15|10|2021

12 de diciembre de 2020

12 de diciembre de 2020

El gobernador tiene la oportunidad de salir fortalecido de la crisis por el escándalo Traferri. Los riesgos y el plan: evitar internismos en un 2021 electoral. 

El gobernador Omar Perotti tiene bien claro que no hay vuelta atrás. Con la investigación que pesa sobre el senador Armando Traferri, el rafaelino recuperó relato por la positiva. Aquejado por un año maltrecho, por una pandemia que sacudió y problemas de conducción política, el jefe de la Casa Gris tiene la gran oportunidad de subirse a una senda de la que puede salir fortalecido. El riesgo es alto, bien alto: estremecer, más aun, a un PJ revuelto de por sí ante las puertas de un año electoral. No obstante, puede darle grandes dividendos.

 

Como contó Letra P, Perotti trazó una línea divisoria. Acá, nosotros los decentes y allá, los corruptos. No hizo falta que dijera algo más. Superado el covid positivo, el gobernador retomó su agenda y, si así lo desea, se permitirá ahondar en sus dichos. De entrada, marcó la cancha.

 

La suerte de Traferri, complicado en una causa por juego clandestino, se dirime en la justicia, está claro, pero el legislador es el mismo que se la hizo difícil a Perotti a lo largo de casi todo el año y el vendaval tiene su lectura política inevitable. El Ejecutivo entero se llamó a silencio en los últimos días, con el ánimo de dejar que los fiscales hicieran lo suyo y las cosas tuvieran un curso natural.

 

Ahora, el hiperexpuesto es Traferri y el Senado que tendrá que decidir si avala el desafuero pedido por la Fiscalía. Perotti se frota las manos y cumple su primer año de gestión con sustento político. Tiene continuidad entre lo que anunció el primer día de su gobierno y esta actualidad. Tiene relato.

 

Justo este viernes, el mismo día que los fiscales anunciaron que pedirán el desafuero del senador, Perotti resolvió vetar de manera completa las dos leyes que la Legislatura aprobó con el objetivo de controlar la tarea del ministro de Seguridad, Marcelo Sain. Traferri y su bloque accionaron para que el par de expedientes avanzara con los votos del socialismo, la UCR y Juntos por el Cambio. Gestos.

 

Por ahora, promesas

Donde el gobernador no tiene relato es en la inseguridad. Prometió “orden y paz” ante todo y la cantidad de homicidios en la provincia es la más alta desde 2016, con 345 al cierre de noviembre. Confía ciegamente en Sain: lo siente un pilar de su gobierno y un socio a la hora de ir contra Traferri. El criminólogo, fiel a la estrategia del Ejecutivo, también se llamó a silencio.

 

Ante un caso nacionalizado, con las pantallas de TN e Infobae bien atentas al caso, Perotti observa cómo su principal adversario político interno es vinculado a palabras como “corrupción” y “mafia”. Es la autoridad máxima de la provincia y está ante la chance de ponerse al frente de toda la movida.

 

La jugada, no obstante, es de un riesgo enorme. La crítica más repetida que recibe el gobernador en la coalición que lo llevó a la Casa Gris es que no conduce el peronismo. ¿El embate hacia Traferri resolverá el intríngulis? ¿Su mani pulite le servirá para imponer condiciones en el futuro cierre electoral? Sin reelección en la provincia, ¿es esta la oportunidad para catapultarse hacia arriba? ¿Cómo sostendrá su relación con la vicegobernadora Alejandra Rodenas, a quien Traferri colocó en la fórmula? Tiempo al tiempo.