. Yo no soy nacida y criada en Tigre, yo elegí Tigre para formar mi familia, la mía, no la de mi mamá y mi papá. Y amo profundamente el Tigre, para mí Tigre además está muy asociado a mi niñez. Vengo de una niñez con mucha faltante, una niñez bastante humilde y nuestro paseo casi más lejano habitual era ir a dique Luján a pescar. Tengo muchos recuerdos muy lindos, ligados a Tigre y después, por supuesto, nacieron mi hija y mi hijo ahí, y desarrollé muchos de mis sueños.