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UNO, la pata política del movimiento, organiza el 28N: marcha al Congreso y a plazas de 18 provincias. Contragolpe a la avanzada verde y puentes con JxC.

Por 18/11/2020 11:59

El movimiento evangélico activó rápido y se organiza para desplegar acciones en todo el país en rechazo al proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que el Gobierno envió al Congreso. Dirigentes de Una Nueva Oportunidad (UNO), la pata política salida de las entrañas del movimiento, se reunieron este lunes y coordinaron un menú de actividades que incluye una movilización al Congreso el 28 de noviembre y manifestaciones en espacios públicos de al menos 18 provincias. Vaticinan una discusión más reñida y ya arrancaron el lobby para sumar voluntades legislativas.

 

 

UNO celebró su primer aniversario el lunes. De manera virtual, se juntaron los y las referentes de las 14 provincias donde el espacio tiene armado. Sumaron más de 500 militantes de 18 jurisdicciones y recibieron salutaciones del PRO, la UCR, la Coalición Cívica y el arco libertario. El crecimiento del espacio fue exponencial: arrancó el año pasado con seis personas sin equipos y hoy tiene armado en catorce provincias y con proyección de expandirse a otras cuatro en el corto plazo, afirman las fuentes.

El encuentro del lunes trascendió largamente el festejo del primer aniversario. Una Nueva Oportunidad se encontró para planificar una batería de medidas para rechazar el proyecto que el presidente Alberto Fernández anunció este martes. La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) lanzó una movilización al Congreso para el sábado 28 a las 15. La movida se replicará en plazas de ciudades del interior el mismo día a la misma hora. UNO promete desplegar todas sus “redes, militancia, micros y autos” para lo que considera “una lucha muy importante”, contó a Letra P el referente bonaerense del partido, Diego Villamayor.
 

 

Villamayor reconoció que en esta oportunidad, a diferencia de lo ocurrido en 2018, el oficialismo tiene “más chances” de alcanzar la ley. El oriundo de Lanús y exintegrante del gobierno de María Eugenia Vidal admitió que la instancia será “más sencilla” en Diputados para el Frente de Todos (FdT) y que la “gran batalla” se dará en el Senado.

Entiende que la renovación de legisladores y legisladoras en la Cámara alta que se dio en 2019 no es satisfactoria para los intereses del arco “provida”.  “Varios eran celestes y no pudieron renovar”, describió.

 

 

Como las provincias “necesitan mucho del dinero de la Nación”, Villamayor cree que el oficialismo meterá sobre la mesa de discusión obras y fondos para las regiones a cambio de votos a favor en el debate del aborto. “Moneda de cambio”, denuncia.

Pero UNO, en función de su armado extendido, espera meterles “presión” a senadores y senadoras. “Les vamos a hacer saber que hay gente que está en contra”, avisa y añade: “El año que viene tienen que renovar y esto es una cuestión interna, de vida, no hay chances de negociación”.

 

 

El movimiento evangélico está “un poco más organizado” que en la instancia anterior, la de 2018. La convocatoria a la movida, según Villamayor, es “más uniforme”. UNO promete aportar a la “cruzada” el “conocimiento” y “trato” que tiene con legisladores y legisladoras para llevarles juntas de firmas del segmento que no quiere la sanción de la ley, sea evangélico o no.